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Sociedad

Enfermeras: Entre la angustia de los pacientes, la profesión y sus emociones

Las rutinas de Verónica y Mónica cambiaron para siempre desde el inicio de la pandemia.

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Verónica Curilén es jefa de Enfermería de la Guardia del Hospital Francisco López Lima de General Roca y Mónica Dailoff es jefa de Enfermería de quirófanos. Para ambas hace tres meses cambió su rutina de trabajo, sumando horas y desafíos. Dailoff reparte sus días entre el equipo de respuesta rápida, la realización de los hisopados en los casos sospechosos y el centro de aislamiento montado en el hotel Huemul. Ambas profesionales se desempeñan en la primera línea de trabajo y son piezas claves en la estrategia sanitaria para frenar el avance del Covid-19.

“¿Cómo oxigena?.. Bueno, llama a la ambulancia”, coordina desde su celular Verónica antes de hacerse unos minutos para comentar su experiencia en un lugar tan sensible. Las consultas están llegando a las 60 por día y ella debe organizar el trabajo. En los consultorios externos se está recibiendo a las personas que llegan con dudas, ya sea por haber estado cerca de algún caso positivo, o por presentar algún síntoma. En la capilla se atienden los confirmados. Y Verónica debe estar atenta a que no se mezclen.

Mónica toma la mayoría de las muestras (hisopados). Se toma unos 10 minutos para “armar” el consultorio. Desinfecta todo y se coloca todos los equipos de protección. Ambas trabajan en promedio desde las 8 de la mañana hasta las 10 de la noche. Ambas, en un momento de la entrevista lloraron, se quebraron emocionalmente. Verónica porque desde que comenzó la cuarentena hace ya más de 90 días no ve a su hijo de 4 años. Mónica porque su madre de 73 está aislada y ella le deja alimentos en una reja y desde ahí se hablan. “Yo soy personal de salud que está expuesto y no la puedo exponer a ella”, dice.

Como están en los equipos que son los que evalúan a los pacientes, describieron con precisión los miedos y las angustias, y además con total seguridad dicen que los contagios no están en los comercios, u otras actividades similares, sino en los hogares, en acciones irresponsables.

Verónica aclara que “la mayoría de los casos son leves, y Roca está dentro de los parámetros de la Organización Mundial de la Salud en ese sentido”. De todos modos, “el primer contacto, es con mucha ansiedad y angustia. Insume entre 20 y 30 minutos cada llamado. Cuando comienza, muchos parecen que están por morirse, pero cuando uno les va diciendo como distinguir las señales, los síntomas, la persona se calma. Necesitan sacarse dudas y contención. Pero no un mensaje, sino que todos necesitan una voz, una persona que los escuche”, cuenta Mónica.

Verónica explica que ahora se habilitó un nuevo interno del teléfono del hospital, el 313, que “es para respuesta rápida sobre consultas respiratorias de personas aisladas o que han sido contacto estrecho”. Explicó que “llaman sobre todo aquellas personas que tienen un vecino o conocido que ha dado positivo”.

Cuando a la persona se le confirma el positivo cambia el panorama personal y sanitario. “Es de alto impacto para la persona que da positivo recibir esa noticia”. Forma parte del protocolo, antes de aislarlos en algún hotel, hacerles un listado de las cosas que debe llevarse, “pero cuando vamos a buscarlos casi ni se acuerdan del pedido que le hacemos”. En esos lugares reciben una vianda, hay tv, wifi, y pueden llevar su celular o tablets.

“Saben que serán de 10 a 14 días sin salir de la habitación. Hay alteraciones del sueño, ansiedad y angustia. Pero casi no presentan síntomas”, detalla Dailoff. Pero lo que sí es preocupante es “la altísima carga viral” que hay en esos lugares donde se deben desempeñar los enfermeros. “Entonces el personal de salud no puede exponerse las 24 horas”, y en ese contexto “se acude a la telemedicina y se hacen monitoreos vía celular. Se recuerdan horarios de controles y reporte de síntomas. Y también hay visitas presenciales, pero cortas”, dice Mónica y agrega: “se trata de un aislamiento controlado y si lleva a presentar mucha tos o falta de aire, se deriva”.

Verónica sigue un protocolo complejo y debe coordinar una amplia maraña de áreas que se van relacionando unas con otras. “En consultorios externos se controlan a los que tienen alguna duda o señal, y en la capilla van los confirmados, y ese lugar ya funciona como parte del esquema de respuesta rápida”.

Mónica detalla que la clave para sentirse seguros en su labor diaria, es “seguir una secuencia” a la hora de ir montando sobre su cuerpo los distintos elementos de protección, que luego “de forma tranquila y pausada tengo que hacer una buena retirada los elementos protección personal, y lo último es el adecuado lavado de manos para que, cuando yo salga de ese lugar, lo haga lo más limpia posible. El secreto está en eso, en vestirte bien, en hacer las cosas bien, y sobre todo en sacarte las cosas bien”. Y aclara: “Contamos con todos los elementos de protección personal. Yo personalmente no compré ningún elemento protección. Todos los elementos de protección personal me los brindó la institución: tengo el barbijo N°95, el barbijo quirúrgico para cuando entro y salgo de hacer los hisopados, tengo la máscara facial, tengo las antiparras, y los camisolines hidrorepelentes”.

Las dos profesionales hacen un alto en la descripción de sus rutinas y reconocen al mismo tiempo que optaron “como una forma de desintoxicación”, por no leer diarios ni consumir portales de noticias. Aseguran que “hay mucha fábula en torno a todo esto, y mucha sobre información, y se infunde más temor del necesario”, y luego explican: “Diariamente vemos que el periodismo nos pega tanto, y lo de la gente es muy contradictorio, porque te aplauden, pero te sacuden, te aplauden pero te defenestran”.

Verónica admite que “hay días que son muy difíciles” y ya no puede seguir hablando. Después de un silencio, y cuando ya se escurre con la punta del barbijo las primeras de las tantas lágrimas que derramó en este punto de la entrevista, logra expresarse. “Podría haberme quedado con él, porque soy madre sola y no tengo a nadie en Roca… Está con una tía en Regina, y lo llamo”. Habla de su hijo de 4 años que hace más de 90 días que no ve. “Este es un cargo de gestión, con una tarea muy intensa porque nos vamos reorganizando de forma continua para brindar más atención, porque hay que dar respuesta a todo, y respuesta para que no nos sigan pegando”, dice.

Mónica a su lado advierte que “acá juega lo profesional, pero también lo emocional” y ella también carga con su mochila, porque no puede visitar a su madre de 73 años, que es persona de riesgo, quien hace pocos meses perdió a un hijo, “y estamos cada una en su casa”.

Verónica, cuando le preguntan, cual es a su criterio lo más peligroso del coronavirus, destaca que “el problema no es ir al almacén o a un supermercado, por ejemplo, el problema es el compartir, sobre todo en lugares cerrados, con gente que no se cuida, ya sea con tapabocas, lavado de manos o uso de alcohol en gel. Hay que reducir los riesgos al mínimo”. Y da más precisiones: “hoy por cada positivo, hay 20 aislados, pero si no circulamos, si no hacemos reuniones, bajaría muchísimo la cantidad de aislados”.

Ya de pie junto a la puerta, y mientras su compañera se ponía de pie, Mónica dijo: “Uno puede estar enojado con un ministro, una intendenta o una gobernadora, pero cuando le pegan a salud pública, nos pegan a todos”.

Sociedad

La evolución de las máquinas tragamonedas: De carretes mecánicos a jackpots digitales

Desde simples dispositivos mecánicos con unos pocos símbolos hasta sofisticados juegos digitales con miles de formas de ganar, las tragamonedas han evolucionado constantemente.

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Las máquinas tragamonedas han recorrido un largo camino desde sus humildes comienzos a finales del siglo XIX. Desde simples dispositivos mecánicos con unos pocos símbolos hasta sofisticados juegos digitales con miles de formas de ganar, las tragamonedas han evolucionado de maneras que reflejan tanto la innovación tecnológica como las preferencias cambiantes de los jugadores. Comprender este recorrido muestra cómo uno de los juegos de casino más populares de la historia ha logrado adaptarse para seguir siendo una pieza clave del entretenimiento de apuestas.

El nacimiento de la máquina tragamonedas mecánica

La historia de slot gacor gampang menang maxwin comienza en 1895 con la invención de la Liberty Bell por Charles Fey, un mecánico estadounidense. Esta máquina de tres carretes presentaba cinco símbolos: diamantes, picas, corazones, herraduras y la campana de la libertad. Los jugadores insertaban monedas y tiraban de una palanca para hacer girar los carretes, esperando alinear los símbolos para obtener un premio.

Estas primeras máquinas eran completamente mecánicas, funcionando mediante engranajes, resortes y palancas. Los premios eran simples, generalmente monedas, y las máquinas rápidamente se volvieron populares en bares y salones de todo Estados Unidos. La simplicidad de su diseño y jugabilidad las hizo accesibles para todos, estableciendo la base de las tragamonedas modernas.

La introducción de las máquinas de frutas y las adaptaciones legales

A principios del siglo XX, las leyes sobre el juego se volvieron más estrictas en muchas regiones, limitando los pagos en efectivo. Para adaptarse a estas restricciones, los fabricantes crearon máquinas que ofrecían premios como dulces o chicles en lugar de dinero. Fue durante este período cuando se introdujeron los símbolos de frutas —cerezas, limones, naranjas y ciruelas— para representar diferentes sabores de chicle como premio.

Estas “máquinas de frutas” se convirtieron en una característica reconocible de las tragamonedas. No solo cumplían con las restricciones legales, sino que sus símbolos coloridos y brillantes también atraían a jugadores ocasionales. Con el tiempo, los símbolos de frutas se convirtieron en un sello distintivo de las tragamonedas, incluso cuando las máquinas volvieron a ofrecer pagos en efectivo.

La transición de lo mecánico a lo electromecánico

La década de 1960 marcó el primer gran cambio tecnológico en las máquinas slot 5000 con la introducción de máquinas electromecánicas. Empresas como Bally desarrollaron máquinas que combinaban carretes mecánicos con componentes eléctricos, permitiendo funciones como pagos automáticos y mecánicas de juego más complejas.

Las máquinas electromecánicas permitieron incluir más símbolos y funciones de bonificación más elaboradas, ampliando las posibilidades del diseño de tragamonedas. Estas innovaciones abrieron el camino para el desarrollo de tragamonedas con múltiples líneas de pago y temas de juego más diversos, atrayendo a un público más amplio más allá de los clientes habituales de los bares.

El auge de las tragamonedas de video

La verdadera revolución en las máquinas tragamonedas llegó en la década de 1970 con la aparición de las tragamonedas de video. La primera máquina tragamonedas completamente electrónica, desarrollada en 1976, utilizaba una pantalla de video en lugar de carretes físicos. Este cambio permitió a los diseñadores crear temas más atractivos, animaciones y rondas de bonificación que eran imposibles con dispositivos mecánicos.

Las tragamonedas de video ganaron rápidamente popularidad en los casinos y más tarde en internet. La flexibilidad de las pantallas digitales permitió a los desarrolladores experimentar con historias, símbolos únicos y funciones interactivas, transformando las tragamonedas en experiencias altamente entretenidas e inmersivas.

Tragamonedas en línea y accesibilidad global

Las décadas de 1990 y principios de los 2000 introdujeron los casinos en línea, llevando las tragamonedas a los hogares de todo el mundo. Las tragamonedas online conservaron la mecánica básica de las tragamonedas tradicionales, pero añadieron innumerables innovaciones. Los desarrolladores pudieron implementar cientos de líneas de pago, jackpots progresivos y rondas de bonificación sofisticadas que eran imposibles en máquinas físicas.

La tecnología móvil amplió aún más la accesibilidad, permitiendo a los jugadores disfrutar de juegos de tragamonedas en cualquier momento y lugar. Hoy en día, las tragamonedas en línea incluyen gráficos en 3D, animaciones cinematográficas e incluso elementos de gamificación que combinan el juego de casino con narrativas interactivas.

Innovaciones y tendencias modernas

Las máquinas tragamonedas modernas continúan evolucionando rápidamente. Los desarrolladores integran temas de películas, mitología, cultura pop e incluso franquicias famosas para atraer a diferentes tipos de jugadores. Los generadores avanzados de números aleatorios garantizan un juego justo e impredecible, mientras que los jackpots progresivos conectan máquinas en casinos y plataformas en línea para crear premios potenciales enormes.

La gamificación y los elementos sociales de casino también se han convertido en tendencias importantes, permitiendo a los jugadores competir, ganar recompensas y compartir logros. Experiencias de slot mahjong ways resmi con realidad virtual y realidad aumentada están comenzando a surgir, mostrando el posible futuro del entretenimiento de casino totalmente inmersivo.

Desde la sencilla máquina Liberty Bell hasta las modernas tragamonedas de video en línea, la evolución de las tragamonedas refleja tanto el avance tecnológico como los cambios en los gustos de los jugadores. Lo que comenzó como un dispositivo mecánico en un pequeño salón se ha convertido en un fenómeno global de entretenimiento que combina azar, habilidad y narrativa.

Hoy en día, las máquinas tragamonedas son más que un simple juego de suerte: son un ícono cultural que mezcla nostalgia con innovación. Ya sea que gires una clásica máquina de frutas en un bar o una tragamonedas de video de alta tecnología en tu teléfono, la historia de las tragamonedas sigue cautivando a jugadores de todo el mundo.

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Judiciales

«La empresa me obligó a mentir»: La confesión de un vendedor de planes de ahorro terminó en condena

La Justicia declaró la nulidad de los contratos vinculados a los planes de ahorro y ordenó devolver el dinero abonado, además de fijar indemnizaciones.

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Un vecino de Viedma inició una demanda luego de intentar comprar una camioneta a través de un plan de ahorro que encontró en redes sociales. La historia comenzó en 2021, en plena pandemia, cuando las concesionarias permanecían cerradas al público y muchas operaciones se realizaban de forma virtual.

Mientras navegaba por internet, el vecino vio una publicidad de una concesionaria que ofrecía financiación para vehículos cero kilómetro. Completó un formulario y, días después, recibió el llamado de un asesor comercial que le explicó distintas opciones para adquirir una camioneta mediante un plan de ahorro.

Según el relato que luego llegó al expediente judicial, la propuesta incluía beneficios y una entrega prevista luego de algunas cuotas. Convencido por esas condiciones, aceptó la oferta y realizó los primeros pagos con tarjeta de crédito.

Con el paso de los meses comenzaron las dudas. Las cuotas que aparecían en los resúmenes eran más altas que las que le habían informado. Tampoco recibió el contrato ni información precisa sobre el grupo y orden del plan al que había sido incorporado.

Tiempo después, el mismo vendedor volvió a comunicarse con una nueva propuesta. Le dijo que existía una alternativa mejor: cambiar el plan y acceder a otro modelo con entrega inmediata. Para eso debía dejar de pagar el plan anterior y abrir uno nuevo a nombre de la esposa.

La pareja siguió esas indicaciones. Realizaron nuevos pagos vinculados al supuesto cambio de modelo, gastos administrativos y trámites de patentamiento. Sin embargo, la entrega del vehículo nunca ocurrió y tampoco recibieron respuestas claras sobre el estado de la operación.
Meses más tarde, el propio vendedor volvió a llamar. Según consta en la causa, durante esa conversación les dijo que había sido obligado a engañar a los clientes.
De acuerdo con el relato incorporado al expediente, les manifestó que había sido «forzado por la empresa a mentir con el fin de vender».

A partir de ese momento comenzaron nuevas gestiones para intentar recuperar el dinero. En ese contexto también se registraron cargos en la tarjeta de crédito vinculados a supuestos trámites para cerrar anticipadamente el plan y gestionar la devolución de los fondos.

Ante la falta de respuestas y las irregularidades detectadas, el vecino decidió desconocer los consumos y bloquear la tarjeta. Luego inició reclamos ante el organismo de defensa del consumidor, envió cartas documento y participó en una mediación. Ninguna de esas instancias tuvo respuesta de las empresas involucradas.

El caso llegó finalmente al fuero civil de Viedma. La jueza analizó la forma en que se ofrecieron los planes de ahorro y el modo en que se desarrolló la relación de consumo.

En la sentencia se indicó que la concesionaria, a través de su vendedor, realizó «ofertas confusas y engañosas» y solicitó pagos que no correspondían. También se señaló que durante la contratación no se brindó información clara ni detallada sobre las condiciones del plan.

La jueza explicó que las empresas que participan en este tipo de operaciones tienen una responsabilidad especial frente a los consumidores. En ese sentido remarcó que «las firmas demandadas se encuentran altamente profesionalizadas y organizadas para cumplir sus cometidos en el mercado», por lo que deben actuar con mayor diligencia.

En el fallo también se concluyó que no se cumplió con el deber legal de información. Según se indicó, no se acreditó que los consumidores hubieran recibido datos claros sobre las características del plan, sus costos o las condiciones reales de contratación.

Además se advirtió que la documentación aportada reveló irregularidades. Incluso una pericia caligráfica determinó que una de las firmas que aparecía en un formulario de adhesión no correspondía al consumidor.

La jueza sostuvo que estas conductas implicaron una vulneración de derechos básicos del consumidor. Por ese motivo declaró la nulidad de los contratos vinculados a los planes de ahorro y ordenó devolver el dinero abonado, además de fijar indemnizaciones por los perjuicios sufridos.

Finalmente, el fallo también dispuso dar intervención al Ministerio Público Fiscal para que analice la posible comisión del delito penal de estafa.

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Judiciales

Inició una demanda para poder hacer su viaje de 15 años

El viaje fue costeado con esfuerzo familiar y debía contar con la autorización de la mamá antes de una fecha límite fijada por la agencia de viajes.

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Una adolescente de Viedma obtuvo autorización judicial para realizar su viaje de 15 años a Estados Unidos. Debió recurrir al Poder Judicial para garantizar el permiso de salida del país. El caso se tramitó el fuero de familia. El padre de la joven inició el expediente para obtener la autorización necesaria para que su hija pudiera concretar el viaje recreativo. Era el regalo familiar por sus 15 años.

Según se explicó en la presentación, el viaje fue costeado con esfuerzo familiar y debía contar con la autorización de la mamá antes de una fecha límite fijada por la agencia de viajes. Ante esa situación, el padre promovió el proceso judicial para asegurar que la adolescente pudiera realizar el viaje.

En el expediente también se dejó constancia de que la joven ya había ejercido su derecho a ser oída en actuaciones vinculadas al caso y expresó su voluntad de realizar el viaje. La madre, por su parte, manifestó que no se oponía al destino ni al carácter recreativo del viaje.

Con esos elementos, la jueza autorizó la salida del país por un período de hasta 15 días, durante los meses de mayo o junio de este año, cuando se confirme el itinerario definitivo. La sentencia también dispuso que las costas del proceso deberán ser afrontadas por la madre.

La magistrada entendió que el padre se vio obligado a iniciar el trámite judicial para obtener la autorización y que la demandada no realizó gestiones extrajudiciales que permitieran evitar el dictado de la sentencia.

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