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Juez dictó sentencia a sólo 38 horas de cometido un robo en Roca

Con el nuevo Código Procesal Penal, un menor de edad, de 16 años, fue declarado penalmente responsable por el delito de «robo simple». No obstante, quedó en libertad.

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Un adolescente de Roca admitió haber participado de un delito ocurrido la noche del 2 de agosto en esa ciudad y mediante la realización de dos audiencias sucesivas el caso finalizó este mediodía, apenas 38 horas después de ocurrido el hecho, con una sentencia que declaró al menor de edad, de 16 años, penalmente responsable por el delito de «robo simple».

En primer lugar, ante el juez de Garantías Maximiliano Camarda, se realizó esta mañana la audiencia de formulación de cargos. El fiscal del caso Ricardo Romero imputó al menor de edad el delito de «robo simple» y el defensor particular Gabriel Pérez no formuló objeción a la apertura de la causa.

Inmediatamente después las partes anunciaron que habían alcanzado un acuerdo y que el imputado estaba dispuesto a participar de un procedimiento abreviado, admitiendo su responsabilidad en el delito. De esta manera, se dio por concluida la primera audiencia y finalizó la intervención del Juez de Garantías.

En forma inmediata, a través de la Oficina Judicial, se convocó al Juez de Juicio Emilio Stadler, quien dirigió la audiencia de juicio abreviado, recabó del imputado sus datos personales, escuchó los términos y fundamentos del acuerdo de partes y dictó la sentencia oralmente, declarando responsable al menor de edad por el delito de «robo simple» y absolviéndolo de pena, tal como habían solicitado la Fiscalía y la defensa en expreso cumplimiento de la Ley N° 22.278 (Régimen penal de la minoridad).

Formulación de cargos

Un joven mayor de edad habría participado del mismo delito por el cual se declaró responsable al adolescente. En su caso, también ante el juez de Garantías Maximiliano Camarda, se realizó una audiencia de formulación de cargos en la cual el fiscal Romero le imputó los delitos de «robo agravado por la participación de un menor de edad y violación de domicilio agravada» por la misma circunstancia.

El imputado fue asistido por el Defensor Oficial Miguel Salomón, quien no formuló objeciones a la formulación de cargos.  En cuanto a la prisión preventiva, el fiscal la consideró innecesaria y propuso en su reemplazo una serie de pautas de conducta que fueron aceptadas por el defensor oficial y resultaron autorizadas por el juez.

Así, Camarda impuso al joven como medida cautelar una prohibición de acercamiento a la víctima y a su domicilio, así como la prohibición de realizar a su respecto cualquier tipo de acto de turbación o intimidación, bajo apercibimiento de ser imputado en un nuevo proceso penal por el delito de desobediencia. También dispuso que el imputado debe presentarse una vez al mes ante la Oficina Judicial de Roca y debe informar a ese mismo organismo un eventual cambio de domicilio o salida prolongada de la ciudad.

Plazos mínimos

El delito investigado ocurrió en la esquina de las calles Defensa y Jilgueros de Roca, el pasado miércoles alrededor de las 22. Esa misma noche ambos imputados fueron detenidos por efectivos policiales de la Comisaría 21.

Este viernes, a partir de las 10, se realizó la audiencia de formulación de cargos al mayor de edad. Alrededor de las 11 fue la misma audiencia referida al adolescente y poco antes del mediodía comenzó el juicio abreviado, que finalizó en poco más de 10 minutos con el dictado de la sentencia.

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Judiciales

Un grupo de WhatsApp para organizar las camperas de egresados terminó en un conflicto entre familias que se resolvió en mediación

Los intercambios incluyeron insultos, burlas y mensajes ofensivos entre estudiantes de una escuela primaria.

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Lo que comenzó como una conversación entre estudiantes de sexto grado de una escuela primaria del Valle Medio terminó en un conflicto entre familias. El problema surgió en un grupo de WhatsApp creado para organizar las camperas de egresados, donde se intercambiaron mensajes ofensivos, insultos y burlas. Aunque los chicos ya habían superado sus diferencias, tres madres participaron de una mediación extrajudicial y asumieron compromisos para prevenir nuevos episodios y favorecer la convivencia dentro y fuera de la escuela.

El grupo de mensajería había sido creado para coordinar la confección de las camperas que los estudiantes utilizarían como parte de su último año de primaria. Sin embargo, las conversaciones derivaron en intercambios ofensivos entre algunos de sus integrantes y el conflicto trascendió el ámbito escolar. A raíz de una denuncia presentada ante el Juzgado de Paz, el caso fue derivado al Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC).

La mediación extrajudicial estuvo a cargo de un mediador oficial de la segunda circunscripción judicial y reunió a las tres madres, dos de manera presencial y una en forma virtual. El encuentro permitió que las propias familias dialogaran sobre lo ocurrido, sus responsabilidades y las medidas necesarias para evitar que situaciones similares afectaran nuevamente a sus hijos.

Las participantes reconocieron que los hechos habían sucedido y coincidieron en que existían mecanismos de diálogo más apropiados para abordar las diferencias, incluso dentro de la propia escuela. También señalaron que la relación entre los estudiantes ya se había normalizado y que no se habían registrado nuevos episodios de conflicto.

El acuerdo, por lo tanto, no se limitó a dar por superado el enfrentamiento. Las madres asumieron el compromiso de prestar mayor atención a sus deberes de cuidado, educación y protección integral de sus hijos, con el propósito de prevenir nuevas situaciones de violencia o discriminación y promover relaciones basadas en el respeto.

Las tres coincidieron en la necesidad de adoptar acciones positivas que contribuyan a la convivencia pacífica tanto en la escuela como fuera de ella. El compromiso compartido apuntó a fortalecer el diálogo entre las familias, acompañar las relaciones entre los niños y favorecer la paz social en la comunidad educativa.

Al finalizar el encuentro, las madres agradecieron la intervención del servicio de mediación y dieron por concluido el conflicto. Posteriormente, ratificaron lo acordado y expresaron su conformidad con los compromisos asumidos.

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Usaba auriculares, no escuchó a su jefe y recibió una sanción de la Justicia

La empleada cumplía funciones de atención al público y ya había recibido advertencias por el uso de auriculares. El tribunal consideró que su conducta afectó el funcionamiento del servicio.

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El Superior Tribunal de Justicia (STJ) aplicó un apercibimiento con anotación en el legajo a una empleada judicial que utilizaba auriculares durante su jornada laboral, pese a haber recibido advertencias anteriores. La trabajadora cumplía funciones de atención al público y recepción de personas, tareas que requerían interacción permanente con usuarios y compañeros.

El episodio comenzó cuando el funcionario a cargo de la dependencia intentó comunicarse con ella en reiteradas oportunidades para encomendarle tareas, pero no obtuvo respuesta. Al acercarse a su escritorio, advirtió que tenía auriculares colocados en ambos oídos. Una compañera también debió hacerle señas para alertarla sobre la presencia de su superior.

El funcionario le tocó el hombro para captar su atención y le recordó que no debía utilizar auriculares durante el horario laboral. La empleada respondió que esa práctica no estaba prohibida. Sin embargo, momentos después ingresó al despacho de su superior y cuestionó el llamado de atención en un tono elevado. Argumentó que necesitaba los auriculares para concentrarse y que quienes quisieran hablarle debían ubicarse frente a su escritorio.

La situación ocurrió mientras había usuarios en el sector de atención. Las declaraciones de otros trabajadores permitieron reconstruir lo sucedido y confirmaron que la empleada ya había recibido advertencias previas.

Tras la apertura de un sumario administrativo, la trabajadora ejerció su derecho de defensa y cuestionó la valoración de las pruebas. Al resolver, el STJ aclaró que no existe una norma que prohíba expresamente el uso de auriculares, pero consideró que su utilización afectó el cumplimiento de las tareas y la disponibilidad requerida para el servicio.

El tribunal también cuestionó el tono y la forma en que la trabajadora se dirigió a su superior. No obstante, valoró que posteriormente ofreciera disculpas y que no registrara antecedentes disciplinarios.

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Judiciales

Después de 20 años sin verse, un padre y su hija se reencontraron en una mediación

El encuentro se produjo en el marco de un reclamo para sostener los estudios terciarios de la joven. Además de alcanzar un acuerdo alimentario, padre e hija pudieron conversar, abrazarse y retomar el contacto.

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Una joven de 21 años se presentó en el Centro de Atención de la Defensa Pública (CADEP) para solicitar que su padre colaborara económicamente con el sostenimiento de sus estudios terciarios. Sin embargo, la mediación terminó convirtiéndose en una oportunidad para reencontrarse después de aproximadamente 20 años sin verse.

La joven llegó acompañada por su madre y, en un primer momento, la intervención se desarrolló en salas separadas. Durante la reunión, explicó cuáles eran sus necesidades, cómo era su carrera y por qué había recurrido a esa instancia. Por su parte, el padre realizó un ofrecimiento concreto y pidió poder hablar con su hija.

Ante esa situación, las defensoras intervinientes les propusieron compartir un espacio a solas, sin abogados de por medio. Ambos aceptaron y se sentaron juntos en una de las salas del Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC).

El encuentro se prolongó durante un tiempo considerable. Cuando las profesionales volvieron a ingresar, encontraron a padre e hija abrazados y llorando.

Según explicó una de las representantes de la Defensa Pública, esos minutos, que fueron posibles a partir de una necesidad concreta de la joven para continuar sus estudios, abrieron una posibilidad para recomponer el vínculo familiar.

Durante la reunión, ambos intercambiaron sus números de celular y acordaron coordinar un encuentro para tomar un café. De acuerdo con lo informado por las defensoras, ese contacto comenzó a sostenerse desde que salieron de la mediación.

En cuanto al reclamo económico, las partes acordaron que el padre destinará un porcentaje del beneficio previsional que percibe. Para instrumentar lo convenido, se dispuso la apertura de una cuenta judicial y se ofició a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) para que se realice la retención voluntaria acordada en concepto de prestación alimentaria para su hija.

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