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Sociedad

La Universidad del Comahue llega con atención primaria pediátrica al corazón de la Línea Sur

La comunidad educativa de la UNCo arribó a Los Menucos y los parajes Comicó y Prahuaniyeu para realizar tareas de prevención y promoción de la salud.

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Estudiantes y docentes de la cátedra Medicina Infantil de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Comahue estuvieron en Los Menucos y los parajes Comicó y Prahuaniyeu, en la Línea Sur rionegrina, realizando tareas de prevención y promoción de la salud, en el marco del Proyecto de Extensión Ensamblando saberes y experiencias sobre la salud infantil.

Un equipo de cuatro docentes y diecinueve estudiantes viajó los días 15, 16 y 17 de mayo a Los Menucos, donde trabajaron junto a integrantes del equipo local del proyecto, entre los que se encuentran personal de salud, de educación, agentes municipales y la propia intendenta Mabel Yahuar.

El objetivo es generar espacios diversos para articular experiencias y saberes entre agentes locales y el equipo de extensión, con el fin de lograr un impacto en el mejoramiento de las condiciones de salud de la población infantil. A través de este proyecto se busca promover instancias de formación interdisciplinaria de un equipo de extensionistas para concretar los espacios de capacitación, asesoramiento, atención y promoción de actividades en las comunidades de Los Menucos y parajes cercanos y habilitar espacios junto a los destinatarios de la Región Sur para interpretar las problemáticas locales de salud detectadas -y objeto de este Proyecto-, con la finalidad no sólo de comprenderlas, sino de elaborar criterios y protocolos de actuación que incidan positivamente en la salud integral de los niños.

El equipo propone la construcción compartida de conocimientos como herramienta prioritaria para favorecer el intercambio de experiencias y la búsqueda de alternativas superadoras a la problemática planteada en forma conjunta.

La actividad principal que realizaron fue una Feria de Educación para la Salud, con stands activos cuyas temáticas fueron: Actividad Física, en la que participaban activamente de juegos y destrezas los asistentes, se entregó folletería y botellas de agua enseñando la importancia de la hidratación; Alimentación Saludable, donde los participantes hicieron juegos para generar conciencia de la alimentación y se les entregaron bolsas de cereales y manzanas; Antropometría, con toma de Tensión Arterial y folletería sobre prevención de eventos cardiovasculares; Salud Bucal, en donde los participantes resolvían situaciones sobre la higiene y los cuidados bucales y se les entregaban cepillos dentales y vasitos; se dio una obra de títeres para enseñar higiene bucal; Educación Sexual Integral, donde se prepararon actividades por grupos etáreos, se realizó conserjería, entrega de folletería y preservativos a mayores de 13 años; y Tenencia responsable de mascotas orientado a la prevención de Hidatidosis.

El proyecto que está en etapa de cierre es de la convocatoria 2018 y recoge las experiencias de dos anteriores llevados adelante por el equipo docente, con distintos grupos de alumnos. Institucionalmente participan la Municipalidad de Los Menucos y el hospital local. El equipo lo encabezan las médicas especialistas Mónica Reyna, Daniela Bassi, y Lorena Jorge, diecinueve estudiantes y más de 50 profesionales y trabajadores de las instituciones con las que se trabaja.

El equipo de trabajo anteriormente trabajó con los proyectos “Abordaje Integral de la Situación Socio-Sanitaria de los niños de 0 a 6 años pertenecientes a los pueblos originarios que asientan en la Línea Sur de la Provincia de Río Negro” en 2016 y “Construir salud con los Actores Sociales de la Línea Sur Rionegrina”, también dirigidos por la profesora Mónica Reyna.

En la última convocatoria, ya atravesados por el contexto de pospandemia, el equipo presentó el proyecto “Reconstruir entre todos la salud en tiempos de pandemia”, en este caso dirigido por la profesora Lorena Jorge, e incorporado en la codirección a Fernando Albizúa, profesional del Hospital de Los Menucos. En las primeras presentaciones trabajó la profesora Cristina Ambort, ya jubilada, y se han incorporado en esta última propuesta María Jara, que integró el grupo que viajó a Los Menucos, y Mauricio Scarpello, quien trabajó a través de la plataforma Pedco el primer módulo. El último proyecto, que están iniciando, corresponde a la convocatoria 2021 “Pandemia y Pospandemia”, aprobado por el Consejo Superior el 14 de marzo pasado mediante la Ordenanza Nº 1010/2022.

Mónica Reyna, profesora titular de medicina Infantil de la Facultad de Medicina de la UNCo, destacó la tarea social y comunitaria que se viene realizando en localidades y parajes de la Línea Sur de Río Negro. Explicó que el proyecto ya lleva seis años, con distintas denominaciones, trabajando en toda la región sur, en conjunto con agentes de salud y educación.

“Estamos tomando los temas emergentes, que ellos nos solicitan, como la educación sexual integral con concepto de género, el consumo problemático, el trabajo inter-disciplinario, intra-institucional y en red”, manifestó Mónica Reyna. La docente destacó que uno de los problemas más serios es que “durante la pandemia subió un 2.5 el índice de embarazos de adolescentes. Por eso tomamos la decisión de hacer un proyecto que tenga toda la capacitación teórica y el tratamiento de los contenidos en la plataforma educativa de la Universidad”. También puso en valor el trabajo junto a agentes de salud y educación de la región, a la par de alumnos y docentes de la Universidad, cerrando cada módulo con un taller presencial, donde además de debatir lo escrito, lo leído y lo hablado en los foros, se presenta un dispositivo para trabajar en la comunidad de Los Menucos y los parajes aledaños.

Respecto de la caracterización de la comunidad de la región sur rionegrina indicó que “están atravesados por la cultura. Son crianceros, trabajan las minas de laja, acceden muy poquititos a la educación secundaria formal, si bien hay muchas actividades desde la Municipalidad para nuclear jóvenes y adolescentes, no todos tienen la accesibilidad. Hay que trabajar muy de abajo porque además tienen la religión como obstaculizadora, sobre todo desde la educación sexual integral, por eso tenemos que trabajar mucho conceptos básicos, conceptos de género, y tienen el concepto de pueblo chico infierno grande ya que cuando las maestras quieren enseñar vienen los papás y reclaman que no y a la misma maestra la encuentran en la calle, en el supermercado y eso hace que se inhiban”.

Por último manifestó la diferencia existente entre la población urbana y rural, “el hospital de Los Menucos es nuestra referencia para trabajar, que contiene a los parajes de Comicó y Prahuaniyeu. Son parajes con agrupamientos de casas bastante precarias, muy alejados, donde las señoras tienen muchos hijos, los hombres van con los animales a la veranada e invernada, y tienen escuelas con comedores, ambos tienen centros de salud periféricos, con agentes sanitarios que viven ahí y el médico del hospital va una vez por mes y, desde hace seis años, que vamos nosotros tienen pediatra, así cuando vamos revisamos a todos los nenes que nacieron ese año”.

En esta nueva etapa, reconocen que las tareas de extensión fueron atravesadas por la pandemia y fue necesario modificar la manera de implementar la misma con otras estrategias fuera del terreno, sin la presencialidad, manteniendo los vínculos establecidos y los circuitos comunicacionales creados a lo largo del tiempo. Se desdibujaron las prácticas y actividades habituales en todas las áreas, situación que ha repercutido de manera significativa en el ámbito de la salud, y en sus equipos de trabajo. A partir de que se reanudaron las actividades presenciales, retomaron sus viajes habituales a la Línea Sur.

La próxima salida está prevista para el mes de noviembre, en la que tienen planificadas salidas a los parajes a realizar atención primaria y toma de peso y talla a niños y luego realizar un taller presencial en Los Menucos.

Sociedad

Nostalgia táctil: Por qué lo analógico seduce a la Gen Z

Vinilos y cámaras analógicas regresan por estética, ritual y desconexión. Claves culturales y prácticas para entender la tendencia.

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Durante años parecía que lo digital ganaría por completo. Música en streaming, fotos infinitas en el móvil y contenido que se consume a velocidad de scroll. Sin embargo, entre parte de la Generación Z ha vuelto a crecer el interés por objetos analógicos como el vinilo y las cámaras de carrete. No es solo nostalgia “prestada”; es una respuesta cultural a un entorno donde todo es inmediato, reversible y, a veces, demasiado parecido.

En España, este retorno se nota en mercadillos, tiendas especializadas y redes sociales donde lo analógico se convierte en estética y en ritual. En una vida con tantas pantallas, hay quien alterna formatos sin pensarlo demasiado: escuchas una playlist, subes una story y, en otro momento, entras desde el móvil a un servicio digital como Runa Casino Movil. Precisamente por eso lo analógico destaca: no compite por rapidez, compite por experiencia.

El valor del ritual: hacer algo más lento para sentirlo más

El vinilo obliga a detenerse. Elegir un disco, sacarlo de la funda, colocar la aguja y escuchar un lado completo cambia la relación con la música. No es “me gusta esta canción”, es “me quedo con este álbum”. Para una generación acostumbrada a saltar de estímulo en estímulo, esa lentitud puede ser atractiva porque devuelve intención.

Con la fotografía analógica pasa algo parecido. Cargar el carrete, medir luz, disparar sin ver el resultado y esperar el revelado convierte la imagen en un objeto con historia. Ese proceso no es eficiente, pero sí significativo. Para muchos, el valor está en la experiencia, no en la productividad.

Saturación digital y deseo de “algo real”

La Gen Z no es anti-tecnología; es hiper-digital. Precisamente por eso conoce sus costes: notificaciones constantes, comparación social, sensación de estar siempre “dentro” de internet. Lo analógico ofrece una pausa tangible. Un vinilo no vibra, una cámara no te pide actualizar, una foto revelada no se edita cien veces.

En España, donde gran parte del ocio pasa por el móvil, lo analógico funciona como micro-desconexión. No se trata de rechazar lo digital, sino de equilibrar. Tener un objeto físico —disco, carrete, álbum— puede sentirse como recuperar control frente a un mundo de contenidos que desaparecen en un feed.

Estética y pertenencia: lo analógico como lenguaje visual

También hay un factor de identidad. El sonido del vinilo y el grano del carrete han vuelto como estilo. Lo “imperfecto” se interpreta como auténtico: ruido de aguja, colores apagados, flashes duros, encuadres espontáneos. En redes, esa estética se distingue de la imagen pulida del móvil y transmite personalidad.

Además, hay comunidad. Coleccionar discos, ir a tiendas, intercambiar recomendaciones, asistir a ferias o revelar en un laboratorio crea espacios sociales que no dependen de un algoritmo. En ciudades españolas, estas escenas son pequeñas pero constantes, y encajan bien con una generación que busca experiencias compartidas fuera de la pantalla.

AspectoDigital (streaming/móvil)Analógico (vinilo/carrete)
AccesoInmediato e ilimitadoMás limitado y deliberado
ExperienciaRápida, fragmentadaLenta, ritualizada
ResultadoReversible y editableMás “final”, con historia
Relación con el objetoCasi inexistenteFísica y coleccionable
Valor socialAlgoritmos y feedsTiendas, ferias, comunidad

Esta comparación ayuda a entender por qué no es una guerra entre formatos. Es una búsqueda de sensaciones distintas según el momento.

Economía y mercado: segunda mano, ediciones y accesibilidad

Hay un punto práctico: el mercado de segunda mano ha facilitado la entrada. En España, encontrar vinilos usados o cámaras básicas es más fácil que hace años, y existen tiendas y plataformas que mueven inventario constantemente. También han crecido las ediciones especiales y los relanzamientos, porque la industria ha visto que hay demanda.

Aun así, no todo es barato. Los vinilos nuevos pueden ser caros, y revelar carretes no es un hobby “gratis”. Parte del atractivo está precisamente en eso: pagar más por una experiencia que dura y que se aprecia. Para algunos Gen Z, es una forma de consumo más consciente: menos cantidad, más significado.

Por qué esta tendencia encaja con la Gen Z

La Gen Z busca control, identidad y experiencias que no dependan solo de pantallas. Lo analógico ofrece límites naturales: un disco termina, un carrete tiene 24 o 36 fotos, el revelado tarda. Esos límites reducen el exceso. Y cuando hay exceso, la creatividad y el disfrute se diluyen.

Vinilo y fotografía analógica también aportan algo que se ha vuelto valioso: paciencia. En una era de inmediatez, esperar y cuidar un proceso puede sentirse como bienestar. No es nostalgia por un pasado vivido, sino un tipo de calma que se puede elegir en el presente.

Si quieres probar lo analógico, empieza pequeño: un vinilo de un álbum que te guste de verdad o una cámara sencilla de segunda mano; lo importante es disfrutar el ritual, no coleccionar por coleccionar.

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Roca

Semana inestable en Roca: Altas temperaturas, viento y probables tormentas

Según la AIC, se esperan jornadas con máximas elevadas, períodos de inestabilidad y tormentas eléctricas hasta la próxima semana.

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Según el pronóstico extendido de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas (AIC), Roca atravesará una seguidilla de jornadas marcadas por el calor intenso, la inestabilidad y la probabilidad de tormentas eléctricas, algunas localmente fuertes.

Para este miércoles (21/01) se espera una jornada muy calurosa, con una temperatura máxima cercana a los 39°C. Durante el día podrían registrarse tormentas eléctricas con lluvias y chaparrones, mientras que por la noche continuaría la inestabilidad, con posibles tormentas aisladas. El viento soplará moderado, con ráfagas que podrían alcanzar los 54 km/h.

El jueves (22/01) presentará un leve descenso de la temperatura, con una máxima estimada en 31°C. El cielo se mantendrá inestable tanto durante el día como en horas nocturnas, con viento del sector este y ráfagas que rondarán los 43 km/h.

Para el viernes (23/01) volverá a incrementarse el calor, con una máxima de 33°C. Se prevén posibles tormentas durante el día y tormentas eléctricas con lluvias y chaparrones hacia la noche, acompañadas por viento moderado.

Durante el sábado (24/01) el tiempo continuará mayormente despejado durante el día, con una temperatura máxima que podría alcanzar los 37°C. Sin embargo, hacia la noche se mantienen las probabilidades de tormentas. El viento será leve a moderado, con ráfagas que podrían superar los 50 km/h.

El domingo (25/01) se anticipa una jornada nuevamente inestable, con una máxima cercana a los 34°C y probabilidad de tormentas tanto diurnas como nocturnas.

Finalmente, el lunes (26/01) se espera un día de sol radiante, con temperaturas elevadas que rondarán los 35°C, aunque hacia la noche podrían reaparecer condiciones de inestabilidad.

Desde la AIC señalaron que dominan las bajas presiones en el norte de la Patagonia, lo que favorece la formación de tormentas y chaparrones, en un contexto de máximas cálidas a calurosas y vientos débiles a moderados.

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Sociedad

Conquistando rutas salvajes: 3 funciones clave que debe tener tu reloj para ciclismo de montaña

No se trata de tener el más caro, sino el que realmente te salve el día cuando estés en medio de la nada.

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Para cualquiera que haya sentido la adrenalina de bajar por un sendero estrecho o la satisfacción de coronar una cima técnica, sabe que el ciclismo de montaña (o MTB, como solemos decirle) es un mundo aparte. Aquí no solo luchas contra tus propios pulmones, sino contra el terreno, las piedras sueltas y, a veces, contra el sentido de la orientación.

Hace unos años, lo máximo a lo que aspirábamos era a un cuentakilómetros de cable que solía romperse con la primera rama. Pero hoy, la tecnología ha cambiado las reglas del juego. Si estás pensando en jubilar tu viejo equipo, hay tres funciones que son «no negociables» en un reloj para ciclismo de montaña moderno. No se trata de tener el más caro, sino el que realmente te salve el día cuando estés en medio de la nada.

1. Un GPS que no te abandone entre árboles y cañones

El mayor enemigo de la precisión en el monte es la cobertura. En la carretera es fácil: el cielo está despejado. Pero en el MTB, solemos meternos en bosques frondosos o desfiladeros donde la señal de GPS rebota más que una pelota de ping-pong.

Por eso, un buen reloj para ciclismo de montaña debe contar con sistemas de posicionamiento de doble frecuencia o tecnologías avanzadas como el sistema Sunflower de Huawei. ¿Para qué sirve esto? Básicamente, permite que el reloj «vea» más satélites y filtre las señales que rebotan en las rocas.

Además, la función de «Ruta de regreso» es vital. Imagina que te desvías por un sendero nuevo, se empieza a nublar y pierdes la referencia de por dónde viniste. Tener un mapa táctil en la muñeca que te guíe de vuelta sobre tus propios pasos es, literalmente, un seguro de vida.

2. Métricas de potencia y FTP: El fin de las «pajaras»

Muchos piensan que los vatios (la potencia) son solo para los flacos que van en bicis de ruta con licras ajustadas. Error. En el monte, la gestión de la energía es incluso más crítica. Si quemas todos tus cartuchos en la primera subida técnica porque no sabías a cuánta potencia ibas, lo vas a pagar caro en el kilómetro 30.

Los relojes de última generación ya permiten estimar tu FTP (Functional Threshold Power) y calcular la potencia virtual. Esto te ayuda a saber si estás pedaleando por encima de tus posibilidades. Un buen reloj para ciclismo de montaña te avisará si estás entrando en la «zona roja» demasiado pronto. Es como tener un ingeniero de pista que te susurra al oído: «Bájale un cambio, que aún falta lo más duro».

Y no olvidemos el análisis de recuperación (HRV). Si el reloj detecta que tu cuerpo no se ha recuperado del entrenamiento de ayer, lo mejor es que hoy te lo tomes con calma. Escuchar a los datos suele evitar muchas lesiones y sobreentrenamientos innecesarios.

3. Resistencia extrema y autonomía real

De nada sirve tener el dispositivo más inteligente del mercado si a la primera caída se rompe la pantalla o si la batería se muere a mitad de una ruta épica de fin de semana.

En el MTB, el barro, las vibraciones constantes del manillar y los golpes accidentales con ramas son el pan de cada día. Busca un reloj para ciclismo de montaña que use materiales como el cristal de zafiro o cuerpos de aleación de titanio. Son materiales que aguantan el trato rudo sin rayarse a la primera.

En cuanto a la batería, la clave es la autonomía con el GPS activo. Hay relojes que prometen semanas de batería en modo «reloj», pero que se agotan en 4 horas cuando activas el seguimiento de ruta. Los modelos top actuales, como los de la serie GT de Huawei, ofrecen días de autonomía incluso dándole un uso intensivo al posicionamiento y a los sensores de salud. Olvidarte de cargar el reloj cada noche es una libertad que, una vez que la pruebas, no tiene vuelta atrás.

Conclusión: Más que un accesorio, un compañero de ruta

Al final del día, el mejor reloj para ciclismo de montaña es aquel que desaparece de tu mente mientras pedaleas y solo aparece cuando necesitas información crítica: un aviso para hidratarte, un giro en el mapa o un recordatorio de que tu pulso está demasiado alto.

La tecnología no va a pedalear por ti, eso está claro. Pero te da la confianza necesaria para explorar rutas que antes te daban miedo y te ayuda a entender mejor cómo responde tu cuerpo ante el esfuerzo. Si eliges bien, tu reloj no será solo un gadget más, sino el compañero que te empuje a conquistar ese pico que siempre viste desde lejos pero nunca te atreviste a subir.

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