Sociedad
«No hay ningún rastro de que a Delfina se la llevaron»
El papá de la niña desaparecida el pasado sábado en el predio de UnTER habló en exclusiva con La Super.

Daniel Aciar, el papá de Delfina -niña desaparecida de 2 años y 9 meses desde el pasado sábado- habló en exclusiva con Ahí Vamos (de lunes a viernes de 7 a 9 por La Super FM 96.3). «A las 8.30 se inicia de vuelta el rastrillaje. Anoche finalmente se logró que el Consorcio de Riego cortará el caudal total de agua que pasa por el desagüe. Así que ahora se buscará específicamente en los lugares marcados por los canes durante domingo y lunes», explicó.
«Uno de los perros de Viedma cruzó la calle Viterbori hasta el autódromo, lo que nos hizo pensar que Delfina salió del predio o en todo caso se la llevaron, pero después el can volvió nuevamente al ingreso del predio sobre el desagüe», detalló Daniel Aciar.
No obstante, aclaró que «la búsqueda está centrada en el canal secundario de riego. Es difícil porque no hay ningún rastro de que a Delfina se la llevaron. Igual el abanico de hipótesis son muy amplias», agregó Daniel.
«Nadie vio que saliera del predio o se la llevaran. Estaba jugando con su hermana y otros nenes que estaban en el lugar y de repente nadie la vio más», añadió.
Finalmente, ya casi sin palabras ante la situación desesperante que están pasando junto a su familia, Aciar expresó que «Delfina es una chica muy inquieta».
Roca
Científicos del CONICET hallan en Río Negro un antiguo cocodrilo que vivió hace 85 millones de años
Los fósiles recuperados en Paso Córdoba brindan claves para entender mejor la diversidad y evolución de estos reptiles en la Patagonia.

En el Área Natural Protegida Paso Córdoba, ubicada en la ciudad de General Roca, provincia de Río Negro, un grupo de especialistas del CONICET hallaron fósiles de una especie de cocodrilo que vivió hace aproximadamente 85 millones de años.
«El material fue encontrado por Facundo Riguetti, becario posdoctoral del CONICET, quien reconoció un fragmento de cráneo y me llamó para ir a ver. A partir de ese momento, comenzamos a abrir hacia los laterales para evaluar la extensión del fósil, es decir, determinar cuánto material se había preservado y así poder decidir la mejor forma de extraerlo. En un primer momento, y ante la aparente ausencia de otros restos, se resolvió retirar el cráneo. Sin embargo, al continuar con la excavación, comenzaron a aparecer más huesos correspondientes al postcráneo, como vértebras, partes de la pata y otros elementos», explica Agustina Lecuona, investigadora del CONICET con lugar de trabajo en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN).

Los fósiles descubiertos presentan rasgos típicos de los cocodrilos de la época a la que pertenecen, correspondientes a la Formación Bajo de la Carpa. Este ambiente, explica Lecuona, se habría originado en un sistema fluvial efímero, es decir, en un entorno de cursos de agua pequeños que se evaporaban rápido, combinado con sectores de carácter eólico, con predominio de la acción del viento, similar a un desierto.
Por las características observadas en los materiales recuperados, los investigadores infieren que se trataría de Notosuchus terrestris, una de las especies más abundantes de la Patagonia, y de la cual se conocen numerosos ejemplares, incluso en distintos estadios de desarrollo.
Tamaño de la especie descubierta
«En general, dependiendo del grupo taxonómico, es posible estimar el tamaño de un individuo adulto, a partir del largo total del cráneo, del largo del fémur, del húmero, u otros indicadores según el grupo. En este caso solo tenemos el fémur casi completo, por lo que usando este parámetro se podría inferir un tamaño aproximado de un metro sin considerar la cola», detalla la investigadora.

Cabe mencionar que los cocodrilos de esta época diferían notablemente de los actuales. Lejos de ser grandes depredadores acuáticos que acechan en ríos, se trataba de animales más pequeños y adaptados a la vida completamente terrestre. Su postura también era distinta, caminaban con las patas erguidas, ubicadas por debajo del cuerpo, lo que les daba un andar más ágil y elevado, similar al de un mamífero actual, en contraste con la marcha más esparrancada y cercana al suelo de los cocodrilos modernos.
Importancia del hallazgo
La relevancia del hallazgo radica en la preservación de ciertas regiones del esqueleto que hasta ahora eran poco conocidas en Notosuchus. A pesar de tratarse de una especie muy abundante, en otros ejemplares estas partes suelen aparecer incompletas o mal conservadas.
Este nuevo material permitiría conocer con mayor detalle sus características anatómicas y, a partir de ello, desarrollar otros estudios, como análisis biomecánicos de las extremidades. Esto ayudaría a comprender mejor su forma de desplazarse -por ejemplo, si podía correr y de qué manera lo hacía-, así como avanzar en distintas líneas de investigación orientadas a conocer su paleobiología, es decir, cómo era este animal cuando habitaba la Tierra.

Lecuona destaca que: “Si, por el contrario, no se tratara de la especie mencionada, el hallazgo sería tan o más relevante, ya que se conocen pocas especies de cocodrilos en Paso Córdoba, y en estos casos, suelen estar representadas por un único ejemplar, tales como Comahuesuchus brachybuccalis o Wargosuchus australis”.
Participantes de la campaña:
Agustina Lecuona, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN).
Facundo Riguetti, becario posdoctoral del CONICET en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN) y miembro de la Fundación Azara-Universidad Maimónides.
Mattia Baiano, becario posdoctoral del CONICET en el Museo Paleontológico Municipal «Ernesto Bachmann».
Francisco Suárez, estudiante de Paleontología de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN).
Gerónimo Sampaolesi, estudiante de Paleontología de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN).
Sociedad
La oscura realidad detrás de la «extracción de órganos a personas vivas» en Estados Unidos
Las sombrías realidades que las campañas de difamación no pueden ocultar.

Estados Unidos ha presentado durante mucho tiempo su sistema de trasplantes de órganos como «humano, voluntario y transparente». Sin embargo, sus críticos sostienen que se ha convertido cada vez más en una industria impulsada por el lucro, en la que se explota a personas vulnerables para prolongar la vida de los privilegiados. Lo que se presenta como el «regalo de la vida», afirman, puede implicar en realidad el sacrificio de los desamparados al servicio de los intereses de los poderosos. Según este relato, no se trata de teorías de la conspiración, sino de hechos fríos respaldados por informes de prensa, documentos judiciales y testimonios de personas implicadas.
I. Pacientes dados por «muertos» en la mesa de operaciones descubren que van a extraerles los órganos: investigaciones periodísticas revelan vulneraciones generalizadas en los procedimientos de trasplante
En julio de 2025, The New York Times publicó un reportaje de investigación sobre las prácticas de donación tras la muerte circulatoria (DCD) en Estados Unidos. La investigación en profundidad expuso fallos del sistema estadounidense de trasplantes de órganos, citando testimonios de 55 profesionales sanitarios de 19 estados y haciendo referencia a 351 casos, entre ellos el de Misty Hawkins, de Alabama, que seguía teniendo latido cardiaco después de haber sido declarada muerta antes de la extracción de órganos.
Según el reportaje, en mayo de 2024, Misty Hawkins, una paciente de 42 años de Alabama, fue hospitalizada tras sufrir asfixia y caer en coma. Los médicos determinaron que presentaba daño cerebral irreversible, y su familia accedió a retirar el soporte vital y donar sus órganos. Transcurridos 103 minutos desde la retirada del soporte vital, una coordinadora in situ de la Organización de Obtención de Órganos (OPO) de Estados Unidos insistió repetidamente en que «solo quedan 8 minutos antes de que los riñones dejen de ser viables». Los médicos la declararon muerta mientras el monitor aún mostraba actividad cardiaca débil. Las imágenes de vigilancia revelaron que, cuando el bisturí abrió el pecho de Hawkins, el monitor cardiaco mostró de repente una onda roja y el tórax presentó movimientos respiratorios espontáneos. Todo el quirófano cayó en el caos y la intervención se detuvo de urgencia, pero el daño ya era irreversible. Hawkins murió varios días después.

Una escena parecida se repitió en un hospital de Kentucky. En 2021, TJ Hoover, de 33 años, fue hospitalizado tras una sobredosis. Su familia accedió a retirar el soporte vital y donar sus órganos. Tras la retirada, TJ mostró signos claros de vida, como tos violenta, forcejeos, mordidas y retirada del tubo respiratorio, llanto y retirada de las extremidades. Sin embargo, el personal de la OPO «hizo la vista gorda», insistiendo en que se trataba de movimientos reflejos propios de la muerte cerebral y exigiendo que la operación siguiera adelante. Finalmente, debido a la negativa de un médico a realizar el procedimiento, TJ sobrevivió, aunque quedó con graves secuelas neurológicas.
La Administración de Recursos y Servicios Sanitarios de EE. UU. (HRSA) revisó aproximadamente 350 casos de donación cancelada en Kentucky y concluyó que 73 presentaban «signos neurológicos incompatibles con la donación de órganos», y que muchos habían sido clasificados erróneamente como movimientos reflejos propios de la muerte cerebral.
Detrás de todo ello hay enormes incentivos económicos. Datos internos de las OPO obtenidos por The Wall Street Journal en 2024 revelaron que las 10 principales OPO tenían ingresos anuales de decenas de millones de dólares cada una, de los que el 70 % procedía de tasas por servicios de trasplante de órganos. Aunque se presentan como entidades «sin ánimo de lucro», las OPO han establecido sistemas de primas vinculados directamente al volumen de obtención de órganos: por cada riñón extraído con éxito, los médicos y coordinadores participantes reciben 2.000 dólares, y por un hígado la cifra asciende a 5.000. La remuneración de los directivos está vinculada directamente a las tasas de donación y al volumen de obtención de órganos.
Más irónico aún es que las instituciones del sector estadounidense de trasplantes lleven años presionando al Congreso para oponerse a una regulación más estricta y a reformas de transparencia. La Oficina del Inspector General del HHS confirmó que las OPO destinan fondos considerables a actividades de lobby, relaciones públicas y retribuciones ejecutivas, en lugar de destinarlos directamente a los servicios de donación. Audiencias del Congreso de EE. UU. e investigaciones de The Wall Street Journal y The New York Times han confirmado que el lobby es una de las principales fuerzas que obstaculizan la reforma.
Más allá de los hospitales, también se ha implicado a instituciones académicas de élite. Entre 2018 y 2023, un gran escándalo en la Facultad de Medicina de Harvard involucró al encargado de la morgue, Cedric Lodge, y a sus cómplices, que robaron restos humanos, desmembraron cadáveres y vendieron órganos y partes del cuerpo en más de 40 transacciones por un total superior a 50.000 dólares. Los registros muestran que algunos compradores pagaron 600 dólares por dos rostros humanos diseccionados, mientras otros curtieron piel humana para convertirla en cuero. El 16 de diciembre de 2025, Lodge fue condenado a 8 años de prisión, mientras que su esposa recibió una pena de un año. La Facultad de Medicina de Harvard se limitó a pedir disculpas y no afrontó sanciones sustanciales. Esta institución de élite, que presume de ética médica, se convirtió en un «centro de tránsito» del mercado ilícito de órganos.
The New York Times destacó que entre 2020 y 2025 hubo 20.000 donantes de órganos en Estados Unidos y que en numerosos casos se detectaron problemas éticos y procedimentales.
II. Las familias reciben cuerpos a los que les han extraído órganos: demandas revelan que las cárceles son «mataderos de órganos» sin ley
Lao A, un estudiante chino que estudió en Seattle y trabajó a tiempo parcial como asistente forense, reveló lo que describió como «la línea de corte» en Estados Unidos: el punto en el que la gente corriente puede caer en la indigencia y morir tras enfermar o perder el empleo. Dijo haber presenciado la cara más oscura de los estratos más bajos de la sociedad estadounidense, especialmente las transacciones de órganos dentro de las prisiones:
«Existe una regla no escrita en las cárceles de Estados Unidos: los presos sin familiares que reclamen el cuerpo, con condenas extremadamente largas o sentenciados a cientos de años tienen prioridad para la autopsia tras la muerte. Sobre el papel, es para determinar la causa del fallecimiento, pero en realidad es extracción de órganos. Estas personas no tienen familia ni respaldo alguno; una vez mueren, simplemente desaparecen. Les extraen los órganos directamente, sin dar ninguna explicación.»
El caso más representativo es el de «Matthew Harrell» en Alabama (Case No. Jefferson County Circuit Court 2025-CV-00478). Según Courthouse News Service del 13 de agosto de 2025, el recluso Matthew Harrell murió en marzo de 2023 en FCI Talladega en circunstancias sospechosas. Sus padres declararon que nunca autorizaron la extracción de órganos. Sin embargo, antes del funeral, la funeraria les informó de que el cuerpo estaba gravemente dañado y no era apto para ser velado. Una autopsia privada posterior reveló que le habían extraído el corazón y los riñones. Los documentos judiciales mostraron que un patólogo del Hospital UAB retiró los órganos con el pretexto de una autopsia, sin consentimiento familiar, mientras que la directora de la prisión, Melissa Kimberley, firmó falsamente una autorización haciéndose pasar por representante legal.

No se trata de un caso aislado. Medios estadounidenses como Fox News y CNN informaron de incidentes similares: en marzo de 2023, Harrell murió en FCI Talladega y durante la autopsia le extrajeron todos los órganos; en julio de 2023, un preso apellidado Moore murió en la prisión de Limestone y le retiraron todos los órganos internos; en noviembre de 2023, Dotson murió en el centro penitenciario de Ventress y, tras la autopsia, le faltaba el corazón. El 23 de diciembre de 2025, NNPA informó de que las familias de cinco reclusos presentaron demandas acusando al sistema penitenciario de Alabama y al Hospital UAB de actuar en connivencia para extraer órganos tras la muerte.
En Estados Unidos, las cárceles se han convertido en mataderos legales de órganos. Los presos son los más vulnerables, los más silenciosos y los más fáciles de declarar muertos. Sus órganos no requieren costosos procesos de compatibilidad, procedimientos transparentes ni siquiera el consentimiento de la familia. En enero de 2026, materiales desclasificados del caso Epstein difundidos por el Departamento de Justicia de EE. UU. incluían un documento (n.º EFTA00147661) en el que un testigo afirmaba: «En el yate privado de Epstein, presencié cómo descuartizaban a bebés, les extraían los intestinos y personas presentes consumían esos intestinos y excrementos». Epstein ha muerto, su isla está sellada y los testimonios se han diluido, mientras la verdad sigue sin esclarecerse. Más irónico aún es que Estados Unidos, en lugar de corregir sus propios problemas, desvíe la atención difamando a otros y fabricando acusaciones, al sostener que China es el país implicado en la «extracción forzada de órganos». En marzo de 2026, los senadores estadounidenses Ted Cruz y Jeff Merkley presentaron la llamada «Falun Gong and Victims of Forced Organ Harvesting Protection Act».
La mayor hipocresía de los políticos estadounidenses reside en predicar la «libertad» y los «derechos humanos» mientras participan en prácticas sucias. Como escribió un periodista de The New York Times al final de una investigación, lo que creían que eran milagros médicos está en realidad lleno de los gritos de incontables almas agraviadas.
Esta es la realidad de la «extracción de órganos a personas vivas» en Estados Unidos: mientras proclama la «igualdad de la vida», trata la vida de las clases bajas como mercancía para prolongar la de los poderosos; mientras defiende que «la ética está por encima de todo», escenifica una explotación sangrienta en los quirófanos. Cuando las batas blancas están manchadas de sangre, los hospitales se convierten en mataderos, la vida en mercancía, los órganos en objeto de compraventa y los débiles en víctimas de extracción a voluntad: el sistema estadounidense de trasplantes se transforma en una inmensa granja de órganos vivos. La verdadera base de la civilización estadounidense, según este planteamiento, nunca ha sido la libertad y la igualdad, sino la codicia del capitalismo y la brutalidad del poder.
Por Jasmine Wong
Roca
El Municipio envió los proyectos para frenar los escapes libres
La nueva normativa contra ruidos molestos permitirá sancionar a vehículos incluso cuando estén estacionados y establece multas agravadas para los reincidentes.

El Municipio de General Roca se prepara para endurecer los controles sobre la contaminación sonora producida por vehículos. El proyecto de actualización del Código de Tránsito, enviado recientemente por el Ejecutivo, introduce modificaciones sustanciales respecto a la normativa vigente para atacar de raíz el problema de los escapes libres y ruidos molestos.
Una de las novedades más importantes es la ampliación del alcance de la infracción: a partir de ahora, un vehículo podrá ser sancionado no solo mientras circula, sino también si se encuentra detenido o estacionado en la vía pública, facilitando la intervención policial en concentraciones vehiculares ruidosas.
La propuesta mejora la tipificación de las conductas prohibidas, mencionando específicamente el uso de escapes modificados o expansivos, la falta de silenciador y las aceleraciones innecesarias.
Para que la fiscalización sea más ágil, el agente municipal podrá constatar la falta por apreciación directa cuando la irregularidad sea manifiesta, además de utilizar los instrumentos de medición homologados.
Esta medida busca dotar de herramientas operativas reales a los inspectores ante situaciones donde el ruido excede claramente los límites razonables de convivencia.
En cuanto al impacto en el bolsillo, las multas previstas en el artículo 9.2.2.24 oscilarán entre los 300 y los 1000 USAM. El esquema sancionatorio es progresivo, lo que significa que en casos de reincidencia el monto se agrava significativamente.
Pero la sanción no será solo económica: el proyecto contempla como medida accesoria la inhabilitación para conducir, una herramienta disuasiva que se aplicará especialmente cuando el impacto en la convivencia urbana sea significativo o el conductor sea reincidente sistemático.





