Agro
Veranos más largos y el desafío de hidratar al ganado
Productores enfrentan veranos cada vez más calurosos y buscan soluciones para mantener al ganado hidratado sin sumar costos excesivos en sus explotaciones.

En la última década, los veranos argentinos parecen extenderse con temperaturas cada vez más extremas. Para los productores ganaderos, esto significa mucho más que incomodidad: se trata de un factor que puede alterar la salud del rodeo, reducir la productividad e incluso poner en riesgo la rentabilidad de toda la temporada.
El agua se vuelve protagonista en este escenario. No solo como recurso vital, sino también como variable estratégica que marca la diferencia entre un planteo que resiste los golpes del clima y otro que se ve obligado a improvisar. Garantizar que cada animal tenga acceso constante a agua fresca, en cantidad y calidad suficientes, es una de las tareas más exigentes durante las olas de calor.
Cuando el termómetro sube, cambian las reglas
Las altas temperaturas generan un aumento inmediato en el consumo de agua del ganado. Animales que en condiciones normales beben cierta cantidad por día pueden duplicar esa necesidad en jornadas sofocantes. El cuerpo intenta regular su temperatura interna y la hidratación es la única herramienta de la que dispone.
La falta de acceso oportuno provoca estrés calórico, un estado que no solo reduce el apetito y, por ende, la ganancia de peso, sino que también altera la fertilidad y favorece la aparición de enfermedades. Para el productor, el problema se traduce en pérdidas silenciosas que impactan en los números de fin de año.
La clave no pasa solo por tener agua disponible, sino por diseñar un sistema de provisión que acompañe los picos de demanda sin generar gastos desmedidos. En ese sentido, se pueden considerar distintas estrategias que equilibran eficiencia y costos.
Estrategias para asegurar el suministro
Mantener al ganado bien hidratado durante una ola de calor no depende solo de contar con agua disponible. El verdadero desafío está en diseñar un sistema que acompañe los picos de consumo, funcione de manera práctica y no implique gastos innecesarios.
- Ubicación estratégica de bebederos: Colocar puntos de agua a distancias accesibles reduce el desgaste de los animales y evita aglomeraciones que muchas veces provocan conflictos o lesiones.
- Capacidad de almacenamiento adecuada: Más no siempre significa mejor. Lo importante es contar con reservas que cubran las necesidades máximas estimadas para los días más calurosos, sin sobredimensionar instalaciones que luego encarezcan el mantenimiento.
- Sistemas de distribución confiables: Una red de cañerías o mangueras de buena calidad asegura que el agua llegue con presión suficiente. Revisar periódicamente válvulas y conexiones evita pérdidas que, acumuladas, representan un gasto considerable.
- Sombra y protección: Aunque parezca un detalle secundario, los bebederos ubicados bajo reparo natural o artificial mantienen el agua más fresca y atractiva para el consumo.
El dilema del productor mediano

Para quienes manejan rodeos pequeños o medianos, el gran desafío es encontrar soluciones que no impliquen desembolsos desproporcionados. Los sistemas diseñados para grandes establecimientos suelen resultar costosos y, además, no siempre se adaptan a la escala de explotaciones familiares. Por eso, la elección de materiales y equipos debe responder a un criterio de equilibrio: suficiente resistencia para soportar las exigencias del campo, pero sin caer en sobreequipamiento.
En este escenario, los tanques de almacenamiento pensados para uso rural cumplen un rol central. Su versatilidad permite instalarlos como bebederos directos o integrarlos a un sistema de distribución que abastece varios puntos al mismo tiempo. De hecho, muchos productores recurren a un tanque de agua horizontal, ya que su diseño facilita la colocación en espacios reducidos y brinda estabilidad incluso en terrenos irregulares.
Ahora bien, de nada sirve contar con un sistema de almacenamiento y distribución moderno si no se acompaña con un plan de mantenimiento. Bebederos descuidados reducen el consumo voluntario de los animales y, a la larga, afectan su salud y rendimiento productivo. La proliferación de algas, barro o restos orgánicos es común en verano, cuando las altas temperaturas aceleran la descomposición.
La limpieza regular con cepillos y productos adecuados, junto con el control de fugas, prolonga la vida útil de los equipos y asegura agua de calidad para el rodeo. Dedicar unas horas a esta tarea preventiva muchas veces significa evitar gastos mayores en tratamientos veterinarios y sostener la ganancia de peso del ganado durante toda la temporada.
Cómo calcular las necesidades reales
La planificación del suministro no puede quedar librada a la intuición. Cada especie, edad y sistema de engorde demanda volúmenes distintos y, en ese marco, conviene trabajar con referencias concretas.
- Un bovino adulto puede requerir entre 40 y 70 litros diarios en climas templados, cifra que aumenta considerablemente en olas de calor.
- Los animales en engorde intensivo consumen más que los de sistemas extensivos, porque el metabolismo es más exigente.
- La calidad del agua también influye: si es salobre o tiene exceso de minerales, el consumo efectivo suele ser menor, lo que obliga a ofrecer alternativas.
El cálculo básico consiste en multiplicar el número de cabezas por el consumo esperado y prever un margen adicional para días extremos. Llevar registros históricos de consumo permite ajustar mejor esas estimaciones y anticiparse a los picos de demanda.
Garantizar un suministro constante de agua durante las olas de calor no solo evita pérdidas: también abre oportunidades de mejora. Animales bien hidratados mantienen su ganancia de peso de manera más estable, presentan un comportamiento más tranquilo y reducen su tasa de mortalidad en épocas críticas. En definitiva, el agua deja de ser vista como un recurso de apoyo para convertirse en una variable productiva que impacta directamente en los resultados de la explotación.
Agro
Río Negro acompaña a productores del Alto Valle tras tormentas de granizo
El área dañada se estima que alcanza entre 750 y 800 hectáreas.

El ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, recorrió chacras de Villa Regina junto al secretario de Fruticultura, Facundo Fernández, para acompañar a productores afectados por las fuertes tormentas de granizo que impactaron en el Alto Valle en los últimos días.
El evento climático provocó daños significativos sobre una actividad estratégica para la provincia y para el país, en un momento sensible del ciclo productivo, cuando gran parte de la fruta se encontraba próxima a cosecha.
Banacloy advirtió que «estas tormentas dejaron un impacto muy duro sobre la producción de una actividad clave para nuestra provincia y nuestro país. Sabemos lo que significa ver una fruta que estaba lista para ser cosechada, después de meses de trabajo, inversión y esfuerzo».
«Ya están en marcha los relevamientos técnicos para poder avanzar en las herramientas de asistencia que permitan sostener a quienes producen y trabajan todos los días en nuestra fruticultura», expresó Banacloy.
La Secretaría de Fruticultura activó el operativo de fiscalización y relevamiento técnico en las chacras afectadas y, de acuerdo a una primera estimación, el área dañada se estima que alcanza entre 750 y 800 hectáreas.
El trabajo del equipo de fiscalización de la Secretaría de Fruticultura permite contar con datos precisos para evaluar el impacto real del granizo y orientar las acciones de acompañamiento y asistencia a las familias productoras afectadas.
La fruticultura es una de las principales economías regionales de Río Negro y una fuente central de empleo, valor agregado y exportaciones. Frente a escenarios climáticos cada vez más desafiantes, el acompañamiento en territorio y el trabajo técnico sostenido resultan claves para cuidar una actividad estratégica para el desarrollo provincial.
Agro
La Provincia avanza hacia la declaración de emergencia en fruticultura
Aún se continúan evaluando los daños ocasionados por el violento temporal.

El secretario de Fruticultura de Río Negro, Facundo Fernández, afirmó que junto al sector continúan evaluando los daños ocasionados por el violento temporal que dejó fuertes precipitaciones y granizo en los valles productivos, y anticipó que antes de fin de año la Provincia deberá declarar la emergencia, tanto en el ámbito provincial como ante el Gobierno Nacional, para activar todos los instrumentos de asistencia disponibles.
Fernández explicó que el proceso administrativo ya está en marcha, pese a que la emergencia aún no fue formalmente declarada. «Estamos en contacto con el Gobierno Nacional para detraer la emergencia climática bajo la Ley Nacional. Esto habilita beneficios impositivos y todas las herramientas que la ley contempla para estos casos». Además, aclaró que el reconocimiento oficial requiere completar los relevamientos técnicos que actualmente se desarrollan en chacras y establecimientos afectados.
En ese marco, el secretario describió la magnitud del evento climático que obliga a acelerar las gestiones. Indicó que en algunos sectores se registraron 48 a 50 milímetros de lluvia en apenas una hora y media, acompañados de granizo y ráfagas intensas. «Había tanta agua que no se podía entrar al monte; en las próximas 24 horas vamos a tener un diagnóstico más preciso», afirmó.
La situación es especialmente crítica para la cereza, que se encontraba en plena cosecha. Fernández detalló cómo se produce el daño. «Cuando el fruto está listo para cosechar y recibe agua directa, la planta intenta absorberla por un proceso osmótico y la piel se raja. Ese es el daño que estamos viendo hoy en distintos establecimientos», indicó.
El secretario sostuvo que este tipo de eventos ya no pueden considerarse aislados. «El clima nos está castigando y lo estamos sufriendo igual que el resto del país. Esto es cambio climático: tormentas de granizo fuera de época, temperaturas superiores a 30 grados en noviembre, precipitaciones extremas que caen en un ratito lo que antes caía en varios días». Recordó que en algunas zonas el temporal dejó lluvias violentas con muchos milímetros en poco tiempo, provocando escurrimientos violentos, erosión y verdaderos cursos de agua atravesando chacras y caminos internos.
También advirtió que estos cambios están modificando los riesgos tradicionales del valle. «Nunca hablábamos de incendios en esta zona, y hoy aparecen porque la vegetación crece de golpe después de lluvias intensas. Son escenarios nuevos que se superponen a problemas históricos como heladas tardías o granizo», agregó.
Volviendo al eje central de la situación, Fernández subrayó que la emergencia debe ir acompañada de instrumentos financieros concretos que permitan sostener la temporada y evitar la pérdida de hectáreas productivas. «Necesitamos un crédito específico para inversión, a diez años, con una tasa del 3% y tres años de gracia. Sin financiamiento accesible es imposible proyectar, reinvertir y mantener la actividad. Ser productor es casi heroico en este contexto», sostuvo.
Recordó que a lo largo de la historia regional muchas chacras quedaron fuera de producción al no poder sostener la competitividad mínima necesaria. «El Estado es una herramienta poderosa cuando se pone al lado del productor. Hoy necesitamos que fruticultores y fruticultoras tengan la posibilidad real de seguir haciendo lo que saben hacer. Sin la emergencia declarada y sin crédito adecuado, no se puede planificar», indicó.
Fernández concluyó que la Provincia seguirá avanzando de manera coordinada con los organismos técnicos y el sector privado para completar los relevamientos y activar todas las herramientas de asistencia. Reiteró que el impacto más severo se registra en cereza, pera y manzana. «Soy optimista, pero necesitamos los instrumentos adecuados. Con apoyo, es posible sostener la temporada y acompañar a quienes producen», concluyó.
Agro
Fruticultura: Weretilneck anunció apoyo para raleo y labores culturales
El programa contempla una ayuda de $1.000.000 por hectárea, con tasa 0%, sin gastos administrativos y a devolver en seis cuotas mensuales iguales.

El gobernador Alberto Weretilneck anunció el lanzamiento del Programa de Financiamiento para Raleo y Labores Culturales 2025, una herramienta central del Gobierno de Río Negro para acompañar a los productores frutícolas en una etapa determinante del ciclo productivo.
La iniciativa es ejecutada por el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, a través de la Secretaría de Fruticultura, con el objetivo de sostener el trabajo estacional, mejorar la calidad de la fruta y aportar previsibilidad en un año complejo para la actividad.
El programa contempla una ayuda de $1.000.000 por hectárea, con un máximo de $10.000.000 por productor, con tasa 0%, sin gastos administrativos y a devolver en seis cuotas mensuales iguales, con primer vencimiento el 10 de julio de 2026. La garantía requerida será un pagaré equivalente al 130% del monto total a devolver.
«El raleo es un momento, financieramente, crítico para la fruta y para el empleo rural. Este año es muy difícil llegar a la siguiente cosecha. Este financiamiento es una respuesta concreta para sostener la actividad y acompañar a los productores con capital de trabajo en una etapa clave del año», destacó el ministro Carlos Banacloy.
Podrán acceder productores cuya actividad principal sea la fruticultura y que realicen raleo y labores culturales previas a la cosecha dentro de la provincia. Para la adhesión deberán completar el siguiente formulario: https://forms.gle/ZjFq8iN1632n5N4H8
La adhesión requiere, además de completar el formulario online, presentar la documentación correspondiente: DNI, constancia de CBU, RENSPA actualizado, certificados de libre deuda y documentación societaria o de sucesiones según cada caso.






