Policiales
Denunció que secuestraron a su hija y «la tiraron en el colegio secundario de Barrio Nuevo»
La víctima tiene 12 años y se encuentra en buen estado de salud. Su padre asegura que «la Policía no hizo nada y ni siquiera me tomaron la ampliación de la denuncia».

Un hecho que conmovió a Barrio Nuevo se vivió el pasado miércoles (18/08) a la tarde cuando una niña de 12 años salió a comprar al comercio de la cuadra y con el correr de los minutos no regresaba a su casa. Rápidamente su familia inició la búsqueda y entrada la noche finalmente pudo ser localizada.
Según relató al programa Ahí Vamos (de lunes a viernes de 7 a 9.30 por La Super FM 96.3) Sergio Williams, el padre de la víctima, «mi hija salió a comprar un mapa y cuando vimos que pasaron 20 minutos empezamos a preocuparnos. Enseguida empezamos a averiguar y nos dijeron los propietarios de los dos kioscos de la zona que nunca había ido».
«Con el paso de los minutos todos los vecinos empezamos a buscarla. Yo agarré mi camioneta y me fui a recorrer toda la zona pero no teníamos noticias. Algunos vecinos decían que la habían visto, pero no había demasiadas precisiones, mientras que unos chicos aseguraban que la vieron caminando hacia la Ruta Provincial N° 6. Llamamos a la policía, vino un móvil y solo recorrieron la cuadra, nada más», agregó. «Durante la desesperación que no encontrábamos a mi hija, recibimos muchísimo apoyo de todos los vecinos, menos de la policía. No hicieron nada», lamentó. «Ya a la noche vino el comisario de la Unidad 21°, pero tampoco ayudó mucho», añadió.
«Nunca habíamos vivido una situación similar. Mi nena como mucho salía a la vereda», detalló Williams.
«Cerca de las 9 de la noche me llama una persona que mi nena iba perdida por Evita y San Juan. Agarré mi camioneta y me recorrí toda la San Juan. Cuando llego a San Juan y Alsina me quedé sin batería en el celular y se me ocurrió ir a lo de mi mamá que vive en las 827 Viviendas para cargar el teléfono. A los 10 minutos un sobrinito mio entró y me dice que mi nena venía caminando por la esquina. Salí corriendo y era ella. Venía con un golpe en la cabeza y en estado de shock», indicó.
«Automáticamente se larga a llorar y me cuenta que dos sujetos la habían agarrado en una Trafic en Saavedra y Gavilan. Enseguida me la traje para la Comisaría 21° y trajeron un médico que la revisó. Afortunadamente, excepto un golpe en la cabeza y unos raspones en la rodilla no tenía más lesiones», destacó.
«Después me contó en detalle que cuando iba a comprar el mapa ve a dos sujetos que la miraban y como le dieron miedo, dio la vuelta a la manzana. Cuando se agacha a atarse los cordones, siente un golpe en la cabeza y la frenada de ésta Trafic gris -que tendría un vinilo de una estrella pegado atrás-; ahí enseguida la suben. Se acuerda que no tenía asientos atrás. Y después el hombre que conducía la miró y recuerda que era gordo y tenía barba. Está re contra segura mi hija que es de la comunidad gitana», agregó.
«Una vez adentro de la Trafic, mi hija siente que hacen pocas cuadras, se detienen, conversan entre ellos, vuelven a arrancar y finalmente la tiran en inmediaciones del colegio secundario (ESRN N° 116) de Barrio Nuevo que está lindante a la canchita La Bombonera. Calcula que más o menos durante una hora la pasearon en la camioneta», sostuvo.
«Cuando la dejaron ahí tirada, la camioneta quedó detenida, entonces como a ella le dio miedo vio muchas luces y fue hacia esa dirección. Era la calle San Juan. Y de ahí, totalmente en shock, caminó hasta la Alsina. No se acuerda de nada. Cuando llegó a la Alsina vio el cartel del supermercado mayorista y reconoció que era el barrio de su abuela y por eso fue hasta la casa de ella», agregó Williams.
Por otro lado, el padre de la víctima manifestó su disconformidad con la actuación de la policía. «Cuando fuimos a ampliar la denuncia me dijeron que como no estaba el comisario no podían ampliarme la denuncia. Que vaya cuando estuviera él. Fui al otro día y tampoco me ampliaron la denuncia ni le tomaron declaración a mi nena. El viernes terminamos discutiendo con los policías que estaban en ese turno. Y ahí decidimos no volver más a la Comisaría. No tienen ganas de trabajar parece».
Finalmente aseguró que al visibilizar la situación que le tocó vivir a su hija, «se comunicaron otros vecinos que pasaron por hechos similares. No denunciaron específicamente una Trafic gris pero si una camioneta Toyota Hilux», concluyó.
Opinión
“Todos conocemos a alguien que no volvió”: El doloroso mensaje de la hija de una víctima fatal por un choque en la Ruta 22
Omar Edgardo Moreno murió tras un violento choque frontal ocurrido a la altura de Cervantes; mientras que otras tres personas resultaron heridas. Su hija escribió una carta, donde apuntó contra la desidia política y vial.

A poco más de una semana del choque frontal ocurrido sobre la Ruta Nacional N° 22, a la altura de Cervantes, Cindy Moreno publicó una extensa y conmovedora carta abierta tras la muerte de su padre, Omar Edgardo Moreno, quien perdió la vida en el siniestro vial registrado el pasado jueves (14/05).
El hecho ocurrió minutos después de las 10.30 horas en el kilómetro 1165 de la Ruta N° 22, en cercanías del barrio Colonia Fátima. El impacto frontal fue entre un Ford Focus que circulaba de oeste a este y un Peugeot 307 que viajaba en sentido contrario.
En cada vehículo viajaban dos personas. Como consecuencia del choque, Omar Moreno, conductor del Focus, murió en el lugar. Los otros tres ocupantes sobrevivientes fueron trasladados al Hospital Francisco López Lima de General Roca, donde continúan recibiendo atención médica.
En su carta, Cindy Moreno apuntó contra la negligencia vial, el abandono estatal, la falta de obras sobre la Ruta N° 22 y también destacó el acompañamiento del personal de salud y de la comunidad en medio del dolor.
La carta completa
Mi papá no murió solamente en un choque sobre la Ruta 22.
Mi papá murió en una provincia donde hace más de treinta años la desidia política avanza más rápido que las obras. Donde los funcionarios cambian, los discursos cambian, las campañas cambian, pero las rutas siguen rotas, los hospitales siguen sobreviviendo como pueden y las familias siguen enterrando seres queridos mientras escuchan promesas recicladas.
No le escribo esta carta abierta a quienes salen todos los días a trabajar y manejan con responsabilidad entre un pueblo y otro, rezando llegar bien. Ellos ya conocen el miedo. Lo sienten cada vez que toman la Ruta 22 para ir al médico, llevar a sus hijos a estudiar, hacer un trámite o volver a casa.
Esta carta está dirigida a quienes manejan con negligencia, creyendo que el volante es una extensión de su impunidad. Pero también está dirigida a los municipios y gobiernos que durante décadas convirtieron una obra vital para toda la región en una disputa absurda de egos, intereses y mezquindades políticas.
Mientras la gente esperaba una ruta segura, ellos discutían si un tramo debía pasar por arriba o por abajo, si convenía un puente más o una rotonda menos, mientras la obra se demoraba eternamente entre internas políticas, especulación y abandono.
Y en el medio, la gente siguió muriéndose.
En el Alto Valle ya ni siquiera hacen falta estadísticas. Todos conocemos a alguien que no volvió. Todos conocemos una familia destruida por una ruta inconclusa. Todos vimos cruces al costado del camino multiplicarse más rápido que las soluciones.
Hace más de diez años comenzaron las obras de mejora de la Ruta 22. Diez años en los que miles de rionegrinos soñamos que, por respeto a los muertos y por responsabilidad hacia los vivos, finalmente se terminara aquello que nos prometieron una y otra vez.
Pero la política eligió otra cosa.
Eligió discutir poder mientras la gente enterraba hijos, padres, hermanos y amigos.
Mi papá no va a volver. Y no existe pésame institucional capaz de reparar el vacío que deja una ausencia así cuando durante años se ignoraron pedidos básicos de infraestructura, prevención y dignidad.
Porque la desidia no aparece solamente en las rutas. También aparece en hospitales sostenidos a pulmón sus trabajadores. Aparece en localidades donde ni siquiera las entradas para las ambulancias están asfaltadas. Aparece en edificios públicos sin calefacción en plena Patagonia. Aparece cuando falta lavandina en los baños, cuando el personal de salud no tiene dónde calentarse un almuerzo después de horas intentando salvar vidas.
Mi mamá sigue grave en el hospital de General Roca. Y aun en medio de semejante abandono estructural, el personal humano de ese hospital logró algo extraordinario: devolvernos un poco de fe. Nunca voy a olvidar la humanidad del servicio de Hematología, ni las palabras cálidas, ni las sonrisas, ni la forma en que acompañan a familias destruidas aun cuando trabajan en condiciones indignas. Tampoco voy a olvidar a toda la gente que se acercó a donar sangre sin conocernos. Ahí entendí algo doloroso y hermoso al mismo tiempo: esta provincia sobrevive gracias a su gente, no gracias a sus dirigentes. Río Negro está lleno de personas extraordinarias obligadas a compensar todos los días la ausencia del Estado.
Hoy no escribo para pedir nada. Porque lo único que quiero es que me devuelvan a mi papá, y eso no va a pasar.
Pero sí necesito decir que las muertes evitables también tienen responsables. Que las obras postergadas matan. Que la negligencia mata. Que gobernar mirando encuestas, disputas partidarias y negocios mientras la gente arriesga la vida para ir de un pueblo a otro también tiene consecuencias. A los conductores de la camioneta y el auto blanco que hicieron todo mal aquel día, que les faltan papeles y les sobra inconsciencia, ojalá los acompañe la culpa de su irresponsabilidad. Y a quienes durante años tuvieron en sus manos la posibilidad de terminar una ruta segura y fortalecer un sistema de salud digno, ojalá alguna vez comprendan el daño irreparable que produce gobernar de espaldas a la realidad.
Mi papá ya no está. Pero pienso honrar su memoria haciendo lo mismo que él hizo siempre: decir lo que incomoda, exigir justicia y negarme a aceptar que el abandono sea el destino inevitable de nuestra región.
A quienes estuvieron con nosotros en estos días, gracias. El mundo sigue siendo un lugar digno gracias a personas como ustedes.
Cindy Moreno B.
Policiales
Desde el 26 de mayo abonarán zona desfavorable a policías retirados y pensionados
Conocé el cronograma.

Entre el martes 26 y el jueves 28 de mayo, el Gobierno de Río Negro abonará las cuotas correspondientes a la reparación histórica por zona desfavorable destinada a 2.713 policías retirados y pensionados, con una inversión provincial de $1.246 millones.
«La medida forma parte de una política sostenida de cumplimiento y previsibilidad, que permite avanzar en el reconocimiento de una demanda histórica del sector, a partir de una administración ordenada de los recursos provinciales», indicaron desde el Ejecutivo.
El cronograma se organiza por edades, cobrando el martes (26/05) las personas mayores de 66 años; el miércoles (27/05) entre 61 y 65 años; y el jueves (28/05) las personas de hasta 60 años.
«De esta manera, la Provincia continúa dando respuesta a retirados y pensionados policiales, sosteniendo un esquema de pago ordenado y previsible que acompaña el reconocimiento de sus trayectorias de servicio», concluyeron.
Policiales
Tres hombres detenidos luego de una peligrosa persecución por distintos barrios de Roca
Escaparon de un control y fueron detenidos tras un operativo cerrojo. El conductor dio positivo en el test de alcoholemia. Dentro del vehículo viajaba una niña menor de edad que fue puesta bajo resguardo.

Tres hombres fueron detenidos en General Roca luego de una persecución policial que atravesó distintos barrios de la ciudad y culminó con el secuestro de un camión.
El hecho comenzó cuando inspectores de Tránsito Municipal detectaron un camión blanco circulando sin luces y a alta velocidad, situación que motivó el intento de detención. Sin embargo, el conductor hizo caso omiso a las órdenes y escapó, iniciándose una persecución en la que participaron móviles policiales con señales lumínicas y sonoras.
Según informó la Policía, el seguimiento finalizó en la zona de calle Vintter, donde efectivos de la Subcomisaría 67° y de la Comisaría 3° lograron bloquear el paso del vehículo.
En ese momento descendieron tres hombres que intentaron escapar corriendo en distintas direcciones, aunque finalmente fueron reducidos y demorados por el personal policial.
Además, al conductor se le realizó el test de alcoholemia, que arrojó resultado positivo de 0,39 gramos de alcohol por litro de sangre.
Dentro del camión también viajaba una niña menor de edad, quien fue encontrada descalza y sin ropa de abrigo. Según trascendió, la menor manifestó haber sido golpeada para que dejara de llorar. Ante esa situación, fue trasladada bajo resguardo y se dio intervención a organismos de protección de la niñez.
En tanto, los tres hombres quedaron detenidos por resistencia a la autoridad y el camión fue retenido.








