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Opinión

Conflicto docente: Crónica de una derrota anunciada

Por el Movimiento Político Sindical Paulo Freire.

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Nuevamente la conducción de la UnTER Central en menos de 6 meses ha demostrado en dos oportunidades su total falta de capacidad de conducción política en el conflicto docente. Recordemos que en el 2016, únicamente con una finalidad electoral y frente a la proximidad de las internas de nuestra organización, la agrupación Azul Arancibia cambio su estrategia y endureció su postura con el gobierno Provincial, con el cual venia acordando entre otras cosas la implementación de la nueva escuela secundaria rionegrina, para entrar en un seudoconflicto gremial.

Con la hegemonía que ostentaban en los congresos y para llevar adelante dicha estrategia, definieron impulsar dos ejes fundamentales: el primero impedir que el proyecto de reforma de la escuela secundaria se efectivizará en el 2017 y se postergará para el 2018; respondiendo así a las fuertes críticas (por su participación y acompañamiento en la elaboración de dicha reforma) realizadas por la oposición interna del sindicato y a las dudas que dicha reforma había generado en los/a profesores/as del nivel. Para el segundo eje, la cuestión salarial impulsan un incremento del 20 % para el segundo semestre 2016; generando una alta expectativa en los compañeros y compañeras con un porcentaje que superaba lo que en promedio pedía el resto de sindicatos, que planteaban un desfasaje promedio del 10%; seguramente esa vara más alta tenía que ver con la coyuntura electoral interna.

Además para garantizar un buen resultado electoral definen desde la central, que este conflicto se debía estirar en el tiempo para llegar con el mismo a la fecha de las elecciones. La finalidad consistió en quitarle capacidad de cuestionamiento a las listas opositoras (es muy difícil en el medio de un conflicto marcar las diferencias con la agrupación que conduce, en función de la unidad necesaria para enfrentar al gobierno). Muestra de esta definición fue la no aceptación del pedido de postergación de las elecciones, hasta después de finalizado el conflicto, realizada por nuestra agrupación.

Pocos horas antes de las elecciones internas de nuestro sindicato, la conducción Azul-Arancibia de UnTER impulsó levantar el conflicto, sin haber logrado la no implementación de la reforma en media, sin ningún incremento salarial para el segundo semestre, con la NO devolución de los días ya descontados; y con el único saldo a favor de haber logrado la suspensión del descuento anunciado y no realizado de 6 días más de paro que formaron parte de las acciones realizadas y que ahora forman parte de la amenaza actual de descuentos para el presente conflicto. Sin embargo esta jugada les permitió, al ser tan próxima a las elecciones, limitar la posibilidad del análisis, evaluación y difusión para el conjunto de las consecuencias que en el futuro causaría tener el descuento de los paros suspendidos en el tiempo, aminorando el impacto electoral negativo en la lista oficialista, que si bien perdió un caudal importante de votos volvió a ganar la conducción Central.

Este año, con la certeza de saber que con la debilidad demostrada en el cierre del 2016, les iba a ser muy difícil lograr un resultado positivo en la paritaria salarial y frente a la firme decisión del gobierno de avanzar sin el sindicato en la implementación de la reforma secundaria; la secretaria general de UnTER Central, se lanzó en una cruzada cuasi religiosa pero inquisidora, recorriendo las distintas localidades de la provincia para impedir las asambleas de cargos, transformando esa acción en la única MEDIDA DE LUCHA DE LA UNTER Y EN LA RAZÓN DE SER DEL SINDICATO.

Aquí comienza a perder seriamente el rumbo esta conducción: primero porque la definición de impedir las asambleas de cargos va en contra de los principios básicos de cualquier sindicato, no puede ser el gremio el actor que realice acciones para no garantizar la fuente de trabajo. Esta estrategia no dio resultados, ni siquiera en varias de las seccionales en las cuales son conducción; quedando claro que no había que impedir las asambleas, se debía generar los consensos necesarios para que sean los propios compañeros/as los que definieran la no implementación de la reforma, en las denominadas asambleas soberanas, ya que dicha instancia estaba garantizada, dando la posibilidad de la no implementación y continuar el desarrollo normal de las asambleas sin aplicación de la reforma.

Esta cruzada impedicionista generó: enfrentamiento entre trabajadores/as, puso en riesgo el cobro de los sueldos de los compañeros/as por el cese en sus cargos y un desgaste en el sindicato que hasta ese momento ( febrero y marzo del 2017) no había instalado la discusión salarial para el nuevo año.

En la cuestión salarial y sabiendo que su capacidad de consenso para el conflicto en la provincia es muy limitada, comienzan a apoyarse en la lucha planteada por la CTERA, dejando por lo menos por ahora de putear, menospreciar y ningunear a nuestra organización nacional. Los que tienen un poco de memoria recordaran a un actual mutualista que supo hacer prensa en la UnTER , puteando megáfono en mano a la CTERA en el 2009 y no a Saiz, mientras recorría las calles de Viedma en una marcha docente, como ejemplo del accionar histórico que han tenido desde la Alianza Azul-Arancibia (AAA) hacia la CTERA.

En este mismo sentido la actual secretaria general de UnTER, que además de manifestar su acuerdo ideológico con el ministro Bullrich con relación a bastardear las trayectorias escolareas y volver a reivindicar al arcaico y expulsivo sistema tradicional de evaluación y repitencia como garantía de calidad educativa, ha confesado el serio problema existencial que le causa tener un apellido que la relaciona directamente con la CTERA, ya que ella nunca se ha sentido integrante de la misma.

También para intentar ganar consensos comienzan a participar en junta multisindical en Viedma y plantean que no se bajaran del 35%…..( en este punto recordemos que cuando vino Macri a Viedma, Ni la secretaria general de la seccional, ni ninguna de las cabezas políticas de la mesa central estuvo presente en el acto de repudio, por la presencia del presidente, organizado por la dos CTA….tal vez esta ausencia se relacione con las muestras de afecto y respeto que demostraron el día que la secretaria de acción social le entregó con mucha alegría, por lo menos así lo demuestra su expresión en la foto que el ministro tiene en su escritorio y ha recorrido el país entero , una pechera de la UnTER a Esteban Bullrich cuando este terminaba de afirmar que venía a la Patagonia para llevar adelante una segunda campaña al desierto)….Se cuelgan de la convocatoria del día 6 de marzo del presente año en Neuquén, donde ya queda claro la poca capacidad de movilización de la UnTER, YA QUE REALMENTE FUE ATEN Y ATE NEUQUÉN los que movilizaron muchísimo más que Río Negro…. En la marcha federal educativa nuevamente definen no acompañar la caravana de la Patagonia que nos permitiría ir articulando con otras organizaciones y luego de un mínimo acto en Viedma (por la poquísima gente que juntan)salen en soledad hacia la plaza Mayo)…. Queda claro que su sentido de unidad es muy práctico: mientras les sirva vamos juntos… después se despegan, si pueden te putean y te echan la culpa de lo que no lograron… Aguiar sabe de esto, en el 2016 hicieron conferencia de prensa juntos por el 40%… la Central de UnTER acordó el 30% y ni lo llamaron por teléfono aun cuando era injustamente apresado peleando por el 40%….

Ahora repitieron la historia….. inesperadamente luego de una multitudinaria marcha con las dos CTA y la CGT…DECIDEN IMPULSAR LA APROBACION DE UN 21% ,EN TRES TRAMOS, EL ÚLTIMO EN SEPTIEMBRE Y ACEPTAN LA CONDICIÓN DE SUPEDITAR LA PARITARIA EN EL CASO QUE LA INFLACIÓN SUPERE ESE 21%, A LA SITUACIÓN FINANCIERA DE LA PROVINCIA; ES DECIR LA CRISIS LA PAGARÍAN LOS TRABAJADORES…..LA ÚNICA CONDICIÓN QUE PIDEN ES EL NO DESCUENTO DE LOS DÍAS DE PARO…

Frente a esta situación hasta el más distraído hace la lectura de que esta condición ya estaba pactada, por eso se jugaron por la aprobación de algo que está muy por debajo de lo pedido en el pliego original….y aquí sucede lo totalmente inesperado….el gobernador les confirma los descuentos. Si sos conducción tenés que saber que el no descuento debe estar garantizado por escrito antes de llevar la propuesta de aceptación al congreso, si no corres el riesgo de que te pase lo que les pasó…

Pero lo más increíble de esta serie de errores, es que luego de haber impulsado esta conducción en un congreso durante horas la necesidad de aceptar un 21 %, ahora estos mismos compañeros/as vuelven a pedir el 35%, porque el gobierno no le dio el no descuento….no está mal pedir el 35%… lo que está mal es que lo hacen a pocas horas de haber impulsado la aceptación de un 21%.

Milagrosamente para esta conducción aparece en escena el acuerdo con UPCN que por primera vez en la historia termina definiendo una mejora en la pauta salarial ofrecida originalmente por un gobierno provincial, pasando del 21% al 23%. Siempre era al revés, UPCN aceptaba a la baja y era la UnTER la que permitía mejorar la propuesta salarial para nuestro sector y para el resto de los estatales rionegrinos.

Por todo lo manifestado desde el Movimiento Paulo Freire hacemos responsables a la Agrupación Azul Arancibia de la total falta de capacidad de conducción política que ahora lleva a los compañeros/as a la situación de tener que absorber dos malos tragos:
• Un aumento salarial con mucho sabor a poco (segundo acuerdo por debajo de la inflación).
• La espada de Damocles sobre su cabeza de los descuentos de los días de paro del 2016 que siguen flotando en el aire con resultado totalmente incierto, más el descuento en cuotas de un paro por mes anunciado por el gobierno, que produce el autofinanciamiento de una parte del incremento salarial por parte de cada uno de las/os compañeras/os.

Al gobernador de Río Negro le decimos que ha demostrado su decisión de destruir la escuela pública, con salarios muy por debajo de la inflación, con situaciones edilicias a lo largo y ancho de la provincia que sentencian a los alumnos y docentes a trabajar en situaciones totalmente precarias: faltan edificios, falta garantizar las salas de tres en el nivel inicial, la jornada extendida y completa en primaria, hay que iniciar la obra de escuelas secundarias para garantizar una reforma verdadera y que incluya a todos los pibes y pibas que hoy han quedado afuera del sistema. Este Gobernador debe dejar de perseguir a los docentes, de mandar la policía a las escuelas ….Al contario debe ponerse de pie frente al gobierno nacional….debe pedir paritaria nacional ya…, más presupuesto educativo…, si se sigue agachando ya sabe lo que le va a pasar…, el problema no es su integridad, el problema es que se lleva puesto al pueblo rionegrino…

Desde esta agrupación manifestamos que ningún funcionario provincial puede recorrer tranquilamente la provincia sin ser interpelado para que cambien su postura y hagan lo que tienen que hacer…, el pueblo los votó para defender su provincia y no para entregarla a los intereses que representa la derecha nacional y provincial.

Los compañeros y compañeras debemos hacer el esfuerzo militante de seguir elaborando y llevando adelante las estrategias de lucha que nos permitan generar consensos dentro y fuera del sindicato docente para enfrentar las política neoliberales y además para generar una revolución cultural que por medio del voto nos permita primero cambiar el rumbo político provincial y nacional y luego modificar el rumbo que ha tomado nuestro sindicato en los últimos años, ya que nos están llevando de derrota en derrota a la perdida de nuestro salario y a la imposibilidad de poder incidir en políticas públicas que mejoren la situación laboral de nuestros compañeros/as y de nuestros alumnos.

 

Movimiento Político Sindical Paulo Freire.

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Opinión

Más allá del diagnóstico: La necesidad de una salida con contenido

Nota de opinión por Federico Vasches, integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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¿Cuánto más se puede decir del estado actual de las cosas? Esta mezcla de novedad y continuidad, esta cotidianeidad que venimos habitando, nos fuerza muchas veces a una suerte de parálisis, obligándonos a detenernos indefinidamente en el diagnóstico. Nos enfrentamos, una vez más, cara a cara con sorpresas previsibles: es la sensación de que asistimos a «más de lo mismo», con el agravante de que ese «lo mismo» es, cada vez, peor.

Esta realidad no es abstracta; es una fuerza complicada que está tensionando transversalmente a la Argentina. Tensa a los individuos, a las familias y a los hogares, pero también erosiona a las instituciones, a los partidos políticos y a las organizaciones sociales en su conjunto. Estamos ante un escenario tan complejo como hondo, donde conviven la complicidad de algunos sectores con un agotamiento social generalizado. Es el agotamiento de quienes dijeron «no» a lo anterior para decir «sí» a esto, y que hoy se encuentran en la encrucijada de decir «no» a esto, sin querer regresar a lo otro. En ese limbo, la construcción de una salida institucional sigue siendo una asignatura pendiente.

La trampa de la reactividad: El vacío de la alternativa

En este escenario, lo que queda peligrosamente a la vista es un modelo de gestión de la oposición —tanto institucional como política— que es meramente reactivo en lugar de propositivo. Esta es una falencia generalizada que atraviesa a representantes políticos, sindicales y partidarios por igual: el gobierno nacional impone condiciones y la respuesta carece de propuestas superadoras. Las estructuras tradicionales se mueven siempre un paso por detrás de lo previsible, persiguiendo un modelo oficial que se percibe como arrasador.

Lo más alarmante no es el contenido de lo que se negocia, sino la incapacidad técnica para proyectar algo distinto. Nos enfrentamos a paritarias que no funcionan, a presupuestos que son jirones de la realidad y a discusiones por servicios básicos que parecen vaciadas de sentido. El rol de sindicatos, gobernadores y legisladores se ha degradado al de simples acompañantes de la coyuntura. Mientras se transita esa urgencia, no se está proyectando un plan de salida relevante. Esta reactividad es especialmente compleja en las universidades, donde ciertas conducciones operan como oposición política nacional pero como oficialismos institucionales, quedando atrapadas en la misma falta de iniciativa propositiva.

De la demencia al negacionismo: La inercia institucional de parte del sistema de CyT

Para entender la parálisis de quienes deben conducir, es necesario observar su comportamiento reciente. Tras el punto de inflexión de diciembre de 2023, cuando el flujo de recursos se detuvo abruptamente y las partidas dejaron de llegar, las instituciones universitarias no reaccionaron con un cambio de paradigma. Por el contrario, operaron bajo lo que podríamos llamar una demencia institucional: siguieron haciendo las cosas como si el escenario no hubiera cambiado, repitiendo fórmulas de un pasado que ya no tenía sustento material.

Hoy, esa demencia ha mutado en algo más peligroso: el negacionismo institucional. Al encontrar mecanismos modernos e innovadores para «oxigenar» el sistema -vía financiamientos externos, fundaciones propias o venta de servicios-, las conducciones «optan» por darle la espalda a la lucha estructural de sus trabajadores. Bajo la excusa de la eficiencia técnica y la creatividad para «salvar los muebles», están validando de facto el ajuste. Están demostrando una agilidad que en momentos de flujo ni siquiera se atrevieron a imaginar, pero lo hacen opacando la lucha docente y Nodocente, y confirmando ante el poder central que el recorte era, después de todo, ejecutable.

El experto disciplinar y la orfandad política

Esta desconexión tiene una raíz estructural en la formación de quienes dirigen el sistema de ciencia, tecnología y universitario. Por un lado, tenemos a los docentes e investigadores, y por otro, a los equipos de gestión Nodocente, que constituyen la arquitectura institucional invisible que permite mantener en pie el sistema. En la cima, el funcionariado (Rectores, Vicerrectores y Secretarios) ocupa cargos de naturaleza eminentemente política.

Sin embargo, el sistema está diseñado para que los académicos gestionen, bajo la premisa de que la excelencia en el grado o posgrado se traduce en capacidad de gestión. Pero la trayectoria académica no es proporcional a la pericia política. Geólogos, contadores, biólogos o arquitectos de renombre se encuentran hoy dirigiendo instituciones complejas frente a una política de choque para la cual sus herramientas disciplinares -que representan el 95% de su expertise- son insuficientes. No es lo mismo administrar el flujo que gestionar la incertidumbre y la restricción. Al no ser cuadros políticos de formación, quedan aislados de los debates profundos y los avatares partidarios los toman por sorpresa.

La seducción del intelectual y el desembarco de los gestores

Este contraste se refleja en la figura presidencial. Su ascenso fue el de un intelectual que ofrecía una doctrina económica liberal inspiradora y de gran penetración en jóvenes votantes y en una gran parte de la población desencantada con lo conocido. La sociedad, en su dificultad para determinar el rol efectivo del Estado, parece haber votado esa elocuencia, apostando a un horizonte filosófico pero dejando de lado o acaso, jamás interpelándose por el «cómo».

Pero una vez en el poder, se produjo un desplazamiento: la gestión real fue delegada en personajes cuyo activo no es la teoría, sino el know-how de la vieja política y la gestión de choque. Mientras el discurso se mantiene en la doctrina, la ejecución queda en manos de segundas y terceras líneas que saben operar las palancas del Estado de forma pragmática. Esta dualidad genera la máxima tensión: un relato intelectual que se ejecuta con las herramientas más conocidas de la gestión tradicional.

El intelectual como arquitecto y el control social

Frente a este vacío, el rol superador del intelectual debe ser el de un traductor: aquel que logre el match entre la ideología (el horizonte filosófico) y el cotidiano de la política pública. No puede ser alguien que se refugie en la academia para dar una clase virtual cada quince días; debe ser quien dote de sentido a la acción técnica e impregne e ilumine los debates públicos.

Nadie discute qué funciones debe afrontar el Estado en tanto garante de derechos. Su capilaridad social estratégica (en términos de Oszlak) es irremplazable. Sin embargo, no podemos seguir persiguiendo quimeras de innovación que mueren en acuerdos personales sobre un andamiaje inexistente. Propongo una salida que incluya una instancia de control social e intelectual comunitario, similar a una Defensoría del Pueblo, pero con una matriz de pensamiento crítico. Un espacio técnico con voz y probada incidencia donde la ciudadanía participe y rediscuta las políticas públicas junto a los intelectuales que les dan sentido.

Conclusión: Salir del asombro

En un mundo de información fragmentada, en el cual desde millennials a la generación alfa son bombardeados constantemente, los discursos vacíos ya no alcanzan. Lo que hoy se vuelve imperativo es la propuesta concreta. Debemos entender que, si la esperanza no tiene acción, es simplemente fe; y la fe es insuficiente para gestionar una organización, menos aún un sistema, demasiado lejos, una nación.

La salida no es dicotómica – izquierda o derecha-, sino programática. Requerimos un nuevo acuerdo social basado en ejes fundantes: ambiente, obra pública, educación, salud, deporte, disidencias, derechos humanos, vivienda y todos los otros temas que la sociedad pueda determinar. La única manera de garantizar a la ciudadanía una protección real es a través de una salida política integral: intelectuales, académicos, gestores y técnicos trabajando en un programa de gobierno concreto que abandone el asombro y retome la iniciativa. Es hora de que la arquitectura del Estado deje de servir a la supervivencia de una casta y empiece a tener a la gente presente en el centro de su diseño y control.

Federico Vasches
Integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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Opinión

La Encrucijada de la IA: Moda o Soberanía

Nota de opinión por Federico Vasches, integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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Estamos inmersos en un momento de avances exponenciales de la Inteligencia Artificial (IA). Esta carrera tecnológica, impulsada por el sector privado, genera nuevas oportunidades, pero también expone complejidades estructurales profundas en sociedades como la latinoamericana y la argentina en especial, agravadas ahora por el desfinanciamiento estatal.

Detrás de palabras y conceptos como costo, lucidez e inclusive debatiendo sobre la Paradoja de la Modernización, es crucial entender que no incorporar tecnología es, de hecho, más costoso que hacerlo. La adopción requiere una «lucidez estratégica»: un rediseño consciente y deliberado que entienda que lo que se hace se puede hacer mejor. Pero que de ninguna manera la IA reemplaza ni a las personas ni a sus responsabilidades.

Como dos caras de una moneda:

El sector privado actúa deliberadamente para maximizar la ganancia. Moderniza con celeridad, buscando mejorar procedimientos, presentándose a la vanguardia y el desarrollo, y poniendo en valor la IA.

El sector público, cuyo fin es social, a menudo responde al llamado de la modernización con el desfinanciamiento, con recorte y achicamiento. La negación a incorporar la IA transversalmente como tecnología que permita innovar, claramente es no estratégica, pues la sociedad ya la está utilizando, generando una distancia creciente entre ambos mundos.

Acá nos encontramos con el problema de la falsa dicotomía, la creencia simplista de que el privado es inherentemente más moderno y brillante. Esta visión es escasa, pues las personas en ambos sectores utilizan tecnología personal (smartphones, herramientas de IA como Gemini, ChatGPT, etc.).

La diferencia reside en la cultura organizacional: en el privado, la modernización se transparenta y premia; en el público, no está institucionalizada y a veces se castiga la desviación del proceso tradicional.

A no preocuparse, porque no todo es tan sombrío y acaso para evitar un futuro distópico, la solución reside en construir una soberanía tecnológica y digital más horizontal.

Esto nos propone:

Divulgación y Conocimiento: las sociedades y los individuos deben entender el impacto de la tecnología y la IA en todas las instituciones. Este conocimiento es la base para que los ciudadanos puedan defender, construir y validar las reformas necesarias.

Espacios de Co-creación: es imperativo crear espacios público-privados, liderados con la participación activa de la sociedad civil, tecnólogos, divulgadores y directores de proyectos.

Gobierno Abierto: estos espacios deben estar anclados en los principios de Gobierno Abierto: participación ciudadana, innovación, transparencia y rendición de cuentas.

Solo a través de esta colaboración estratégica y una ciudadanía informada, el Estado podrá evolucionar tecnológicamente no solo para sobrevivir, sino para construir un futuro donde la tecnología sirva a fines sociales amplios, y no solo a la maximización de la ganancia privada.

Federico Vasches
Integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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Opinión

¿Publicidad electoral gratuita? Para los medios, un costo que nadie reconoce

Nota de opinión por Emilio Occhionero, periodista y socio gerente de Medios Roquenses SRL.

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En cada proceso electoral se repite la misma escena: los medios de comunicación legalmente habilitados recibimos órdenes y cronogramas para transmitir espacios de publicidad electoral gratuita. Y, como corresponde a la ley, cumplimos. Sin embargo, pocas veces se habla del costo real que este esquema implica para las radios locales como La Súper FM 96.3, que somos parte activa de la vida comunitaria de General Roca.

Es que a través de la Ley N° 26.571, se fijó la prohibición por parte de las agrupaciones políticas de adquirir espacios en medios de comunicación audiovisual para transmitir publicidad electoral. A raíz de ello, debemos disponer de los espacios asignado mediante sorteo público durante el período de campaña en medios audiovisuales. En otras palabras, financiamos a los partidos políticos.

Y a nosotros, ¿quién nos financia? Muchas veces me preguntaron, ¿las radios de que viven? Vivimos de la publicidad, esa que se escucha cada vez que el conductor de un programa dice vamos a la pausa y volvemos. Si, esos minutos de aire, son los que nos permiten vivir día a día, pagar salarios, servicios e impuestos.

Nuestra emisora –como tantas otras del país– atraviesa un contexto económico crítico. Las tarifas de electricidad y gas aumentan, los impuestos como los de la utilización del éter radial, también. No existen beneficios específicos para los medios, y la pauta publicitaria oficial del gobierno nacional se redujo a cero, como lo dijo el presidente Javier Milei desde el día que asumió. En definitiva, debemos sostener estructuras, personal, equipos y servicios casi sin ingresos fijos, con costos crecientes y sin apoyos estatales.

En ese escenario, la obligación de dar minutos de programación para publicidad electoral gratuita es, en realidad, un esfuerzo económico que sale directamente del bolsillo de los propios medios. Es tiempo que dejamos de vender a anunciantes privados, es contenido que dejamos de producir y, en definitiva, es dinero que dejamos de ingresar. Así, terminamos financiando involuntariamente la campaña de los mismos dirigentes que luego deciden sobre tarifas, beneficios y regulaciones para el sector, incluso que determinan sus propios aumentos salariales.

No cuestionamos el derecho de los partidos políticos a difundir sus propuestas. Por el contrario, somos espacios abiertos al debate democrático. Pero la actual normativa necesita una revisión urgente: si el Estado exige transmisión obligatoria, también debe reconocer los costos y garantizar algún tipo de compensación, pauta o beneficio fiscal que equilibre la carga.

De otro modo, las emisoras locales, sobre todo, quedamos en una situación asfixiante y desigual frente a otros actores mediáticos que no tienen estas obligaciones.

Es hora de discutir con seriedad un sistema que permita sostener tanto la pluralidad de voces como el derecho de la ciudadanía a informarse. Las radios comerciales locales y comunitarias no podemos seguir soportando solas un gasto que no generamos y que, además, compromete nuestra supervivencia. La Democracia necesita medios fuertes e independientes, no medios debilitados por normativas que, aunque bienintencionadas, terminan siendo injustas.

Emilio Occhionero
Periodista – Socio gerente de Medios Roquenses SRL, propietaria de LRG 746 La Super Radio FM 96.3 y www.lasuperdigital.com.ar

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