Judiciales
Imputaron por homicidio a la ex pareja de Vallina
También a otros dos hombres, uno de ellos aún está hospitalizado tras ser atacado brutalmente por la familia de la víctima fatal.

El Ministerio Público Fiscal formuló cargos ayer (28/12) contra una mujer por considerarla autora del homicidio de José Vallina, quien se encontraba desparecido desde el 25 de Diciembre. El hombre era pareja de la imputada lo que agrava el delito por el vínculo aunque el mismo encuentra atenuante en la constatación de que la mujer era víctima de violencia de género. Otro hombre fue imputado en calidad de partícipe necesario del hecho.
Un tercer imputado que se encuentra internado en el Hospital local dado que ayer sufrió severas lesiones luego de que un grupo de personas lo atacaran en su domicilio, participará de una audiencia como ésta cuando se encuentre en condiciones de salud de asistir a la misma. Por esos hechos se sustanció otra causa en la que es victima de lesiones.
Según la acusación, que tal como adelantó la Fiscalía “es provisoria hasta tanto puedan analizarse diversos indicios”; los hechos se produjeron entre el 20 y el 27 de diciembre a las 9 horas, momento en que fue encontrado el cuerpo en la zona de hornos del barrio Alta barda de General Roca.
“Los tres imputados llevaron por la fuerza a Vallina al lugar en donde fue encontrado una semana después, y mientras ellos lo tomaban la mujer le asestó una puñalada que le provocó la muerte”, destacó la Fiscal Belén Calarco.
El sustento probatorio se compone de la denuncia de desaparición del hombre efectuada por su hermana, que indica que lo había visto por última vez el 20 de diciembre pasado; así como entrevistas que se realizaron en el marco de la investigación del paradero. Muchas de ellas dieron cuenta de los problemas de pareja que tenían victima y victimario.
Además se cuenta con el acta de intervención policial en el marco de las diligencias realizadas cuando fue encontrado el cuerpo, en el mismo predio en el que se ubican las viviendas de los tres imputados y el certificado médico policial que constata la lesión en la zona intercostal izquierda producida por un instrumento punzo cortante.
En las pesquisas realizadas el lunes pasado, se encontró en una de las viviendas un cuchillo con mango de plástico azul que podría haber sido el utilizado para ultimar a la víctima así como una campera que le pertenecería; elementos ambos que serán peritados.
Finalmente se obtuvieron los informes de la Oficina de Atención a la Víctima que dan cuenta que la imputada lleva adelante un tratamiento psiquiátrico que requerirá de la realización de diversas pericias y se constató que existen causas en trámite instadas por ella por ser víctima de violencia de género por parte de Vallina. Dicha información se ampliará en el marco de la investigación.
El Defensor oficial Luis Carrera se opuso a la formulación de cargos por no tener precisiones del tiempo y modo en que se produjeron los hechos. Hizo lo propio con la medida cautelar pedido por la fiscal por la existencia de ambos peligros procesales: peligro de entorpecimiento de la investigación y de fuga.
No obstante el Juez de Garantías, Martínez Vivot tuvo por formulados los cargos y dispuso la apertura de la investigación penal preparatoria por el término de cuatro meses así como la prisión preventiva de ambos imputados por los próximos 45 días en qe deberán sustanciarse la mayor cantidad de pericias.
Judiciales
Un grupo de WhatsApp para organizar las camperas de egresados terminó en un conflicto entre familias que se resolvió en mediación
Los intercambios incluyeron insultos, burlas y mensajes ofensivos entre estudiantes de una escuela primaria.

Lo que comenzó como una conversación entre estudiantes de sexto grado de una escuela primaria del Valle Medio terminó en un conflicto entre familias. El problema surgió en un grupo de WhatsApp creado para organizar las camperas de egresados, donde se intercambiaron mensajes ofensivos, insultos y burlas. Aunque los chicos ya habían superado sus diferencias, tres madres participaron de una mediación extrajudicial y asumieron compromisos para prevenir nuevos episodios y favorecer la convivencia dentro y fuera de la escuela.
El grupo de mensajería había sido creado para coordinar la confección de las camperas que los estudiantes utilizarían como parte de su último año de primaria. Sin embargo, las conversaciones derivaron en intercambios ofensivos entre algunos de sus integrantes y el conflicto trascendió el ámbito escolar. A raíz de una denuncia presentada ante el Juzgado de Paz, el caso fue derivado al Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC).
La mediación extrajudicial estuvo a cargo de un mediador oficial de la segunda circunscripción judicial y reunió a las tres madres, dos de manera presencial y una en forma virtual. El encuentro permitió que las propias familias dialogaran sobre lo ocurrido, sus responsabilidades y las medidas necesarias para evitar que situaciones similares afectaran nuevamente a sus hijos.
Las participantes reconocieron que los hechos habían sucedido y coincidieron en que existían mecanismos de diálogo más apropiados para abordar las diferencias, incluso dentro de la propia escuela. También señalaron que la relación entre los estudiantes ya se había normalizado y que no se habían registrado nuevos episodios de conflicto.
El acuerdo, por lo tanto, no se limitó a dar por superado el enfrentamiento. Las madres asumieron el compromiso de prestar mayor atención a sus deberes de cuidado, educación y protección integral de sus hijos, con el propósito de prevenir nuevas situaciones de violencia o discriminación y promover relaciones basadas en el respeto.
Las tres coincidieron en la necesidad de adoptar acciones positivas que contribuyan a la convivencia pacífica tanto en la escuela como fuera de ella. El compromiso compartido apuntó a fortalecer el diálogo entre las familias, acompañar las relaciones entre los niños y favorecer la paz social en la comunidad educativa.
Al finalizar el encuentro, las madres agradecieron la intervención del servicio de mediación y dieron por concluido el conflicto. Posteriormente, ratificaron lo acordado y expresaron su conformidad con los compromisos asumidos.
Judiciales
Usaba auriculares, no escuchó a su jefe y recibió una sanción de la Justicia
La empleada cumplía funciones de atención al público y ya había recibido advertencias por el uso de auriculares. El tribunal consideró que su conducta afectó el funcionamiento del servicio.

El Superior Tribunal de Justicia (STJ) aplicó un apercibimiento con anotación en el legajo a una empleada judicial que utilizaba auriculares durante su jornada laboral, pese a haber recibido advertencias anteriores. La trabajadora cumplía funciones de atención al público y recepción de personas, tareas que requerían interacción permanente con usuarios y compañeros.
El episodio comenzó cuando el funcionario a cargo de la dependencia intentó comunicarse con ella en reiteradas oportunidades para encomendarle tareas, pero no obtuvo respuesta. Al acercarse a su escritorio, advirtió que tenía auriculares colocados en ambos oídos. Una compañera también debió hacerle señas para alertarla sobre la presencia de su superior.
El funcionario le tocó el hombro para captar su atención y le recordó que no debía utilizar auriculares durante el horario laboral. La empleada respondió que esa práctica no estaba prohibida. Sin embargo, momentos después ingresó al despacho de su superior y cuestionó el llamado de atención en un tono elevado. Argumentó que necesitaba los auriculares para concentrarse y que quienes quisieran hablarle debían ubicarse frente a su escritorio.
La situación ocurrió mientras había usuarios en el sector de atención. Las declaraciones de otros trabajadores permitieron reconstruir lo sucedido y confirmaron que la empleada ya había recibido advertencias previas.
Tras la apertura de un sumario administrativo, la trabajadora ejerció su derecho de defensa y cuestionó la valoración de las pruebas. Al resolver, el STJ aclaró que no existe una norma que prohíba expresamente el uso de auriculares, pero consideró que su utilización afectó el cumplimiento de las tareas y la disponibilidad requerida para el servicio.
El tribunal también cuestionó el tono y la forma en que la trabajadora se dirigió a su superior. No obstante, valoró que posteriormente ofreciera disculpas y que no registrara antecedentes disciplinarios.
Judiciales
Después de 20 años sin verse, un padre y su hija se reencontraron en una mediación
El encuentro se produjo en el marco de un reclamo para sostener los estudios terciarios de la joven. Además de alcanzar un acuerdo alimentario, padre e hija pudieron conversar, abrazarse y retomar el contacto.

Una joven de 21 años se presentó en el Centro de Atención de la Defensa Pública (CADEP) para solicitar que su padre colaborara económicamente con el sostenimiento de sus estudios terciarios. Sin embargo, la mediación terminó convirtiéndose en una oportunidad para reencontrarse después de aproximadamente 20 años sin verse.
La joven llegó acompañada por su madre y, en un primer momento, la intervención se desarrolló en salas separadas. Durante la reunión, explicó cuáles eran sus necesidades, cómo era su carrera y por qué había recurrido a esa instancia. Por su parte, el padre realizó un ofrecimiento concreto y pidió poder hablar con su hija.
Ante esa situación, las defensoras intervinientes les propusieron compartir un espacio a solas, sin abogados de por medio. Ambos aceptaron y se sentaron juntos en una de las salas del Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC).
El encuentro se prolongó durante un tiempo considerable. Cuando las profesionales volvieron a ingresar, encontraron a padre e hija abrazados y llorando.
Según explicó una de las representantes de la Defensa Pública, esos minutos, que fueron posibles a partir de una necesidad concreta de la joven para continuar sus estudios, abrieron una posibilidad para recomponer el vínculo familiar.
Durante la reunión, ambos intercambiaron sus números de celular y acordaron coordinar un encuentro para tomar un café. De acuerdo con lo informado por las defensoras, ese contacto comenzó a sostenerse desde que salieron de la mediación.
En cuanto al reclamo económico, las partes acordaron que el padre destinará un porcentaje del beneficio previsional que percibe. Para instrumentar lo convenido, se dispuso la apertura de una cuenta judicial y se ofició a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) para que se realice la retención voluntaria acordada en concepto de prestación alimentaria para su hija.









