Roca
Roca lidera en el ranking de ciudades argentinas donde más se insulta
Roca encabeza el uso de malas palabras en Argentina, según un estudio realizado por una plataforma de idiomas.

Según un estudio realizado por la plataforma de idiomas Preply, General Roca encabeza el listado de localidades argentinas donde se dicen más malas palabras diariamente. Expresiones como «boludo» y «pelotudo» son algunas de las más recurrentes.
El estudio revela que el argentino promedio pronuncia un poco más de 8 insultos al día, variando según la región. Ciudades como General Roca, Paraná, Santiago del Estero, Mar del Plata, La Plata, Ciudad de La Rioja y Gran Buenos Aires encabezan la lista con un promedio de entre 9 y 10 malas palabras al día.
En contraste, Santa Fe (Capital) y San Miguel de Tucumán se posicionan como las regiones con menor frecuencia de malas palabras, con menos de 6 al día. La franja de edad más propensa a usar malas palabras se sitúa entre los 16 y 24 años, seguida por grupos de 25 a 34 años y 35 a 44 años.
En cuanto al contexto de uso, el estudio indica que el 43% de los argentinos prefiere usar malas palabras entre amigos, seguido por un 42% en casa y un 28% mientras conducen. Por su parte, el 72% evita decir malas palabras frente a adultos mayores o desconocidos, mientras que un 80% no lo hace frente a niños y un 81% no lo hace frente a jefes o superiores.
Si bien argentina es conocida por su rica variedad de expresiones coloquiales y su distintivo acento del Río de la Plata, muestra una marcada inclinación hacia el uso de malas palabras en el habla cotidiana. Desde la jerga porteña hasta los regionalismos de cada provincia, estas expresiones forman parte arraigada de la idiosincrasia argentina.
Estos datos reflejan cómo las malas palabras se han integrado en el lenguaje coloquial argentino, evidenciando su aceptación y versatilidad en la cultura contemporánea, desde su uso en memes hasta su presencia en géneros musicales como el reggaetón, el rap y el trap.
Roca
La Policía solicita ayuda para encontrar a un mecánico roquense de 63 años
El hombre fue visto por última vez en su casa, donde funciona su taller mecánico.

La Policía de Río Negro emitió una solicitud de colaboración para dar con el paradero de Juan Alberto Hernández, de 63 años, conocido en la comunidad como Juan Jake. El hombre fue visto por última vez el 21 de noviembre en su domicilio de General Roca, lugar donde también funciona su taller mecánico.
Según informaron las autoridades, hasta el momento no se conoce qué vestimenta llevaba al momento de su desaparición. Hernández mide aproximadamente 1,70 metros, tiene tez trigueña, contextura delgada, cabello negro con rulos y ojos marrones.
La fuerza policial pidió que cualquier dato que pueda ayudar a ubicarlo sea comunicado de inmediato. Las personas que tengan información pueden llamar al 911, a la Subcomisaría 69°, o acercarse a la dependencia policial más cercana.
La investigación continúa y se mantiene activo el protocolo de búsqueda en toda la región.
Policiales
Una pareja detenida tras robar en un céntrico comercio
Un hombre y una mujer fueron aprehendidos luego de un operativo cerrojo. La mujer llevaba las prendas sustraídas.

En hora de la tarde de ayer (27/11), la Brigada Motorizada de Apoyo (BMA) logró detener a dos personas que robaron en una tienda ubicada en pleno centro de la ciudad.
El Comando Radioeléctrico emitió el alerta indicando que un hombre y una mujer habían sustraído prendas de un local ubicado en Tucumán y España. Tras cometer el hecho, escaparon hacia la zona norte. Inmediatamente, la BMA comenzó un rastrillaje en conjunto con los bicipolicías de la Comisaría 3°, montando un operativo cerrojo para evitar la fuga de los sospechosos.
El hombre fue detenido en calle España, mientras que la mujer fue interceptada en Avenida Roca y Villegas, donde llevaba entre sus prendas la mercadería sustraída del comercio.
Ambos quedaron aprehendidos, y los elementos robados fueron recuperados. La coordinación entre unidades permitió esclarecer el hecho en cuestión de minutos.
Judiciales
Juicio por la muerte de Valentín Mercado: Fuertes acusaciones contra el anestesista
Los fiscales aseguraron que Mauricio Atencio Krausse se distrajo, salió de la sala y no monitoreó al paciente. El defensor negó negligencia y atribuyó el episodio a un coágulo. La sentencia se leerá el 3 de diciembre.

Luego de escuchar a 14 testigos durante tres días de debate, el Ministerio Público Fiscal y la querella solicitaron que el juez unipersonal declare penalmente responsable al anestesiólogo Mauricio Atencio Krausse, imputado por el delito de homicidio culposo por la muerte de Valentín Mercado Toledo. En contrapartida, la defensa requirió el sobreseimiento. La sentencia se conocerá el 3 de diciembre a las 12:30.
El fiscal del caso sostuvo que «hemos acreditado la teoría del caso planteada: demostramos que el hecho ocurrió cuando el niño ingresó vivo a la sala de cirugía y jamás volvió a estar consciente, producto de la impericia y negligencia del profesional imputado«.
A lo largo del debate quedó acreditado que la operación no era de alta complejidad, ,tal como explicaron tanto el cirujano como la médica de terapia intensiva pediátrica. Además, la familia había firmado un contrato con Atencio Krausse, en el que éste garantizaba su presencia durante todo el procedimiento.
El Ministerio Público señaló que fue el anestesiólogo quien autorizó el inicio del acto quirúrgico, tras realizar los chequeos correspondientes. Los testigos coincidieron en que la máquina de monitoreo funcionaba correctamente y que continuó en uso incluso después de la cirugía. También afirmaron que nadie obstruyó el equipo y que su control estaba exclusivamente a cargo del médico imputado.
Según la fiscalía, Atencio Krausse no sólo debía vigilar el monitor, sino también observar al paciente. Sin embargo, testigos indicaron que salió dos veces de la sala -para hablar por teléfono y para buscar un cargador- y que en otros momentos se lo vio mirando su celular durante la intervención.
La situación se agravó cuando las instrumentadoras advirtieron signos de cianosis. Ante ello, Atencio Krausse convocó a colegas anestesistas, quienes constataron que el niño estaba en paro. Se aplicaron maniobras de reanimación y adrenalina, lo que logró reactivar su sistema cardiovascular. Luego se descubrió que un coágulo obstruía la punta del tubo traqueal, el cual fue reemplazado.
La fiscalía subrayó que el monitor se había desconectado hacia el final de la cirugía y que fue un enfermero quien lo reconectó, momento en que comenzó a mostrar los valores reales del niño. «Fue un error humano, no de la máquina», remarcaron.
Respecto del daño causado, el fiscal afirmó que el niño sufrió un daño intenso e irreversible desde el inicio del paro. También destacó lo expuesto por la psicóloga de OFAVI: la familia padeció una «estafa emocional», ya que no se les brindó información clara durante los días posteriores.
La querella sostuvo que la muerte fue «el resultado directo de una conducta negligente” y que el imputado “incumplió estándares básicos de su especialidad, omitiendo controles indispensables en un contexto donde la vida de Valentín dependía de él».
Por su parte, la defensa argumentó que no hubo desatención por parte de Atencio Krausse y que la hipoxia se produjo por la obstrucción abrupta del tubo traqueal, desligando responsabilidad del anestesista respecto de la taquicardia generada por la adrenalina.
El Tribunal Unipersonal dará a conocer la sentencia el miércoles 3 de diciembre a las 12.30.









