Sociedad
Los negocios digitales se afianzan en Argentina
La digitalización es una realidad que se extiende a todos los sectores económicos y sociales, además de generar nuevas oportunidades empresariales.

La transformación digital, que se refiere a la aplicación en el ámbito socioeconómico de nuevas tecnologías relacionadas con la computación y las telecomunicaciones, es un proceso que se ha acelerado en los últimos años, dando lugar a un nuevo ecosistema de emprendimiento que se encuentra en plena expansión.
En 2021, estas empresas emergentes basadas en la digitalización, también conocidas como startups, tuvieron un récord de inversión en Latinoamérica, levantando un capital de 15.000 millones de dólares en esos 12 meses, un monto equivalente a lo invertido en los 10 años anteriores. Pese a que el 80 % de este tipo de inversiones en la región se destinaron a proyectos de Brasil y México, Argentina se sitúa también como uno de los mercados con mayor potencial y posibilidades de desarrollo.
Negocios digitales de mayor proyección
Gaming
Empezamos con uno de los campos pioneros en entender la digitalización como una oportunidad de crecimiento y mejora. Las plataformas de juego online se comenzaron a popularizar en los 2000, especialmente las dedicadas al poker, que dieron lugar al “boom de poker online” de Norteamérica. Estas webs, que multiplicarían su popularidad con su adaptación al formato móvil, ofrecen la posibilidad de organizar torneos entre jugadores separados por cientos de kilómetros o de poder jugar en cualquier momento, ventajas muy sustanciales respecto a los locales físicos.
Esa misma ventaja la aprovecharon también en los videojuegos, que dejaron de estar relegados al espacio privado para convertirse en el pilar de una de las industrias de ocio digital más potentes de la actualidad: los eSports. Las competencias de videojuegos online son un negocio que mueve cerca de mil millones de dólares en el mundo, una cifra que se espera que supere los 1.600 millones para 2024. En Latinoamérica, la introducción de los deportes electrónicos fue más lenta que en otras regiones, pero el sector ya se está consolidando como una industria profesional con más valor que la del cine y la televisión. Argentina, que ya cuenta con diversos equipos profesionales y academias de formación en la materia, es el tercer mercado de la región en cuanto a volumen de negocio.
e-Commerce
Donde Argentina se destaca como líder en negocio digital es en el sector del comercio electrónico. En los tres últimos años, las cifras se han disparado, alcanzando un récord en la primera mitad de 2023. Según datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), en los seis primeros meses del año, los negocios digitales facturaron $2.459.030 millones, un 125 % más que en el mismo periodo de 2022. Se realizaron unas 102.000.000 órdenes de compra y se vendieron unas 144.800.000 unidades, lo cual supone un aumento del 12 % respecto al año anterior.
El e-commerce, igual que el sector del juego, supone aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías, en este caso para dar a conocer, promocionar y vender todo tipo de productos y servicios a un mayor número de clientes potenciales. Además de proporcionar, en muchos aspectos, una experiencia de compra más ventajosa para el usuario.

Industria 4.0
La Industria 4.0 se refiere a la cuarta revolución industrial, la que supone la “fabricación inteligente”; se trata de materializar la transformación digital en la industria. Así pues, no es tanto aprovechar las nuevas tecnologías para crear un negocio digital, como para mejorar los procesos de producción, distribución y venta.
En la actualidad, con un modelo socioeconómico cada vez más digitalizado, formar parte de la Industria 4.0 resulta imprescindible. Por ese motivo, se están llevando a cabo distintas iniciativas, tanto desde el ámbito institucional como privado, para impulsar la transformación digital de las PyMEs, especialmente para beneficiar las exportaciones.
Agrotech
Precisamente porque la exportación de productos se ve muy beneficiada por la transformación digital, los expertos esperan que uno de los negocios digitales que más crezcan en Argentina sea el Agrotech, es decir, la combinación de herramientas digitales con las tradicionales para aumentar la productividad, eficiencia y rentabilidad en la agricultura.
El sector agrario es uno de los puntales de las exportaciones argentinas, por eso, pese a que el Agrotech todavía está empezando a desarrollarse en el país, se considera que su potencial es enorme. En 2019, los startups de Agrotech fueron de los que menos inversión recibieron, lejos de otras industrias como el Fintech (servicios financieros digitales) o el Healthtech (tecnologías y soluciones digitales aplicadas a la salud); sin embargo, teniendo en cuenta el peso de la agricultura en la economía nacional, sobre todo por la producción de grano, se espera que el Agrotech se potencie mucho más. Una asignatura pendiente que se necesita superar.
Sociedad
Nostalgia táctil: Por qué lo analógico seduce a la Gen Z
Vinilos y cámaras analógicas regresan por estética, ritual y desconexión. Claves culturales y prácticas para entender la tendencia.

Durante años parecía que lo digital ganaría por completo. Música en streaming, fotos infinitas en el móvil y contenido que se consume a velocidad de scroll. Sin embargo, entre parte de la Generación Z ha vuelto a crecer el interés por objetos analógicos como el vinilo y las cámaras de carrete. No es solo nostalgia “prestada”; es una respuesta cultural a un entorno donde todo es inmediato, reversible y, a veces, demasiado parecido.
En España, este retorno se nota en mercadillos, tiendas especializadas y redes sociales donde lo analógico se convierte en estética y en ritual. En una vida con tantas pantallas, hay quien alterna formatos sin pensarlo demasiado: escuchas una playlist, subes una story y, en otro momento, entras desde el móvil a un servicio digital como Runa Casino Movil. Precisamente por eso lo analógico destaca: no compite por rapidez, compite por experiencia.
El valor del ritual: hacer algo más lento para sentirlo más
El vinilo obliga a detenerse. Elegir un disco, sacarlo de la funda, colocar la aguja y escuchar un lado completo cambia la relación con la música. No es “me gusta esta canción”, es “me quedo con este álbum”. Para una generación acostumbrada a saltar de estímulo en estímulo, esa lentitud puede ser atractiva porque devuelve intención.
Con la fotografía analógica pasa algo parecido. Cargar el carrete, medir luz, disparar sin ver el resultado y esperar el revelado convierte la imagen en un objeto con historia. Ese proceso no es eficiente, pero sí significativo. Para muchos, el valor está en la experiencia, no en la productividad.
Saturación digital y deseo de “algo real”
La Gen Z no es anti-tecnología; es hiper-digital. Precisamente por eso conoce sus costes: notificaciones constantes, comparación social, sensación de estar siempre “dentro” de internet. Lo analógico ofrece una pausa tangible. Un vinilo no vibra, una cámara no te pide actualizar, una foto revelada no se edita cien veces.
En España, donde gran parte del ocio pasa por el móvil, lo analógico funciona como micro-desconexión. No se trata de rechazar lo digital, sino de equilibrar. Tener un objeto físico —disco, carrete, álbum— puede sentirse como recuperar control frente a un mundo de contenidos que desaparecen en un feed.
Estética y pertenencia: lo analógico como lenguaje visual
También hay un factor de identidad. El sonido del vinilo y el grano del carrete han vuelto como estilo. Lo “imperfecto” se interpreta como auténtico: ruido de aguja, colores apagados, flashes duros, encuadres espontáneos. En redes, esa estética se distingue de la imagen pulida del móvil y transmite personalidad.
Además, hay comunidad. Coleccionar discos, ir a tiendas, intercambiar recomendaciones, asistir a ferias o revelar en un laboratorio crea espacios sociales que no dependen de un algoritmo. En ciudades españolas, estas escenas son pequeñas pero constantes, y encajan bien con una generación que busca experiencias compartidas fuera de la pantalla.
| Aspecto | Digital (streaming/móvil) | Analógico (vinilo/carrete) |
| Acceso | Inmediato e ilimitado | Más limitado y deliberado |
| Experiencia | Rápida, fragmentada | Lenta, ritualizada |
| Resultado | Reversible y editable | Más “final”, con historia |
| Relación con el objeto | Casi inexistente | Física y coleccionable |
| Valor social | Algoritmos y feeds | Tiendas, ferias, comunidad |
Esta comparación ayuda a entender por qué no es una guerra entre formatos. Es una búsqueda de sensaciones distintas según el momento.
Economía y mercado: segunda mano, ediciones y accesibilidad
Hay un punto práctico: el mercado de segunda mano ha facilitado la entrada. En España, encontrar vinilos usados o cámaras básicas es más fácil que hace años, y existen tiendas y plataformas que mueven inventario constantemente. También han crecido las ediciones especiales y los relanzamientos, porque la industria ha visto que hay demanda.
Aun así, no todo es barato. Los vinilos nuevos pueden ser caros, y revelar carretes no es un hobby “gratis”. Parte del atractivo está precisamente en eso: pagar más por una experiencia que dura y que se aprecia. Para algunos Gen Z, es una forma de consumo más consciente: menos cantidad, más significado.
Por qué esta tendencia encaja con la Gen Z
La Gen Z busca control, identidad y experiencias que no dependan solo de pantallas. Lo analógico ofrece límites naturales: un disco termina, un carrete tiene 24 o 36 fotos, el revelado tarda. Esos límites reducen el exceso. Y cuando hay exceso, la creatividad y el disfrute se diluyen.
Vinilo y fotografía analógica también aportan algo que se ha vuelto valioso: paciencia. En una era de inmediatez, esperar y cuidar un proceso puede sentirse como bienestar. No es nostalgia por un pasado vivido, sino un tipo de calma que se puede elegir en el presente.
Si quieres probar lo analógico, empieza pequeño: un vinilo de un álbum que te guste de verdad o una cámara sencilla de segunda mano; lo importante es disfrutar el ritual, no coleccionar por coleccionar.
Roca
Semana inestable en Roca: Altas temperaturas, viento y probables tormentas
Según la AIC, se esperan jornadas con máximas elevadas, períodos de inestabilidad y tormentas eléctricas hasta la próxima semana.

Según el pronóstico extendido de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas (AIC), Roca atravesará una seguidilla de jornadas marcadas por el calor intenso, la inestabilidad y la probabilidad de tormentas eléctricas, algunas localmente fuertes.
Para este miércoles (21/01) se espera una jornada muy calurosa, con una temperatura máxima cercana a los 39°C. Durante el día podrían registrarse tormentas eléctricas con lluvias y chaparrones, mientras que por la noche continuaría la inestabilidad, con posibles tormentas aisladas. El viento soplará moderado, con ráfagas que podrían alcanzar los 54 km/h.
El jueves (22/01) presentará un leve descenso de la temperatura, con una máxima estimada en 31°C. El cielo se mantendrá inestable tanto durante el día como en horas nocturnas, con viento del sector este y ráfagas que rondarán los 43 km/h.
Para el viernes (23/01) volverá a incrementarse el calor, con una máxima de 33°C. Se prevén posibles tormentas durante el día y tormentas eléctricas con lluvias y chaparrones hacia la noche, acompañadas por viento moderado.
Durante el sábado (24/01) el tiempo continuará mayormente despejado durante el día, con una temperatura máxima que podría alcanzar los 37°C. Sin embargo, hacia la noche se mantienen las probabilidades de tormentas. El viento será leve a moderado, con ráfagas que podrían superar los 50 km/h.
El domingo (25/01) se anticipa una jornada nuevamente inestable, con una máxima cercana a los 34°C y probabilidad de tormentas tanto diurnas como nocturnas.
Finalmente, el lunes (26/01) se espera un día de sol radiante, con temperaturas elevadas que rondarán los 35°C, aunque hacia la noche podrían reaparecer condiciones de inestabilidad.
Desde la AIC señalaron que dominan las bajas presiones en el norte de la Patagonia, lo que favorece la formación de tormentas y chaparrones, en un contexto de máximas cálidas a calurosas y vientos débiles a moderados.
Sociedad
Conquistando rutas salvajes: 3 funciones clave que debe tener tu reloj para ciclismo de montaña
No se trata de tener el más caro, sino el que realmente te salve el día cuando estés en medio de la nada.

Para cualquiera que haya sentido la adrenalina de bajar por un sendero estrecho o la satisfacción de coronar una cima técnica, sabe que el ciclismo de montaña (o MTB, como solemos decirle) es un mundo aparte. Aquí no solo luchas contra tus propios pulmones, sino contra el terreno, las piedras sueltas y, a veces, contra el sentido de la orientación.
Hace unos años, lo máximo a lo que aspirábamos era a un cuentakilómetros de cable que solía romperse con la primera rama. Pero hoy, la tecnología ha cambiado las reglas del juego. Si estás pensando en jubilar tu viejo equipo, hay tres funciones que son «no negociables» en un reloj para ciclismo de montaña moderno. No se trata de tener el más caro, sino el que realmente te salve el día cuando estés en medio de la nada.
1. Un GPS que no te abandone entre árboles y cañones
El mayor enemigo de la precisión en el monte es la cobertura. En la carretera es fácil: el cielo está despejado. Pero en el MTB, solemos meternos en bosques frondosos o desfiladeros donde la señal de GPS rebota más que una pelota de ping-pong.
Por eso, un buen reloj para ciclismo de montaña debe contar con sistemas de posicionamiento de doble frecuencia o tecnologías avanzadas como el sistema Sunflower de Huawei. ¿Para qué sirve esto? Básicamente, permite que el reloj «vea» más satélites y filtre las señales que rebotan en las rocas.
Además, la función de «Ruta de regreso» es vital. Imagina que te desvías por un sendero nuevo, se empieza a nublar y pierdes la referencia de por dónde viniste. Tener un mapa táctil en la muñeca que te guíe de vuelta sobre tus propios pasos es, literalmente, un seguro de vida.
2. Métricas de potencia y FTP: El fin de las «pajaras»
Muchos piensan que los vatios (la potencia) son solo para los flacos que van en bicis de ruta con licras ajustadas. Error. En el monte, la gestión de la energía es incluso más crítica. Si quemas todos tus cartuchos en la primera subida técnica porque no sabías a cuánta potencia ibas, lo vas a pagar caro en el kilómetro 30.
Los relojes de última generación ya permiten estimar tu FTP (Functional Threshold Power) y calcular la potencia virtual. Esto te ayuda a saber si estás pedaleando por encima de tus posibilidades. Un buen reloj para ciclismo de montaña te avisará si estás entrando en la «zona roja» demasiado pronto. Es como tener un ingeniero de pista que te susurra al oído: «Bájale un cambio, que aún falta lo más duro».
Y no olvidemos el análisis de recuperación (HRV). Si el reloj detecta que tu cuerpo no se ha recuperado del entrenamiento de ayer, lo mejor es que hoy te lo tomes con calma. Escuchar a los datos suele evitar muchas lesiones y sobreentrenamientos innecesarios.
3. Resistencia extrema y autonomía real
De nada sirve tener el dispositivo más inteligente del mercado si a la primera caída se rompe la pantalla o si la batería se muere a mitad de una ruta épica de fin de semana.
En el MTB, el barro, las vibraciones constantes del manillar y los golpes accidentales con ramas son el pan de cada día. Busca un reloj para ciclismo de montaña que use materiales como el cristal de zafiro o cuerpos de aleación de titanio. Son materiales que aguantan el trato rudo sin rayarse a la primera.
En cuanto a la batería, la clave es la autonomía con el GPS activo. Hay relojes que prometen semanas de batería en modo «reloj», pero que se agotan en 4 horas cuando activas el seguimiento de ruta. Los modelos top actuales, como los de la serie GT de Huawei, ofrecen días de autonomía incluso dándole un uso intensivo al posicionamiento y a los sensores de salud. Olvidarte de cargar el reloj cada noche es una libertad que, una vez que la pruebas, no tiene vuelta atrás.
Conclusión: Más que un accesorio, un compañero de ruta
Al final del día, el mejor reloj para ciclismo de montaña es aquel que desaparece de tu mente mientras pedaleas y solo aparece cuando necesitas información crítica: un aviso para hidratarte, un giro en el mapa o un recordatorio de que tu pulso está demasiado alto.
La tecnología no va a pedalear por ti, eso está claro. Pero te da la confianza necesaria para explorar rutas que antes te daban miedo y te ayuda a entender mejor cómo responde tu cuerpo ante el esfuerzo. Si eliges bien, tu reloj no será solo un gadget más, sino el compañero que te empuje a conquistar ese pico que siempre viste desde lejos pero nunca te atreviste a subir.






