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Opinión

El mérito, la calle y la igualdad

Nota de opinión por Samuel Morales.

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Foto: Gentileza Sebastián Ibargüen.

El merito en sí mismo , no significa virtud, es solo una herramienta que permite ver en el otro y a los otros ver en nosotros , la capacidad, el esfuerzo, la constancia y la inteligencia para adaptarse a situaciones difíciles, y superarlas, para realizar una tarea determinada y lograrlo con éxito.

Esta herramienta nos permite calificar y valorar para bien o para mal las capacidades de cada individuo. Para bien o para mal? Si, claro, tambien hay personas que hacen méritos para pagar una condena, ejemplo, los represores de la ultima dictadura, o las cárceles llenas de presos cuyos méritos no son precisamente valorados positivamente por la sociedad!!!

Es por eso que hablar de meritocracia en los términos que se habla en la actualidad suena a algo vacío de contenido, si la valoración de sus capacidades y de los medios usados para lograr el objetivo lo hacen aquellos que escondidos atrás de un argumento tan básico y discutible, defienden sus propios intereses. DICEN: YO Y LOS DE MI CLASE, MERECEMOS LO QUE TENEMOS, HICIMOS MÉRITOS. Es la sociedad en su conjunto la que debe evaluar cuanto de merecimiento, de capacidad y de esfuerzo hay en cada uno de esos señores que hoy hablan de sus méritos y sus merecimientos!!! Y cuanto de justos y lícitos fueron los medios empleados para llegar a ocupar un lugar relevante en la sociedad!!!

Estas consignas agitadas desde los medios de comunicación, consiguen que muchos ciudadanos, vean virtudes en quienes no las tienen y valores positivos donde no los hay, porque para hablar de méritos, es muy interesante tener en cuenta desde que piso arrancamos todos esta carrera y qué medios se nos facilitaron para llegar a determinada meta. Todos sabemos que muchos de los que hoy hablan de meritocracia, tienen como gran virtud, llevar el apellido del abuelo, o haber recibido en herencia la posición socioeconómica del padre. De no ser así, y de haber arrancado la carrera con varios cuerpos de ventaja, ninguno de sus méritos personales justificarían el lugar que ocupan ni los derechos que dicen defender! Y son conscientes de sus limitaciones, porque solo alguien que se sabe limitado en sus capacidades, vería como algo peligroso a aquellas personas que reclamamos para nuestros hijos y nietos, las mismas oportunidades que tuvieron ellos.

Volviendo a la metáfora de la carrera, no pedimos esas zapatillas caras que nuestro poder adquisitivo no nos permite adquirir, pero por lo menos dejen que nuestros hijos corran con alpargatas y no utilicen sus recursos para ponerles trabas, como zancadillas, para aumentar una ventaja que tienen desde antes de nacer!!! Hoy los meritocratas nos dicen que: GANARON LA CALLE!!! Preguntamos: A QUIÉN SE LA GANARON? LA CALLE ES UN BIEN PÚBLICO, ES DE TODOS!!!

Sí, hoy descubrieron que saliendo a la calle podes mostrar tu pensamiento , hacer saber que ideas defendes, eso, NO LOS HACE DUEÑOS DE LA CALLE. Deben tener claro que por prudencia, y coherencia, muchos hemos elegido quedarnos en nuestros hogares, y también, por responsabilidad hacia nuestro prójimo, hoy no estamos ocupando ese ESPACIO. Las condiciones sociales actuales no lo permiten!!!

Pero todos sabemos que esto no va a durar para siempre, y es allí donde nace una duda: ellos están dispuestos a respetar nuestro derecho a ocupar ese espacio que hoy dicen haber ganado? Preguntamos ahora, porque no queremos que en unos meses nos vengan a mostrar sus DERECHOS ADQUIRIDOS!!!

Esta PANDEMIA va a pasar y entonces, vamos a salir para que escuchen nuestra voz,a poner el cuerpo y la cara, para continuar con una lucha que hoy reposa, pero que de ninguna manera está abandonada o finalizada!!! Como verán, cuando hablamos de meritocracia, pedimos igualdad de condiciones, cuando hablamos de calle, igualdad de derechos!!! Nunca suprimir al que piensa diferente. Y es con IGUALDAD, reconociendo derechos, como esa grieta que instaló en boca de muchos el Sr Lanata, se puede cerrar un poquito!

Estos medios hablan de grieta como si unitarios y federales representaban lo mismo, como si los dueños de las estancias y los trabajadores fusilados en el sur tenían los mismos intereses, como si los pibes que peleaban en La Plata por un boleto de colectivo y José Alfredo Martínez de Hoz, defendían lo mismo. Así de falsa es esa idea que habla de una grieta abierta hace una década. En todo caso, solo en ese tiempo se puso en evidencia algo que existe desde 1810.

La IGUALDAD, a diferencia de la calle, si hay que ganarla, si hay que conquistarla. Para no herir susceptibilidades, no hablemos de nuestra PATRIA, hablemos de cuanto le costo en vidas a los negros de USA, poder sentarse en el mismo colectivo donde viajaba un blanco, que le negaba el derecho, pero que era tan obrero y tan explotado como el negro al que consideraba inferior. Los defensores de la esclavitud y la segregación racial, debieron asumir, que ya no alcanzaba con un látigo y que era más civilizado y evolucionado pagar un salario, escaso, pero salario al fin, para que el negro trabaje la tierra, y lógicamente el lucro del patrón iba a ser menor.

En Estados Unidos primero existieron los esclavistas y los esclavos y como consecuencia de ello nació Martin Luther King. En ARGENTINA existían los explotadores y los explotados y como consecuencia de ello nació: EL PERONISMO!!! Ese peronismo criticado y denostado por una ÉLITE , por el solo echo de afectar sus intereses económicos!!!

Pero, como hace más de medio siglo, les dijo ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO: MORDISQUITO, YO NO LO INVENTÉ A PERÓN, LO INVENTARON TUS INJUSTICIAS!!! QUIZÁS LLEGÓ LA HORA DE QUE SE HAGAN CARGO!!!

Samuel Morales
DNI 20.212.339.

Opinión

El problema de la Argentina, es político

Nota de opinión por Federico Vasches, integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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Me pregunté bastante estos últimos días de qué manera podría colaborar, no tanto en un caso puntual como el de una colecta de insumos necesarios para atender un incendio en la zona del el Bolsón, sino en general, para llevar un poco de luz al momento que estamos atravesando.

Básicamente, me pregunté ¿qué se puede aportar en tiempos de desregulación, inclusive del sentido?

Si acordamos que el año pasado (2024) fue el de buscar culpables institucionales o sociales y por ende emprender batallas generales, este todavía no queda claro por donde podría transcurrir.

No nos olvidemos de las masivas marchas por el financiamiento universitario, los gobernadores dando aviso de diferencias, diputados y senadores haciendo lo suyo por el quorum, reclamos multitudinarios en las calles, privatizaciones, cierres de empresas y reparticiones, despidos masivos, sindicatos en alza e inclusive la CGT que se rompió.

Ha pasado tanto en tan poco tiempo que parece que fuera una película lejana y si bien poco sentido tendría que yo se las cuente (porque todos la vivimos), estoy casi seguro que el común denominador ha sido la poca reflexión al respecto.

No me embarco en una discusión electoral (aún cuando este sea un año para ello), sino en algo más profundo, algo del sentido de las cosas, de la esencia de un sistema que a pesar y al pasar los nombres se orada y nos deja a los ciudadanos siempre en la base.

En este sentido me parece oportuno, traer esa clasificación bastante consensuada en el campo de las ciencias políticas, sobre las concepciones de la palabra “política”. Una primera “polity” que daría cuenta de la función de distribución de poder en la sociedad (algo así como el sistema político), una segunda “politics” como el juego cotidiano de actores por espacios de poder e influencia (en particular con el ejercicio de la política, negociaciones y arte de lo posible) y por último la “policy” como la acción de gobierno (en nuestro caso conocido como políticas públicas.

Este triángulo de conceptos que se interrelacionan y recobran sentido, nos permite pensar que las acciones de un gobierno democrático, electo por la mayoría, que ejerce en sus libertades y posibilidades legales el poder político con acompañamiento social, puede inclusive gobernar en detrimento de mayorías y por ende beneficiar en particular a pequeños grupos.

Este es un gobierno que no escondió, ni esconde el sentido de lo que hace, no prometió nada que no fuera a cumplir, de hecho, está honrando sus compromisos de campaña con creces.

¿Entonces dónde radica el conflicto?

A mi entender en dos aspectos que si se entrelazan aportan claridad, pero que pueden ser presentados como dos frentes de lucha casi objetivamente irrenunciables.

Me refiero por un lado el desfinanciamiento de la ciencia y la tecnología en especial, las ciencias sociales y por otro el echar culpas constantes y “embarrar” la cancha sectorial, como los únicos y grandes culpables de un sistema que no pueden cambiar esos actores.

El pensar en un modelo de desarrollo y crecimiento del país desde la inversión en ciencia y tecnología, implica no únicamente apostar a las ciencias duras o de trayectorias más reconocidas y antiguas, y a las emergentes para la innovación, modernización, sino no dejar de lado a las ciencias sociales. Castigadas, seguro, poco reconocidas también, aunque el debate puede ser extenso, pretendo que nos detengamos en considerar algo en especial. En momentos como estos en los cuales “desregular” el mercado implica a la vez poner techo a las paritarias y liberar que las empresas de telefonía, servicios, alquileres, prepagas de medicina aumenten libremente, es lo mismo que achicar el bolsillo de las/os trabajadoras/es, y este tipo de visualizaciones contextuales claramente son campo de estudio, de comunicación, de divulgación y de consolidación desde la ciencias sociales; por lo que desfinanciarlas es clave para silenciar voces calificadas.

Por otro lado, los ataques sectoriales permiten ganar tiempo para tomar mientras, medidas de fondo, llevar la atención hacia ese segmento generando discursos, odios y enojos contra los supuestos beneficios de tal o cual. Ojo que al final de cuentas y luego de tantos culpables, inclusive habiendo dejado sin trabajo a más de 70.000 empleados, los problemas (esos que les endilgaban), no se resolvieron por sí solos y hasta quizá se agravaron.

Si se está jugando un juego, quienes son dueños del tablero tienen conocimiento de las reglas, y todos los demás lo jugamos sin sentido, sin comprender, pero apurados, entregándonos por momentos y combatiendo con la claridad de quien pisa la pelota y levanta la cabeza.

Ya lo denunciaba Borges en su poema Ajedrez cuando se consultaba por la mano que movía la pieza, por el político que dentro de un sistema político juega a la política con sus propias reglas y negocia esas políticas públicas que a cuenta gotas, y pocas veces nos benefician.

Si al final de estas líneas, como yo creen que el problema de la Argentina es político (en todos sus sentidos), habrá bastante más posibilidad de diseñar una reconstrucción nacional que nos contenga, que nos represente, pero que sobre todo nos de oportunidades y claridad para entender por dónde y para dónde van a ir las cosas.

Federico Vasches
Integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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Opinión

Cicatrix Maledictum: Secretos del Valle de la Luna

Las grietas de la tierra esconden historias que van más allá de lo visible. Por Javier Galli.

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Foto: Javier Galli.

En lo profundo del Valle de la Luna, un paisaje que desafía al tiempo, las grietas de la tierra esconden historias que van más allá de lo visible. Las formaciones sedimentarias, moldeadas por milenios, guardan cicatrices que podrían ser el eco de un cataclismo hídrico que transformó esta región hace miles de años.

Según documentos atribuidos a una expedición científica de mediados del siglo XX, las capas de roca en el Valle no solo revelan eventos geológicos únicos, sino también patrones simbólicos que han despertado interrogantes. ¿Son simples caprichos de la naturaleza o vestigios de una civilización perdida? Entre los hallazgos reportados se encuentran conchas marinas en alturas improbables, grietas que se entrelazan formando diseños geométricos y fragmentos de lo que parecen ser estructuras petrificadas. Todo esto contribuye a la teoría del «Diluvio Negro», un evento mítico que habría devastado esta región, dejando tras de sí un paisaje marcado por la devastación y el misterio.

La serie fotográfica Cicatrix Maledictum captura la esencia de estos paisajes, transformando las bardas erosionadas y los valles desérticos en un escenario donde la naturaleza se convierte en memoria y códice. Cada imagen invita al espectador a explorar las grietas como si fueran las páginas de un libro antiguo, cargadas de significados ocultos.

«El Valle de la Luna es mucho más que un testigo geológico del tiempo. Es un espacio donde las marcas en la tierra dialogan con nuestras propias preguntas sobre el pasado y el futuro. Estas cicatrices nos hablan de eventos que superan nuestra escala humana», reflexiona el autor de la serie.

Esta propuesta artística no busca dar respuestas definitivas, sino plantear interrogantes: ¿Qué historias se esconden bajo las capas del tiempo? ¿Es posible que un cataclismo tan devastador haya dejado huellas no solo en la tierra, sino también en nuestra memoria colectiva? Las fotografías de Cicatrix Maledictum no solo retratan un paisaje, sino que invitan a una experiencia sensorial y filosófica sobre los secretos que la naturaleza guarda bajo llave.

Próximamente, la serie podrá ser apreciada en diferentes espacios culturales de la región, donde se abrirá un diálogo entre arte, ciencia y la historia invisible que yace en el Valle de la Luna.

Por Javier Galli.
Artista. Fotógrafo.

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Opinión

La ‘Curva de Verani’: Huellas de una tragedia en Allen

Se cumplieron 30 años de la misteriosa desaparición de una joven en una chacra de Allen. Por Javier Galli.

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Foto: Javier Galli.

Cuando hablamos de fenómenos inexplicables, lo sobrenatural siempre parece rondar el límite entre lo real y lo imaginado. La historia que envuelve la chacra de la familia Menguelle, en la zona rural cercana a Guerrico, ha tomado una forma fantasmal en el imaginario popular de la región, transformándose en una leyenda que sigue inquietando a quienes la escuchan.

Todo comenzó hace más de 30 años atrás, el 12 de octubre de 1991, cuando la joven, Vanesa Menguelle, hija de una reconocida familia chacarera de la zona, desaparece inexplicablemente en las inmediaciones de la llamada ‘Curva de Verani’. La joven tenía algo en común con otros habitantes del área: una misteriosa enfermedad mental atribuida al uso de químicos para la cura de las tierras que rodeaban la chacra familiar. Con apenas 20 años, esta muchacha fue testigo de cómo su mente se distorsionaba, mientras el paisaje que la rodeaba parecía marchitarse al compás de su deterioro. Sus últimos días en la chacra fueron extraños, marcados por conductas erráticas. Algunos dicen que hablaba sola, otros aseguran que la vieron vagar entre los cultivos secos, como si buscara algo que nadie más podía ver.

Última aparición

Testigos aseguraban haber visto a Vanesa caminando sola la noche de su desaparición en dirección a la ‘Curva de Verani’. Sin embargo, nadie ha podido precisar lo que ocurrió después. Un vecino que circulaba en su camioneta la vio caminando con paso tambaleante cerca del galpón de su chacra, pero pensó que estaba volviendo a su casa. Esa fue la última vez que alguien la vio con vida.

La familia Menguelle denunció la desaparición de Vanesa al día siguiente, luego de que no regresara a casa esa noche. Las autoridades locales iniciaron una intensa búsqueda en los alrededores de la curva y la chacra, aunque sin resultados concluyentes. Personal policial de Allen y Guerrico, vecinos y trabajadores de la zona recorrieron a pie campos y galpones abandonados, sin encontrar rastro alguno de la joven.

Pero la historia de la joven no termina con su desaparición. Los accidentes en ese tramo de la ruta se incrementaron de forma alarmante tras su ausencia, pese a que las condiciones de la carretera y su iluminación eran óptimas. Testigos presenciales, en su mayoría automovilistas y camioneros, aseguran haber visto a una mujer caminando tambaleante en plena madrugada, vestida con un traje blanco que resplandece bajo las luces de los faros. El rostro siempre pálido, inexpresivo, pero lo suficientemente inquietante como para provocar distracción y, en muchos casos, accidentes.

Incluso hay quienes afirman que al detenerse para ayudarla, la joven desaparece en un abrir y cerrar de ojos, dejando tras de sí una sensación inexplicable de vacío y terror. Los informes policiales hablan de una curva en la que los accidentes no deberían ocurrir, y sin embargo, el misterio persiste. ¿Es la joven la responsable de estos siniestros? Nadie puede afirmarlo con certeza.

Los rumores en torno a la chacra maldita siguieron creciendo. Algunos habitantes del lugar cuentan que la joven no fue la única en desaparecer en ese sector. A lo largo de los años, otras historias similares han surgido. Una mujer, violada y asesinada, fue encontrada cerca de la chacra, y desde entonces, los fantasmas parecen habitar cada rincón de esas tierras.

Una versión particularmente espeluznante cuenta que algunos taxistas que recogieron a una muchacha pálida en las inmediaciones de la curva no volvieron a ser vistos con vida. Otros camioneros aseguran haber sido asaltados por la visión de una joven que, al principio, parece necesitar ayuda, pero pronto desaparece sin dejar rastro. En todos los casos, la figura de la joven vuelve a aparecer y desvanecerse, generando un temor que perdura incluso después de haber pasado por el lugar.

El tiempo ha pasado, y la chacra quedó destruida. Las paredes de la vieja casa, devoradas por el viento y la maleza, son el único testimonio de lo que alguna vez fue. Hoy, solo quedan ruinas, un espacio vacío donde la naturaleza ha reclamado lo que una vez fue suyo. Pero los rumores persisten, y los pocos que se atreven a acercarse al lugar aseguran sentir una presencia, un eco de lo que alguna vez fue la vida en ese rincón de campo. Las imágenes tomadas recientemente revelan rincones oscuros y sombríos, con detalles que parecen congelados en el tiempo. Estas fotografías, al igual que el recuerdo de Vanesa Menguelle, siguen evocando preguntas y susurrando historias que se niegan a desaparecer, como si algo aún habitara en esos parajes desolados de la ‘Curva de Verani’.

Por Javier Galli.
Artista. Fotógrafo.

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