Judiciales
Analizan caso por caso las internaciones en Valle Sereno
Se fijó una nueva nueva audiencia a los fines de analizar los avances de las gestiones pertinentes para diciembre.

Ayer (22/10) por la mañana el Defensor General Ariel Alice participó de una nueva audiencia con los responsables de los organismos públicos que intervienen en la temática de salud mental, específicamente con quienes tienen a su cargo distintos aspectos de la internación involuntaria de la mayoría de las personas alojadas en el Instituto Valle Sereno de Roca.
Es así que ante la convocatoria de la jueza de Familia de Roca Andrea Tormena, el tema viene siendo analizado desde el Ministerio Público de la Defensa de Rio Negro desde hace tiempo, en el marco de un expediente judicial.
Concretamente ayer se estudió la situación particular de cada una de las personas internadas en la institución cuyos procesos tramitan ante el Juzgado de Familia N° 16.
En el marco de la reunión, el Ministerio de Salud de Río Negro explicó las estrategias implementadas con quienes tienen domicilio en esta provincia, y que en relación a ellos se está trabajando en pos de la implementación de casas de medio camino en General Roca, Villa Regina y Cinco Saltos.
Además el Instituto Provincial de Seguridad Social (IPROSS) informó que todos los pacientes tienen acompañante terapéutico.
Por su parte, el Ministerio de Salud de Neuquén expresó a las partes que los pacientes de la vecina provincia contarán también con acompañante terapéutico e informaron que se está trabajando en pos de las denominadas casas asistidas para la externación respectiva de cada uno.
Refieren que implementarán mesas de articulación como las que se están desarrollando en Río Negro involucrando a las instituciones pertinentes.
Los representantes del Instituto Valle Sereno presentaron un informe sobre la readecuación de la Institución de conformidad con la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657.
Finalmente, se fijó una nueva nueva audiencia a los fines de analizar los avances de las gestiones pertinentes para el martes 3 de diciembre.
Cabe recordar que el expediente tramitado en el Juzgado de Familia 16 tiene como fin adecuar las condiciones de tratamiento de ese grupo de personas, a quienes se debe garantizar una pronta externación y acompañamiento domiciliario o en instituciones “de medio camino”.
Esa premura responde a que, según los dictámenes de los equipos técnicos, las mayoría de ellas no cumplen con los extremos que exige la ley para una internación forzosa. Si bien se trata de personas con discapacidades o trastornos graves, que conforman un colectivo especialmente vulnerable, no se trata de pacientes que representen “riesgo cierto e inminente para sí mismos o para terceros” ni padecen estados de “descompensación aguda”, que son los únicos supuestos que la ley admite para que se ordene y/o mantenga una internación involutaria, en consonancia con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Organismos presentes
Por el Ministerio Público de la Defensa, estuvieron presentes el Defensor General Ariel Alice, Elisabeth Quesada, Defensora de Menores e Incapaces, Belén Delucchi, Deferensora de Pobres y Ausentes, la Licenciada en Servicio Social Celeste Vicente.
También estuvo Mariela Fernández en su carácter de Secretaria electa del Órgano de Revisión de Salud Mental de Río Negro, la Defensora del Pueblo de Rio Negro, Adriana Santagatti, María Eugenia Lizola, Secretaria ejecutiva del Órgano de Revisión de Neuquén y su asesora legal Leonor Maranisi. Además Javier Saez Core, Director de Políticas Públicas del Ministerio de Desarrollo Social, Celina Vermal del Cuerpo de Investigación Forense del Poder Judicial, tres representantes del Institutio Valle Sereno, la asesora legal de IPROSS, Susana Santillán en su carácter de Coordinadora de Salud Mental de Río Negro.
Además en la audiencia se contó con la presencia de Mercedes Iberó, quien es Secretaria de Relaciones Institucionales del Ministerio de Salud de Río Negro, dos asesores de la Subsecretaría de Salud de Neuquén.
Judiciales
Confirman sentencia contra administradora de plan de ahorro por no dar información clara y precisa
El consumidor reclamó tras recibir una cuota 84 con un valor elevado y sin explicación.

Un fallo de segunda instancia confirmó una sentencia que había condenado, de manera solidaria, a una administradora de planes de ahorro y a una terminal automotriz, por incumplimientos al deber de información hacia un consumidor de Viedma.
El caso se originó a partir del reclamo de un hombre que había suscripto un plan de ahorro a 7 años y que, al llegar a la cuota final número 84, recibió un monto considerablemente más alto de lo esperado, sin una explicación clara ni detallada sobre su conformación.
En primera instancia, el juez tuvo por acreditado que existía un saldo deudor, pero consideró que la administradora no logró explicar de manera razonada cómo se había arribado a ese monto. En el análisis también se tuvo en cuenta la aplicación de una medida cautelar dictada en el marco de un amparo colectivo, que luego fue revocada, sin que ello fuera debidamente informado al consumidor.
El Juzgado entendió que la empresa incumplió el deber de información, al no brindar precisiones sobre la composición del valor móvil, los rubros incluidos en los cupones de pago ni el impacto de la medida cautelar en la cuota final. Esa conducta fue considerada un incumplimiento relevante dentro de una relación de consumo, por lo que se ordenó el pago de una indemnización por daño moral y la aplicación de un daño punitivo.
Al analizar el recurso, la Cámara confirmó el fallo y sostuvo que no resultaba suficiente consignar el valor móvil en los cupones, sino que era exigible una conducta activa y transparente por parte de la administradora, conforme a la Ley de Defensa del Consumidor y el Código Civil y Comercial.
Judiciales
Responsabilizan a la dueña de un perro por un ataque en la vía pública: La víctima sufrió lesiones estéticas permanente
Las marcas quedaron visibles y a eso se sumó el impacto emocional propio de una agresión inesperada.

Una mujer sufrió lesiones de consideración y secuelas estéticas permanentes tras el ataque de un perro en plena vía pública. Eran cerca de las 9 de la mañana cuando caminaba hacia su trabajo y, al pasar frente a una vivienda, el animal se lanzó sobre ella sin advertencia previa. La mordió reiteradamente en un brazo y recién se separó tras varios intentos. El episodio ocurrió en Bariloche y un fallo civil condenó a la dueña del can a pagar una suma millonaria.
El ataque no fue un hecho menor ni aislado en sus consecuencias. La mujer recibió atención médica de urgencia y continuó con tratamientos posteriores por las lesiones provocadas por la mordedura. Las marcas quedaron visibles y permanentes. A eso se sumó el impacto emocional propio de una agresión inesperada en un espacio que, por definición, debería ser seguro: la vereda de una calle residencial.
Durante el juicio, el juez civil interviniente dio por acreditado que el ataque ocurrió sin provocación alguna por parte de la víctima y que el perro se encontraba bajo la guarda de su propietaria. Para reconstruir lo sucedido, el magistrado valoró actas policiales, registros de sanidad animal, documentación médica, fotografías y testimonios producidos en el expediente. Ese conjunto probatorio permitió descartar cualquier versión alternativa de los hechos.
El fallo se apoyó en un principio jurídico central: los daños causados por animales se rigen por el régimen de responsabilidad objetiva previsto en el Código Civil y Comercial. Bajo este sistema, no resulta necesario demostrar negligencia, descuido o intención. El dueño responde por el solo hecho de tener al animal bajo su control. La ley solo admite la eximición de responsabilidad si se prueba culpa de la víctima, intervención de un tercero ajeno o un hecho imprevisible e inevitable. Ninguna de esas circunstancias fue acreditada en el caso.
La sentencia fijó una suma superior a los 6 millones y medio de pesos. El monto reconoció, en primer lugar, el daño estético derivado de la cicatriz que dejó la mordedura, considerada una alteración permanente de la apariencia física. El juez entendió que esa secuela debía ser reparada de manera autónoma, aun cuando no afectara de forma directa la capacidad laboral de la mujer.
También se reconoció el daño moral. El fallo destacó el carácter traumático del ataque, el miedo experimentado, la alteración de la tranquilidad personal y las limitaciones que el hecho impuso en la vida cotidiana de la víctima. La agresión, ocurrida de manera súbita y violenta, fue considerada suficiente para justificar una reparación económica relevante por la afectación espiritual sufrida. Además, se admitieron gastos médicos posteriores al episodio, vinculados a curaciones, medicamentos y atenciones necesarias como consecuencia directa del ataque.
El tribunal rechazó, en cambio, el reclamo por daño psicológico permanente. Un informe pericial concluyó que la mujer no presenta una patología psíquica ni una incapacidad duradera, sino reacciones esperables frente a un evento violento. Si bien se reconoció la existencia de angustia y conductas de evitación, estas no alcanzaron el umbral de una afección psicológica indemnizable como incapacidad. La sentencia no está firme porque puede ser apelada.
Judiciales
Ley de Derecho a la Identidad de Género: Ordenan a una obra social cubrir cirugías de adecuación corporal
Una persona exigió a su obra social una vaginoplastía reconstructiva y una rinoplastía femnizante, aunque necesito recurrir a la Justicia para obtener una respuesta.

Una persona solicitó mediante un amparo la cobertura integral de dos intervenciones quirúrgicas en el marco de su proceso de adecuación corporal. Con sustento en la Ley Nacional de Derecho a la Identidad de Género, y con derivaciones médicas, exigió a su obra social una vaginoplastía reconstructiva y una rinoplastía femnizante.
Durante varios meses insistió con su obra social, pero no obtuvo respuesta formal. Ni por la aceptación, ni por el rechazo. Entonces, realizó una presentación judicial.
La Ley Nacional N° 26.743 garantiza el acceso a intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales sin necesidad de autorización judicial o administrativa. En su presentación, citó fallos del Superior Tribunal en el mismo sentido.
Ya hace 9 años que inició un tratamiento hormonal. Acompañó en su demanda los informes médicos. Argumentó que su situación económica no le permitía afrontar los costos por cuenta propia.
Cuando recibió el pedido judicial, la obra social estatal activó inicialmente los trámites. Dijo que autorizaba la vaginoplastía. No así la operación de nariz, ya que esa práctica no estaba en el listado de procedimientos con cobertura obligatoria. Dijo, además, que era una intervención de carácter estético.
Por otro lado, en el informe que remitió al fuero de Familia de Viedma, dio cuenta que no cubriría el total de la operación vaginal. Había rubros que quedaban por cuenta de la mujer. Si bien contactó al sanatorio Güemes, donde se realizaría la intervención, pasaron semanas sin que hubiera un turno específico. Entonces, la demandante pidió que se dicte sentencia.
La jueza de familia de Viedma hizo lugar al planteo y ordenó que las prácticas médicas se realicen con asistencia completa, sin reintegros, en los centros de salud propuestos. Uno en Buenos Aires y otro en la capital provincial. La orden incluye la supervisión de su médica tratante, los gastos de internación y el tratamiento posoperatorio.
La jueza valoró las constancias del expediente y advirtió que, aunque la obra social aceptó en términos generales la primera cirugía, no garantizó su cobertura de manera integral. Señaló que en la documentación presentada quedaron excluidos varios conceptos fundamentales, como los honorarios de anestesia, medicamentos especiales, materiales implantables y tratamientos posteriores. Pese a las intimaciones judiciales, no se ofrecieron precisiones sobre estos puntos.
Respecto de la rinoplastia, la magistrada consideró que la evaluación del procedimiento no podía basarse únicamente en un criterio estético. Afirmó que la identidad de género se vincula directamente con la vivencia personal del cuerpo y que esa valoración corresponde únicamente a la persona interesada, de acuerdo con los Principios de Yogyakarta y la legislación nacional.
En el fallo se citó jurisprudencia del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, que reconoció que las intervenciones solicitadas por personas trans, en el marco de procesos de adecuación corporal, no deben considerarse cuestiones estéticas menores.
El fallo de la jueza de Familia consideró que la falta de otras vías efectivas y la urgencia acreditada habilitaron el dictado de una medida de amparo. La sentencia puede ser apelada en instancias superiores.









