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Solicitan que se mantenga detenido a acusado de agredir a un menor de edad en Alta Barda

Está acusado de pasar por fuera de la vivienda familiar y disparar, lo que le provocó una herida en la pierna derecha del adolescente.

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La Fiscal Julieta Villa formuló cargos contra acusado de agredir con arma de fuego, a un menor de edad el pasado 25 de Noviembre en el barrio Alta Barda de la ciudad de General Roca. La audiencia indagatoria se realizó en el día de hoy ante el Juzgado de Instrucción N° 4, a cargo de la Jueza Natalia González, en el marco de la Acordada 02/16 dictada por el Superior Tribunal de Justicia.

Tras la lectura del hecho investigado y de la prueba colectada hasta la fecha, el imputado prestó declaración, negando el hecho que se le imputa.

Según la acusación que formuló la fiscalía, los delitos que se le imputa al imputado en forma provisoria son los de «desobedencia (reiterada en dos oportunidades), abuso de armas y portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal en concurso real».

La Fiscal Villa se opuso al pedido de eximición de prisión solicitado por la defensa del imputado, a cargo del defensor oficial Gustavo Viecens. En este sentido, la representante del Ministerio Público Fiscal solicitó que se mantenga detenido al imputado atento a que si bien no posee antecedentes condenatorios, tiene en trámite causas en los que se investiga delitos contra la integridad de las personas. Asimismo, remarcó el grado de conflictividad existente entre las familias de la víctima y del imputado que exceden cualquier tipo de control por parte de la Justicia.

En tanto, el defensor oficial, Gustavo Viecens solicitó la eximición de prisión de su defendido, argumentando la falta de antecedentes condenatorios y la no existencia de riesgos procesales en el entorpecimiento de la investigación.

Luego de analizar los argumentos de las partes, la Jueza resolvió denegar la exención de prisión, haciendo lugar a lo solicitado por la Fiscalía y dispuso que el imputado permanezca detenido por el momento en Roca hasta tanto se resuelva su situación procesal.

El hecho investigado ocurrió el pasado 25 de noviembre, aproximadamente entre las 20.00 y las 21.00 horas en el domicilio en el que reside la familia de la víctima, en el barrio Alta Barda de ésta ciudad.

En dichas circunstancias en que se encontraba la víctima, menor de edad, en la vereda de su casa juntos a unos amigos, el imputado paso caminando con una motocicleta color roja a la par, y comenzó a insultar al menor, transgrediendo y desobedeciendo la orden de prohibición de acercamiento dictada por el Juzgado de Instrucción N° 2 en relación a una causa por homicidio, ocurrido a mediados de octubre en el mismo barrio.

Con posterioridad al hecho mencionado, el imputado se presentó nuevamente afuera del domicilio de la víctima, invitándolo a pelear y propinándole insultos, oportunidad en que la víctima al salir de su vivienda, el imputado extrae de la parte de atrás de la cintura y de entre sus ropas un arma de fuego, efectuándole un disparo que le impactó en la cara lateral de la pierna derecha, provocándole lesiones de carácter leves, las que se encuentran debidamente certificadas.

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Un grupo de WhatsApp para organizar las camperas de egresados terminó en un conflicto entre familias que se resolvió en mediación

Los intercambios incluyeron insultos, burlas y mensajes ofensivos entre estudiantes de una escuela primaria.

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Lo que comenzó como una conversación entre estudiantes de sexto grado de una escuela primaria del Valle Medio terminó en un conflicto entre familias. El problema surgió en un grupo de WhatsApp creado para organizar las camperas de egresados, donde se intercambiaron mensajes ofensivos, insultos y burlas. Aunque los chicos ya habían superado sus diferencias, tres madres participaron de una mediación extrajudicial y asumieron compromisos para prevenir nuevos episodios y favorecer la convivencia dentro y fuera de la escuela.

El grupo de mensajería había sido creado para coordinar la confección de las camperas que los estudiantes utilizarían como parte de su último año de primaria. Sin embargo, las conversaciones derivaron en intercambios ofensivos entre algunos de sus integrantes y el conflicto trascendió el ámbito escolar. A raíz de una denuncia presentada ante el Juzgado de Paz, el caso fue derivado al Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC).

La mediación extrajudicial estuvo a cargo de un mediador oficial de la segunda circunscripción judicial y reunió a las tres madres, dos de manera presencial y una en forma virtual. El encuentro permitió que las propias familias dialogaran sobre lo ocurrido, sus responsabilidades y las medidas necesarias para evitar que situaciones similares afectaran nuevamente a sus hijos.

Las participantes reconocieron que los hechos habían sucedido y coincidieron en que existían mecanismos de diálogo más apropiados para abordar las diferencias, incluso dentro de la propia escuela. También señalaron que la relación entre los estudiantes ya se había normalizado y que no se habían registrado nuevos episodios de conflicto.

El acuerdo, por lo tanto, no se limitó a dar por superado el enfrentamiento. Las madres asumieron el compromiso de prestar mayor atención a sus deberes de cuidado, educación y protección integral de sus hijos, con el propósito de prevenir nuevas situaciones de violencia o discriminación y promover relaciones basadas en el respeto.

Las tres coincidieron en la necesidad de adoptar acciones positivas que contribuyan a la convivencia pacífica tanto en la escuela como fuera de ella. El compromiso compartido apuntó a fortalecer el diálogo entre las familias, acompañar las relaciones entre los niños y favorecer la paz social en la comunidad educativa.

Al finalizar el encuentro, las madres agradecieron la intervención del servicio de mediación y dieron por concluido el conflicto. Posteriormente, ratificaron lo acordado y expresaron su conformidad con los compromisos asumidos.

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Judiciales

Usaba auriculares, no escuchó a su jefe y recibió una sanción de la Justicia

La empleada cumplía funciones de atención al público y ya había recibido advertencias por el uso de auriculares. El tribunal consideró que su conducta afectó el funcionamiento del servicio.

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El Superior Tribunal de Justicia (STJ) aplicó un apercibimiento con anotación en el legajo a una empleada judicial que utilizaba auriculares durante su jornada laboral, pese a haber recibido advertencias anteriores. La trabajadora cumplía funciones de atención al público y recepción de personas, tareas que requerían interacción permanente con usuarios y compañeros.

El episodio comenzó cuando el funcionario a cargo de la dependencia intentó comunicarse con ella en reiteradas oportunidades para encomendarle tareas, pero no obtuvo respuesta. Al acercarse a su escritorio, advirtió que tenía auriculares colocados en ambos oídos. Una compañera también debió hacerle señas para alertarla sobre la presencia de su superior.

El funcionario le tocó el hombro para captar su atención y le recordó que no debía utilizar auriculares durante el horario laboral. La empleada respondió que esa práctica no estaba prohibida. Sin embargo, momentos después ingresó al despacho de su superior y cuestionó el llamado de atención en un tono elevado. Argumentó que necesitaba los auriculares para concentrarse y que quienes quisieran hablarle debían ubicarse frente a su escritorio.

La situación ocurrió mientras había usuarios en el sector de atención. Las declaraciones de otros trabajadores permitieron reconstruir lo sucedido y confirmaron que la empleada ya había recibido advertencias previas.

Tras la apertura de un sumario administrativo, la trabajadora ejerció su derecho de defensa y cuestionó la valoración de las pruebas. Al resolver, el STJ aclaró que no existe una norma que prohíba expresamente el uso de auriculares, pero consideró que su utilización afectó el cumplimiento de las tareas y la disponibilidad requerida para el servicio.

El tribunal también cuestionó el tono y la forma en que la trabajadora se dirigió a su superior. No obstante, valoró que posteriormente ofreciera disculpas y que no registrara antecedentes disciplinarios.

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Judiciales

Después de 20 años sin verse, un padre y su hija se reencontraron en una mediación

El encuentro se produjo en el marco de un reclamo para sostener los estudios terciarios de la joven. Además de alcanzar un acuerdo alimentario, padre e hija pudieron conversar, abrazarse y retomar el contacto.

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Una joven de 21 años se presentó en el Centro de Atención de la Defensa Pública (CADEP) para solicitar que su padre colaborara económicamente con el sostenimiento de sus estudios terciarios. Sin embargo, la mediación terminó convirtiéndose en una oportunidad para reencontrarse después de aproximadamente 20 años sin verse.

La joven llegó acompañada por su madre y, en un primer momento, la intervención se desarrolló en salas separadas. Durante la reunión, explicó cuáles eran sus necesidades, cómo era su carrera y por qué había recurrido a esa instancia. Por su parte, el padre realizó un ofrecimiento concreto y pidió poder hablar con su hija.

Ante esa situación, las defensoras intervinientes les propusieron compartir un espacio a solas, sin abogados de por medio. Ambos aceptaron y se sentaron juntos en una de las salas del Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC).

El encuentro se prolongó durante un tiempo considerable. Cuando las profesionales volvieron a ingresar, encontraron a padre e hija abrazados y llorando.

Según explicó una de las representantes de la Defensa Pública, esos minutos, que fueron posibles a partir de una necesidad concreta de la joven para continuar sus estudios, abrieron una posibilidad para recomponer el vínculo familiar.

Durante la reunión, ambos intercambiaron sus números de celular y acordaron coordinar un encuentro para tomar un café. De acuerdo con lo informado por las defensoras, ese contacto comenzó a sostenerse desde que salieron de la mediación.

En cuanto al reclamo económico, las partes acordaron que el padre destinará un porcentaje del beneficio previsional que percibe. Para instrumentar lo convenido, se dispuso la apertura de una cuenta judicial y se ofició a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) para que se realice la retención voluntaria acordada en concepto de prestación alimentaria para su hija.

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