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Sociedad

Desentrañando el pasado de la Patagonia: claves para entender la formación de montañas

Una investigadora del CONICET, junto a un grupo de científicos del país, realizaron el estudio de un tipo de roca en Chubut que explica la evolución orogénica en la región patagónica.

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Los esquistos son un tipo de roca metamórfica que se forma cuando una roca preexistente experimenta condiciones anómalas de presión y temperatura, resultando en su transformación en una roca con una nueva estructura y composición. Cuando los minerales no se sienten cómodos por estas condiciones, buscan cambiar o transformarse en otros minerales que soporten mejor el nuevo entorno. Por este motivo, cuando se realiza el análisis de los minerales que presentan este tipo de rocas, se pueden encontrar algunas pistas sobre la evolución desde su formación. Por lo tanto, la investigación se centra en el estudio de estos esquistos, que afloran en la superficie, de la localidad de Cushamen, situada en la región oeste de la provincia de Chubut.

«El estudio de este esquisto aporta al entendimiento de procesos formadores de montañas, conocido como orogénesis, que ocurrieron en el pasado. Es importante destacar que las rocas metamórficas, como la estudiada en este trabajo, nos permiten conocer más sobre el interior de las cadenas montañosas, y en consecuencia conocer cómo se forman y evolucionan. Si bien actualmente no existe una cadena montañosa en el medio de la meseta patagónica, esta roca nos cuenta una parte de la historia evolutiva de una zona montañosa que existió durante el Paleozoico, especialmente en su etapa más tardía -Carbonífero-Pérmico-, hace casi 300 millones de años. De esta manera, podemos avanzar en la comprensión y entendimiento de la formación de la región norte de la Patagonia la cual es actualmente un tema de debate», explica Samanta Serra Varela, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN) y primera autora del trabajo.

Los esquistos investigados están compuestos por minerales que conservan en su composición química rasgos que representan distintos momentos de su formación. En particular, estas rocas presentan una mineralogía compleja, que permitió reconstruir la evolución de la roca a lo largo del tiempo expresada en cambios de presión y temperatura. Esto puede contarnos, por ejemplo, que fue enterrada a mayor profundidad -incremento en presión- o exhumada -menor presión-.

«Esta roca metamórfica es muy interesante, ya que presenta minerales que normalmente no se forman todos juntos. Esta combinación nos hizo pensar que guardaba la información de diferentes etapas que habían sucedido en estas rocas. Por lo tanto, analizando estos minerales es que llegamos a la conclusión de que la roca pasó por varias etapas de metamorfismo, lo que llamamos también como polimetamorfismo. Estudiando las relaciones de campo y los procesos metamórficos de esta roca, propusimos que el esquisto registra la historia de tres etapas metamórficas superpuestas: un primer evento previo a los 330 millones de años, otro evento en el Carbonífero medio hace 330 millones de años aproximadamente y un último evento en límite Carbonífero–Pérmico, entre los 311 y 300 millones de años. Según las condiciones calculadas para las rocas pudimos determinar que entre el Carbonífero medio y el límite Carbonífero-Pérmico las rocas fueron enterradas a mayores profundidades, estableciendo así un engrosamiento de la corteza para ese momento en la construcción de la formación de montañas», comenta la investigadora.

Procedimientos de la investigación

«Se realizaron campañas de campo en la localidad de Cushamen, donde se identificaron y describieron las diferentes rocas que se exponen en este lugar. Posteriormente, se extrajeron muestras para hacer estudios en los laboratorios. En primer lugar, se realizaron preparados llamados cortes delgados, donde se corta una lámina de roca muy delgada que puede ser observada bajo microscopio y se analizan los minerales y cómo se relacionan entre ellos. Luego, de esa misma roca, se realizó la molienda -se muele la roca hasta conseguir un polvo muy fino- para conocer la composición química mediante el uso de un equipo llamado Fluorescencia de Rayos X. Aunque hay varios en el país, nosotros usamos el de la Universidad Nacional de Jujuy. Además, con el corte delgado, es posible obtener la composición química de cada mineral utilizando un equipo llamado microsonda de electrones. En Argentina actualmente hay cuatro de estos equipos, en nuestro caso utilizamos el del laboratorio LAMARX de la Universidad Nacional de Córdoba», indica Serra Varela.

Todos estos datos permitieron evaluar la evolución de la roca, tanto en mineralogía como en la composición química de los minerales. Por lo tanto, partiendo de esta información, se aplicaron modelos termodinámicos que buscan reproducir procesos naturales, permitiendo reconstruir las condiciones de presión y temperatura de formación de los minerales. De esta manera, el esquisto estudiado aportó información sobre etapas de calentamiento y engrosamiento de la corteza superior, la cual es la capa más externa de la corteza terrestre, en la región patagónica, durante el periodo de los 350-300 millones de años.

Todos estos estudios fueron llevados a cabo por un equipo de investigación integrado por investigadores y becarios del CONICET, de la Universidad Nacional de Córdoba y de la Universidad Nacional de Río Negro.

El porqué del sitio estudiado

«Durante el transcurso de mi tesis doctoral estudié unas rocas metamórficas que se ubican en la localidad de San Martín de los Andes, en la provincia de Neuquén. Éstas presentaban una edad “incierta” y habían sido relacionadas con las rocas de Cushamen. Durante el transcurso de mi tesis doctoral, analizando estas rocas llamadas Complejo Colohuincul, se determinó que eran más antiguas que 400 millones de años. Por lo tanto, serían más antiguas que las estudiadas actualmente. Para continuar con ese estudio y establecer las diferencias entre ambas localidades es que fuimos a estudiar el Complejo Cushamen donde fue definido por primera vez», finaliza Samanta Serra Varela.

Sociedad

Conquistando rutas salvajes: 3 funciones clave que debe tener tu reloj para ciclismo de montaña

No se trata de tener el más caro, sino el que realmente te salve el día cuando estés en medio de la nada.

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Para cualquiera que haya sentido la adrenalina de bajar por un sendero estrecho o la satisfacción de coronar una cima técnica, sabe que el ciclismo de montaña (o MTB, como solemos decirle) es un mundo aparte. Aquí no solo luchas contra tus propios pulmones, sino contra el terreno, las piedras sueltas y, a veces, contra el sentido de la orientación.

Hace unos años, lo máximo a lo que aspirábamos era a un cuentakilómetros de cable que solía romperse con la primera rama. Pero hoy, la tecnología ha cambiado las reglas del juego. Si estás pensando en jubilar tu viejo equipo, hay tres funciones que son «no negociables» en un reloj para ciclismo de montaña moderno. No se trata de tener el más caro, sino el que realmente te salve el día cuando estés en medio de la nada.

1. Un GPS que no te abandone entre árboles y cañones

El mayor enemigo de la precisión en el monte es la cobertura. En la carretera es fácil: el cielo está despejado. Pero en el MTB, solemos meternos en bosques frondosos o desfiladeros donde la señal de GPS rebota más que una pelota de ping-pong.

Por eso, un buen reloj para ciclismo de montaña debe contar con sistemas de posicionamiento de doble frecuencia o tecnologías avanzadas como el sistema Sunflower de Huawei. ¿Para qué sirve esto? Básicamente, permite que el reloj «vea» más satélites y filtre las señales que rebotan en las rocas.

Además, la función de «Ruta de regreso» es vital. Imagina que te desvías por un sendero nuevo, se empieza a nublar y pierdes la referencia de por dónde viniste. Tener un mapa táctil en la muñeca que te guíe de vuelta sobre tus propios pasos es, literalmente, un seguro de vida.

2. Métricas de potencia y FTP: El fin de las «pajaras»

Muchos piensan que los vatios (la potencia) son solo para los flacos que van en bicis de ruta con licras ajustadas. Error. En el monte, la gestión de la energía es incluso más crítica. Si quemas todos tus cartuchos en la primera subida técnica porque no sabías a cuánta potencia ibas, lo vas a pagar caro en el kilómetro 30.

Los relojes de última generación ya permiten estimar tu FTP (Functional Threshold Power) y calcular la potencia virtual. Esto te ayuda a saber si estás pedaleando por encima de tus posibilidades. Un buen reloj para ciclismo de montaña te avisará si estás entrando en la «zona roja» demasiado pronto. Es como tener un ingeniero de pista que te susurra al oído: «Bájale un cambio, que aún falta lo más duro».

Y no olvidemos el análisis de recuperación (HRV). Si el reloj detecta que tu cuerpo no se ha recuperado del entrenamiento de ayer, lo mejor es que hoy te lo tomes con calma. Escuchar a los datos suele evitar muchas lesiones y sobreentrenamientos innecesarios.

3. Resistencia extrema y autonomía real

De nada sirve tener el dispositivo más inteligente del mercado si a la primera caída se rompe la pantalla o si la batería se muere a mitad de una ruta épica de fin de semana.

En el MTB, el barro, las vibraciones constantes del manillar y los golpes accidentales con ramas son el pan de cada día. Busca un reloj para ciclismo de montaña que use materiales como el cristal de zafiro o cuerpos de aleación de titanio. Son materiales que aguantan el trato rudo sin rayarse a la primera.

En cuanto a la batería, la clave es la autonomía con el GPS activo. Hay relojes que prometen semanas de batería en modo «reloj», pero que se agotan en 4 horas cuando activas el seguimiento de ruta. Los modelos top actuales, como los de la serie GT de Huawei, ofrecen días de autonomía incluso dándole un uso intensivo al posicionamiento y a los sensores de salud. Olvidarte de cargar el reloj cada noche es una libertad que, una vez que la pruebas, no tiene vuelta atrás.

Conclusión: Más que un accesorio, un compañero de ruta

Al final del día, el mejor reloj para ciclismo de montaña es aquel que desaparece de tu mente mientras pedaleas y solo aparece cuando necesitas información crítica: un aviso para hidratarte, un giro en el mapa o un recordatorio de que tu pulso está demasiado alto.

La tecnología no va a pedalear por ti, eso está claro. Pero te da la confianza necesaria para explorar rutas que antes te daban miedo y te ayuda a entender mejor cómo responde tu cuerpo ante el esfuerzo. Si eliges bien, tu reloj no será solo un gadget más, sino el compañero que te empuje a conquistar ese pico que siempre viste desde lejos pero nunca te atreviste a subir.

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Roca

Extrema precaución en Ruta 22 y Vintter: Un camión dañó el semáforo y se dio a la fuga

El impacto provocó daños totales en la columna del semáforo, cuya reposición demandará una inversión cercana a los 7 millones de pesos.

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Un siniestro vial ocurrido el domingo (18/01) en la intersección de Ruta Nacional Nº 22 y calle Vintter dejó fuera de servicio el semáforo del lugar, luego de que un camión embistiera la estructura y se diera a la fuga.

Como consecuencia del fuerte impacto, la columna del semáforo resultó gravemente dañada, por lo que será necesario reemplazar la totalidad del equipamiento, una tarea que demandará una erogación estimada en 7 millones de pesos.

Hasta tanto se concrete la instalación del nuevo sistema, desde el Municipio de Roca indicaron que el semáforo permanecerá funcionando en modo intermitente, lo que incrementa el riesgo para quienes circulan por una de las intersecciones más transitadas de la ciudad.

«Solicitamos a conductores y peatones extremar las medidas de precaución, reducir la velocidad y respetar las normas de tránsito, con el objetivo de evitar nuevos siniestros viales en la zona», indicaron desde el Municipio al respecto.

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Roca

Calor extremo, viento y tormentas: Así estará el tiempo esta semana en Roca

El pronóstico extendido advierte por ráfagas superiores a los 60 km/h y posibles tormentas con lluvias y granizo.

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Según el pronóstico extendido del tiempo emitido por la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas (AIC), General Roca atravesará una semana con condiciones climáticas variables, marcada por altas temperaturas, fuertes vientos y probabilidad de tormentas eléctricas.

Para este lunes (19/01) se espera sol radiante durante el día, una temperatura máxima cercana a los 34°C y vientos del noreste con ráfagas que podrían alcanzar los 61 km/h. Por la noche, el cielo estará parcialmente nublado y la temperatura descenderá a unos 18°C.

Para el martes (20/01) se espera una de las jornadas más extremas de la semana. Durante el día, la temperatura podría trepar hasta los 41°C, con tormentas eléctricas, lluvias y chaparrones. Las condiciones de inestabilidad se mantendrán durante la noche, con descenso térmico y vientos moderados a fuertes.

El miércoles (21/01) el tiempo mejorará de manera transitoria. Se prevé cielo despejado, una máxima de 31°C y vientos intensos del sudoeste, con ráfagas que podrían superar los 50 km/h, especialmente durante la noche, cuando la temperatura bajará de forma marcada.

El jueves (22/01) se presentará con cielo despejado y temperaturas más agradables, con una máxima de 25°C y mínima nocturna cercana a los 7°C, acompañada por vientos moderados del este.

El viernes (23/01) continuará el buen tiempo durante el día, con una máxima estimada en 30°C, aunque hacia la noche volverá la inestabilidad, con aumento del viento y probabilidad de lluvias aisladas.

Finalmente, el sábado (24/01) regresarán las tormentas eléctricas, con lluvias, chaparrones y posible caída de granizo. La temperatura volverá a subir hasta los 37°C, mientras que los vientos del noreste se mantendrán con ráfagas moderadas a fuertes.

Desde los organismos oficiales recomiendan extremar cuidados ante el calor, evitar la exposición prolongada al sol en las horas centrales del día y mantenerse informado ante posibles alertas meteorológicas.

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