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Opinión

La agenda municipal, ¿Quién la marca?

Nota de opinión por Federico Vasches y Pedro Videla, integrantes del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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Uno de los grandes temas que ha surgido a la luz de la pandemia por el Covid-19, es el de los esfuerzos institucionales que debieron realizar las administraciones públicas y los gobiernos locales en particular. Quienes en muchas ocasiones, tuvieron que administrar y reasignar los fondos disponibles, para la pronta atención de las muchas problemáticas y la fragilidad, que desnudó esta pandemia.

Pero bien, estamos ya transcurriendo el último mes del año y de alguna manera debemos comenzar a repensar los procesos públicos en el marco de esta nueva normalidad, esta postpandemia que inclusive ya tiene los presupuestos públicos aprobados para funcionar en 2021, nos depara una rápida y concreta pregunta: la agenda municipal, ¿quién la marca?

Si bien la intención no es dar una única respuesta, debemos tener presente al momento de su diseño, algunos puntos que se conjugan para comenzar a dilucidar este asunto:

La dimensión Institucional

– un primer abordaje sería revisar la Carta Orgánica municipal, donde podríamos advertir que la mayoría de las funciones y definiciones del norte de la localidad, quedan reservadas para el Intendente

– es de esperar un papel de preponderancia de los Legisladores Comunales, en tanto representantes y conocedores del pueblo y de la localidad

– a la vez que los espacios constituidos como Consejos Locales sirven en tiempos normales, de encuentro, diálogo y generación de algunas propuestas de asesoramiento y acompañamiento al poder ejecutivo en la temática que los convoca

– hay bastante expectativa y reconocimiento en el afuera de los gobiernos locales, en toda esa acción que desarrollan las Asociaciones Civiles, las Organizaciones No Gubernamentales, los Consejos y Colegios Profesionales, los que sin dudas trabajan, en muchas ocasiones, en vías y direcciones paralelas a la de los municipios

– son bastantes los gobiernos locales que reconocen a las juntas vecinales, les garantizan organización y un área ejecutiva para su acompañamiento

– por último existen ordenanzas que garantizan Mecanismos de Participación Ciudadana, lo cual permitiría el hecho de que quienes cumplan con los requisitos, puedan hacer uso de ellos. Aún así pueden quedar vecinos que opten (o no puedan reunir lo necesario), por buscar otras vías de vinculación con las administraciones.

La construcción del concepto de Políticas Públicas

En este punto es particularmente importante entender que la mera definición de Políticas Públicas, es trascendental. Esto es lo mismo que afirmar que las políticas no son unívocas, sino que deben ser construidas en su concepto y en su ejecución, desde la comunidad, y para la comunidad.

Allí cobran particular relevancia el aporte de Eugenio Zaffaroni cuando nos ilustra que en nuestras sociedades hay vigente un “modelo de sociedad excluyente” en dónde un 30% es incluido (el que decide) y un 70% excluido (el que obedece); mientras que Álvaro García Linera, cuando se refiere ”al rol del estado en la construcción de comunidad” nos da cuenta de que las administraciones públicas no están únicamente para administrar, sino que deben liderar los procesos de cogobierno e inclusión en los territorios.

Entonces tratar de dar respuestas, de construir respuestas a las preguntas que se suceden, pueden colaborar a ello. ¿Qué son las Políticas Públicas?, ¿Para qué sirven?, ¿Cómo deben ser entendidas?, ¿Cómo pueden y deben ser medidas?, y acaso ¿Cómo se pueden mejorar y redireccionarlas hacia la sociedad?

El entendimiento de los Nuevos Desafíos

Es clave poder situarnos en el momento histórico que estamos atravesando, a la vez que también tener presente el futuro que se avecina, esta postpandemia que nos interpela y nos demanda nuevas construcciones que deben ser legitimadas y pensadas desde las bases.

Asoma el reclamo en el momento de más y un mejor Estado, uno que comprenda la importancia de la comunicación en dos direcciones y entonces vele por la garantización de nuevas vías para ello.

Este nuevo proceso de trabajo con la comunidad debe ser pensando desde la horizontalidad, y debe contener una instancia amplia de evaluación y retroalimentación, en donde las personas y las instituciones tengan participación plena y que entonces esta interacción actualice y dinamice a los gobiernos.

La necesidad de que los Gobiernos Locales se vinculen

Una de las notas más salientes en esta pandemia, ha sido la de encontrarnos frente a una ciudadanía activa. Pareciera que ya no es suficiente con el ejercicio del civismo cada 2 o 4 años, sino que ahora pretenden ser partes constantes de los procesos y decisiones democráticas.

Este nuevo rol de los vecinos, invita a repensar cómo deberían vincularse los gobiernos locales con el medio y acaso con quiénes deberían asociarse para nutrirse de prácticas, experiencias de gestión y conocimientos académicos aplicados a la administración.

Así como para la participación y comunicación ciudadana debe pensar nuevas vías y formas de comunicación, deberá también advertir esa necesidad de vincularse, de gestionarse con las Universidades Públicas Nacionales de forma diferente.

Ya no alcanza con que las autoridades de unas y otras se reúnan esporádica y concretamente para revisar la posibilidad de la instalación de nuevas carreras y participen como miembros externos o informantes en los Consejos; sino que debemos repensar los territorios y a sus actores para garantizar el potenciamiento de sus capacidades y entonces el desarrollo de las regiones, siempre con una mirada desde lo local.

La agenda de los gobiernos locales es compleja, presenta constantes restricciones de recursos para su ejecución, pero eso no libera a los municipios de su papel y su responsabilidad en el marcar y comandar el destino de su ciudad.

Entonces, ¿no sería siempre mejor tomar el desafío y asociándose comenzar a dar esos grandes debates que nos debemos y que esta pandemia dejó en evidencia, que aún estamos a tiempo de dar?

Federico Vasches y Pedro Videla
Integrantes del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

Opinión

El problema de la Argentina, es político

Nota de opinión por Federico Vasches, integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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Me pregunté bastante estos últimos días de qué manera podría colaborar, no tanto en un caso puntual como el de una colecta de insumos necesarios para atender un incendio en la zona del el Bolsón, sino en general, para llevar un poco de luz al momento que estamos atravesando.

Básicamente, me pregunté ¿qué se puede aportar en tiempos de desregulación, inclusive del sentido?

Si acordamos que el año pasado (2024) fue el de buscar culpables institucionales o sociales y por ende emprender batallas generales, este todavía no queda claro por donde podría transcurrir.

No nos olvidemos de las masivas marchas por el financiamiento universitario, los gobernadores dando aviso de diferencias, diputados y senadores haciendo lo suyo por el quorum, reclamos multitudinarios en las calles, privatizaciones, cierres de empresas y reparticiones, despidos masivos, sindicatos en alza e inclusive la CGT que se rompió.

Ha pasado tanto en tan poco tiempo que parece que fuera una película lejana y si bien poco sentido tendría que yo se las cuente (porque todos la vivimos), estoy casi seguro que el común denominador ha sido la poca reflexión al respecto.

No me embarco en una discusión electoral (aún cuando este sea un año para ello), sino en algo más profundo, algo del sentido de las cosas, de la esencia de un sistema que a pesar y al pasar los nombres se orada y nos deja a los ciudadanos siempre en la base.

En este sentido me parece oportuno, traer esa clasificación bastante consensuada en el campo de las ciencias políticas, sobre las concepciones de la palabra “política”. Una primera “polity” que daría cuenta de la función de distribución de poder en la sociedad (algo así como el sistema político), una segunda “politics” como el juego cotidiano de actores por espacios de poder e influencia (en particular con el ejercicio de la política, negociaciones y arte de lo posible) y por último la “policy” como la acción de gobierno (en nuestro caso conocido como políticas públicas.

Este triángulo de conceptos que se interrelacionan y recobran sentido, nos permite pensar que las acciones de un gobierno democrático, electo por la mayoría, que ejerce en sus libertades y posibilidades legales el poder político con acompañamiento social, puede inclusive gobernar en detrimento de mayorías y por ende beneficiar en particular a pequeños grupos.

Este es un gobierno que no escondió, ni esconde el sentido de lo que hace, no prometió nada que no fuera a cumplir, de hecho, está honrando sus compromisos de campaña con creces.

¿Entonces dónde radica el conflicto?

A mi entender en dos aspectos que si se entrelazan aportan claridad, pero que pueden ser presentados como dos frentes de lucha casi objetivamente irrenunciables.

Me refiero por un lado el desfinanciamiento de la ciencia y la tecnología en especial, las ciencias sociales y por otro el echar culpas constantes y “embarrar” la cancha sectorial, como los únicos y grandes culpables de un sistema que no pueden cambiar esos actores.

El pensar en un modelo de desarrollo y crecimiento del país desde la inversión en ciencia y tecnología, implica no únicamente apostar a las ciencias duras o de trayectorias más reconocidas y antiguas, y a las emergentes para la innovación, modernización, sino no dejar de lado a las ciencias sociales. Castigadas, seguro, poco reconocidas también, aunque el debate puede ser extenso, pretendo que nos detengamos en considerar algo en especial. En momentos como estos en los cuales “desregular” el mercado implica a la vez poner techo a las paritarias y liberar que las empresas de telefonía, servicios, alquileres, prepagas de medicina aumenten libremente, es lo mismo que achicar el bolsillo de las/os trabajadoras/es, y este tipo de visualizaciones contextuales claramente son campo de estudio, de comunicación, de divulgación y de consolidación desde la ciencias sociales; por lo que desfinanciarlas es clave para silenciar voces calificadas.

Por otro lado, los ataques sectoriales permiten ganar tiempo para tomar mientras, medidas de fondo, llevar la atención hacia ese segmento generando discursos, odios y enojos contra los supuestos beneficios de tal o cual. Ojo que al final de cuentas y luego de tantos culpables, inclusive habiendo dejado sin trabajo a más de 70.000 empleados, los problemas (esos que les endilgaban), no se resolvieron por sí solos y hasta quizá se agravaron.

Si se está jugando un juego, quienes son dueños del tablero tienen conocimiento de las reglas, y todos los demás lo jugamos sin sentido, sin comprender, pero apurados, entregándonos por momentos y combatiendo con la claridad de quien pisa la pelota y levanta la cabeza.

Ya lo denunciaba Borges en su poema Ajedrez cuando se consultaba por la mano que movía la pieza, por el político que dentro de un sistema político juega a la política con sus propias reglas y negocia esas políticas públicas que a cuenta gotas, y pocas veces nos benefician.

Si al final de estas líneas, como yo creen que el problema de la Argentina es político (en todos sus sentidos), habrá bastante más posibilidad de diseñar una reconstrucción nacional que nos contenga, que nos represente, pero que sobre todo nos de oportunidades y claridad para entender por dónde y para dónde van a ir las cosas.

Federico Vasches
Integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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Opinión

Cicatrix Maledictum: Secretos del Valle de la Luna

Las grietas de la tierra esconden historias que van más allá de lo visible. Por Javier Galli.

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Foto: Javier Galli.

En lo profundo del Valle de la Luna, un paisaje que desafía al tiempo, las grietas de la tierra esconden historias que van más allá de lo visible. Las formaciones sedimentarias, moldeadas por milenios, guardan cicatrices que podrían ser el eco de un cataclismo hídrico que transformó esta región hace miles de años.

Según documentos atribuidos a una expedición científica de mediados del siglo XX, las capas de roca en el Valle no solo revelan eventos geológicos únicos, sino también patrones simbólicos que han despertado interrogantes. ¿Son simples caprichos de la naturaleza o vestigios de una civilización perdida? Entre los hallazgos reportados se encuentran conchas marinas en alturas improbables, grietas que se entrelazan formando diseños geométricos y fragmentos de lo que parecen ser estructuras petrificadas. Todo esto contribuye a la teoría del «Diluvio Negro», un evento mítico que habría devastado esta región, dejando tras de sí un paisaje marcado por la devastación y el misterio.

La serie fotográfica Cicatrix Maledictum captura la esencia de estos paisajes, transformando las bardas erosionadas y los valles desérticos en un escenario donde la naturaleza se convierte en memoria y códice. Cada imagen invita al espectador a explorar las grietas como si fueran las páginas de un libro antiguo, cargadas de significados ocultos.

«El Valle de la Luna es mucho más que un testigo geológico del tiempo. Es un espacio donde las marcas en la tierra dialogan con nuestras propias preguntas sobre el pasado y el futuro. Estas cicatrices nos hablan de eventos que superan nuestra escala humana», reflexiona el autor de la serie.

Esta propuesta artística no busca dar respuestas definitivas, sino plantear interrogantes: ¿Qué historias se esconden bajo las capas del tiempo? ¿Es posible que un cataclismo tan devastador haya dejado huellas no solo en la tierra, sino también en nuestra memoria colectiva? Las fotografías de Cicatrix Maledictum no solo retratan un paisaje, sino que invitan a una experiencia sensorial y filosófica sobre los secretos que la naturaleza guarda bajo llave.

Próximamente, la serie podrá ser apreciada en diferentes espacios culturales de la región, donde se abrirá un diálogo entre arte, ciencia y la historia invisible que yace en el Valle de la Luna.

Por Javier Galli.
Artista. Fotógrafo.

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Opinión

La ‘Curva de Verani’: Huellas de una tragedia en Allen

Se cumplieron 30 años de la misteriosa desaparición de una joven en una chacra de Allen. Por Javier Galli.

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Foto: Javier Galli.

Cuando hablamos de fenómenos inexplicables, lo sobrenatural siempre parece rondar el límite entre lo real y lo imaginado. La historia que envuelve la chacra de la familia Menguelle, en la zona rural cercana a Guerrico, ha tomado una forma fantasmal en el imaginario popular de la región, transformándose en una leyenda que sigue inquietando a quienes la escuchan.

Todo comenzó hace más de 30 años atrás, el 12 de octubre de 1991, cuando la joven, Vanesa Menguelle, hija de una reconocida familia chacarera de la zona, desaparece inexplicablemente en las inmediaciones de la llamada ‘Curva de Verani’. La joven tenía algo en común con otros habitantes del área: una misteriosa enfermedad mental atribuida al uso de químicos para la cura de las tierras que rodeaban la chacra familiar. Con apenas 20 años, esta muchacha fue testigo de cómo su mente se distorsionaba, mientras el paisaje que la rodeaba parecía marchitarse al compás de su deterioro. Sus últimos días en la chacra fueron extraños, marcados por conductas erráticas. Algunos dicen que hablaba sola, otros aseguran que la vieron vagar entre los cultivos secos, como si buscara algo que nadie más podía ver.

Última aparición

Testigos aseguraban haber visto a Vanesa caminando sola la noche de su desaparición en dirección a la ‘Curva de Verani’. Sin embargo, nadie ha podido precisar lo que ocurrió después. Un vecino que circulaba en su camioneta la vio caminando con paso tambaleante cerca del galpón de su chacra, pero pensó que estaba volviendo a su casa. Esa fue la última vez que alguien la vio con vida.

La familia Menguelle denunció la desaparición de Vanesa al día siguiente, luego de que no regresara a casa esa noche. Las autoridades locales iniciaron una intensa búsqueda en los alrededores de la curva y la chacra, aunque sin resultados concluyentes. Personal policial de Allen y Guerrico, vecinos y trabajadores de la zona recorrieron a pie campos y galpones abandonados, sin encontrar rastro alguno de la joven.

Pero la historia de la joven no termina con su desaparición. Los accidentes en ese tramo de la ruta se incrementaron de forma alarmante tras su ausencia, pese a que las condiciones de la carretera y su iluminación eran óptimas. Testigos presenciales, en su mayoría automovilistas y camioneros, aseguran haber visto a una mujer caminando tambaleante en plena madrugada, vestida con un traje blanco que resplandece bajo las luces de los faros. El rostro siempre pálido, inexpresivo, pero lo suficientemente inquietante como para provocar distracción y, en muchos casos, accidentes.

Incluso hay quienes afirman que al detenerse para ayudarla, la joven desaparece en un abrir y cerrar de ojos, dejando tras de sí una sensación inexplicable de vacío y terror. Los informes policiales hablan de una curva en la que los accidentes no deberían ocurrir, y sin embargo, el misterio persiste. ¿Es la joven la responsable de estos siniestros? Nadie puede afirmarlo con certeza.

Los rumores en torno a la chacra maldita siguieron creciendo. Algunos habitantes del lugar cuentan que la joven no fue la única en desaparecer en ese sector. A lo largo de los años, otras historias similares han surgido. Una mujer, violada y asesinada, fue encontrada cerca de la chacra, y desde entonces, los fantasmas parecen habitar cada rincón de esas tierras.

Una versión particularmente espeluznante cuenta que algunos taxistas que recogieron a una muchacha pálida en las inmediaciones de la curva no volvieron a ser vistos con vida. Otros camioneros aseguran haber sido asaltados por la visión de una joven que, al principio, parece necesitar ayuda, pero pronto desaparece sin dejar rastro. En todos los casos, la figura de la joven vuelve a aparecer y desvanecerse, generando un temor que perdura incluso después de haber pasado por el lugar.

El tiempo ha pasado, y la chacra quedó destruida. Las paredes de la vieja casa, devoradas por el viento y la maleza, son el único testimonio de lo que alguna vez fue. Hoy, solo quedan ruinas, un espacio vacío donde la naturaleza ha reclamado lo que una vez fue suyo. Pero los rumores persisten, y los pocos que se atreven a acercarse al lugar aseguran sentir una presencia, un eco de lo que alguna vez fue la vida en ese rincón de campo. Las imágenes tomadas recientemente revelan rincones oscuros y sombríos, con detalles que parecen congelados en el tiempo. Estas fotografías, al igual que el recuerdo de Vanesa Menguelle, siguen evocando preguntas y susurrando historias que se niegan a desaparecer, como si algo aún habitara en esos parajes desolados de la ‘Curva de Verani’.

Por Javier Galli.
Artista. Fotógrafo.

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